Los lectores de MDZ y los "Fantasmas mendocinos"

Invitamos a nuestros lectores a celebrar el Día del Escritor con nosotros. La respuesta nos sorprendió por la cantidad y por la calidad de las historias que escribieron. Además, importantes escritores y poetas de Mendoza se sumaron a esta suerte de juego literario. Leé los cuentos que vos escribiste.

El lunes invitamos a los lectores a celebrar el Día del Escritor junto a MDZ. Les propusimos que narraran, que fueran los autores de un microcuento o un cuento breve que tuviera como tema a los fantasmas.

Se nos ocurrió esta idea porque la sección “Fantasmas mendocinos” de nuestro diario es una de las más leídas, sea porque ofrece un material de lectura distinto que invita a imaginar otros mundos; sea, simplemente, porque entretiene y divierte.

La propuesta a nuestros seguidores incluía la publicación de sus cuentos justamente en esta sección, así como también en el blog que dedicamos a la creación literaria, como en el Facebook de MDZ.

La respuesta de los lectores nos sorprendió tanto por la cantidad como por la calidad de las historias que escribieron. A la hora de cerrar esta nota, los “Fantasmas mendocinos” escritos por los lectores sumaban 65. No es poco.

La mayoría de quienes se animaron a inventar una historia y a contarla en un sugerente texto la publicó como “comentario” en la nota principal. Otros, por diversas dificultades a la hora de registrarse, enviaron a +Cultura un correo electrónico con su bien pensada pieza literaria.

En esta nota, como prometimos, reunimos todos los cuentos, los que fueron publicados como comentarios y que por lo tanto figuran con su nick –que puede coincidir o no con el nombre real del autor-, como los que fueron remitidos a nuestro e-mail firmados con su nombre o especificando un seudónimo para la publicación final.

Destacamos que, entre tantos participantes, importantes escritores y poetas de Mendoza se sumaron a esta suerte de juego literario; entre ellos, la internacionalmente reconocida dramaturga Susana Tampieri, el poeta Hernán Schillagi y algunos otros que, ocultos tras de un nick, nos pidieron conservar el secreto de su nombre.

Gracias a quienes se atrevieron a escribir tal vez su primer cuento; gracias a quienes se sintieron desafiados y tomaron muy serio la escritura de su “fantasma”; gracias a quienes participaron sólo por divertirse. Y a todos, gracias por la buena prosa de sus textos. Realmente, entre estos relatos hay piezas excelentes, verdaderos ejemplos de muy buena literatura.

Con ustedes, los autores.



Quinto diálogo
por ryunes
Expuse detalladamente mis razones. Razones de un científico, claro está. Minuciosas, prolijas, detalladas, precisas. Mi posición intelectual era extremadamente sólida. No existían filtraciones posibles. Lo había estructurado largamente y sentí, por fin, que era inatacable. Gocé anticipadamente del triunfo. Al concluir mi exposición lo miré abiertamente a los ojos y, satisfecho, le dije:
- ¿Y bien?
Sin demora, desde su maciza humanidad, y casi sin cambiar de pose, me estrelló un fortísimo puñetazo en la nariz y luego se quedo inmóvil, mirándome, con sus grandes ojos mansos.
Tomado de sorpresa, sin poder hilvanar una idea coherente, tan sólo atiné a darle un caluroso apretón de manos al tiempo que sonreía de costado al inexistente público que, de cualquier modo, colmaba el auditorio.

Nueva realidad
por fersa
Me desperté como todas las mañanas, todo había cambiado. No había nadie triste, los niños jugaban, no hay pobreza, Obama tomaba el té con Fidel Castro, Cristina y Elisa repasaban políticas conjuntas. Sonó fuerte el despertador y vuelvo a despertar....

Abducido
por Claudio Miralles
No tuve tiempo de huir... la luz me arrastró hacia arriba y ya no  recuerdo nada más. Me duele todo el cuerpo.

Corta visita
por Ángel Magistris
Riiiiiiiiing. ¿Sí? ¡Buh! ¡Ay! Plop.

El espejo
por elia ana bianchi zizzias
Me miré en el espejo y comprendí. El tiempo transcurría en el fondo de mis ojos. Mas la esperanza florecía en mi sonrisa.  No todo se ha perdido.

Cordura
por ivanprime
Me mira, de eso estoy seguro. Cada vez que cruzo la sexta por Jorge Calle tengo la sensación de que esa propiedad tiene vida. Que algo se oculta en su interior y mide cada uno de mis movimientos.
A veces, cuando anochece con el cielo nublado, pareciera que un extraño color rojizo la cubre dándole una extraña sensación de vida. En otras ocasiones, cuando la luna da de pleno en ella, pareciese que algo saldrá de su interior dispuesto a atacarme.
Me parece tan agresiva.
No pasare mas por allí, cruzaré por Aguado de ahora en adelante.
Al fin y al cabo la otra casa que hay por esta calle no me parece tan amenazante...

Espíritu
por agostinal
Ese día mis lágrimas cansadas estaban, y junto con mi mente decidieron descansar... pero la nada apareció y esa nada era su espíritu que gozaba de libertad y protección. Podía sentirla más que en sus 42 años de vida. Su halo inundó mi alma de ternura escalofriante.

El monstruo (o lo que sea)
por Rubén Antolín Heredia
Cuentan que existe un inmenso pájaro negro que de noche sobrevuela los viñedos mendocinos. En realidad no es un ave, y tampoco un vampiro - aunque se le asemeje en algunos hábitos. Sus alas y todo su cuerpo son negros y lustrosos, lo que impide advertir cuando se acerca, planeando, al ras de la viña, el parral o los frutales. Es un personaje bastante inquietante. Pero lo más espantoso es su rostro,... es un rostro humano. Algunos lo han identificado como el de una hermosa mujer y otros, como el de un ser andrógino, pero siempre bello y de mirada cautivante.
Esta ave (o lo que sea) sorprende a sus víctimas cuando caminan descuidadas por los callejones, generalmente en los horarios de riego nocturno o cuando cortan camino a través de alguna finca. Aprovechando su gran tamaño y fuerza, los abraza con sus alas y los besa dulce y apasionadamente. Hay quienes, sobreponiéndose al susto, se rinden a los placeres de Afrodita y regresan a sus casas con una sonrisa enigmática en el rostro. Pero todos, indefectiblemente todos, tarde o temprano, jóvenes o viejos, de forma natural o violenta, algún día, mueren.
Es por eso que a este ser mitológico (y aún sin nombre) se le teme tanto y se lo evita regresando a casa apenas comienza a ponerse el sol.
Olvidé decir que sus amoríos no engendran descendencia y sólo parecen estar destinados a dar placer y, eventualmente (y esto lo supongo yo) lograr una reciprocidad afectiva que atenúe el temor y el rechazo de los humanos. Aclaro esto porque en determinada época, aquí, en mi zona, le fueron adjudicados algunos embarazos inexplicables que meses más tarde derivaron en niños de rasgos y tez propios de la comunidad boliviana. No eran fruto de esos encuentros.
Mi hermana mayor, que se llama Elena, pero nosotros la llamamos Eli, se encontró con este monstruo. Fue el verano pasado, una madrugada, al regresar de un casamiento, en la finca de los Petrelli, allá, pasando los nogales. Según cuenta, después de separarse de la Nélida, su mejor amiga, que vive en la finca vecina, en momentos en que iba pasando frente al cañaveral, se encontró frente a frente con este ave, posada sobre el callejón y recortada su negra figura con la luz de la luna, que le daba de atrás.
Todo pasó según ya es tradición y leyenda de esta zona, con la única diferencia que, según cuenta mi hermana, ella ofreció gran resistencia al abrazo, a los besos y a todo lo que, contra su voluntad, estaba sucediendo.
Regresó a casa con el vestido lleno de tierra y, llorando, nos contó lo que le había pasado. Mi padre quiso tomar la escopeta y salir inmediatamente a cazar al monstruo. Pero mi hermana se lo impidió, al alejarse había observado que el ave (o lo que fuera) volaba alto en dirección a los cerros, donde seguramente tendría su nido.
Mi hermana, la Eli, salvo el revolcón y el vestido sucio, no presentaba daños. Mi madre le aconsejó que tratara de olvidar. Pero ella se negó terminantemente; se notaba que había quedado obsesionada con ese tema. Al día siguiente, durante el almuerzo (justo cuando la abuela puso sobre la mesa una fuente con uva) la Eli, que hasta entonces había permanecido callada y taciturna, prometió que encontraría a ese monstruo y acabaría con él. (Así lo anunció) Después tomó un racimo de moscatel y comenzó a comerlo con la mirada perdida en el parral que se ve por la ventana.
Desde esa misma noche, y a pesar de nuestras recomendaciones y ofrecimientos de acompañarla, (que ella ha rechazado terminantemente) mi hermana, la Eli, después de cenar, sale sola a caminar por los oscuros callejones de la finca. Dice no tener miedo, tal vez porque va armada con un gran cuchillo.
Hasta ahora no ha logrado encontrarse con la misteriosa criatura voladora, pero siempre regresa a casa con una sonrisa que indica que ya, que casi, casi, que ese momento de la dulce venganza esta ahí, al alcance de la mano.

Migraña
por susana tampieri
Un automovilista es detenido en la ruta por el Futre. Es de noche. El Futre, con la cabeza bajo el brazo, le pide una aspirina.

Un disparo
por  Alberto Lovos
Eran cerca de las dos de la mañana cuando el Agente de Policía Nemesio Paredes se levantó de su cama. Un fuerte ruido lo había despertado; sin tiempo de buscar sus anteojos, tomó el arma reglamentaria que parecía estar amoldada a su mano derecha y cruzó el patio; las luces de la calle proyectaban una grotesca figura en la pieza del fondo.
Restregó sus ojos para adaptarse a la penumbra y de un golpe abrió la puerta. Un sujeto tan alto como él lo esperaba con una pistola en su mano izquierda. Al mismo tiempo ambos levantaron sus armas y apuntaron al centro del pecho. El estruendo se escuchó en toda la cuadra.
Una bala había atravesado el corazón del Agente Paredes y las miles de astillas de espejo que rodeaban su cuerpo, sólo eran el reflejo de la muerte.

Decidido
por juanae
Las puntadas en su cabeza tornaban su vida oscura, un padecimiento sempiterno. Tomó una decisión. El disparo retumbó en la habitación. Todo olió a metal y sangre. Por fin pudo traspasar las paredes sin dolor.

Copos
por bahiana
Los primeros copos de nieve de la inmensa tormenta que se avecinaba empezaron a caer, ahí supo que su final iba a ser largo, doloroso y frío.

Temores...
por ivanprime
Ya no sentía temor a caer en la desgracia económica, a que vendieran sus cosas, a que remataran sus bienes. Tampoco temía a la limosna, ni mucho menos a los planes de ayuda del gobierno de turno. Solo le inspiraba un profundo temor el aceptar y adoptar esa nueva forma de vida. Estaba acostumbrado a ser libre y a llevar una vida digna, tomando sus propias decisiones.

¿Psicosis?
por maestro burlado
Un olor nauseabundo me inundo... Y entonces pude sentirlo en mí... Su piel en mi piel, sus deseos oscuros en mis manos, mis ojos, mi boca.... Acaso fue un instante, hasta que sentí que me vaciaba y una sombra helada se adueñaba de la habitación......

Amor eterno
por juanae
Él tomaba su mano todas las noches cuando se recostaba a su lado. Ella tenía pesadillas, se movía frenéticamente y lo soltaba. Él, desaparecía. Durante un año la misma escena tuvo lugar sin interrupciones, hasta que un día, ella no soltó su mano y desaparecieron juntos.

Paranoia
por ivanprime
Se despertó sobresaltado, con esa angustia de saber que lo perseguían, que lo querían ver muerto.
Se daba cuenta de esto cuando recorría los atestados pasillos del Mercado Central,
cuando sentía que lo observaban desde lo alto del antiguo edificio del ex banco hipotecario.
Pero esta vez era distinto.
Esta vez sentía el aroma de la muerte que lo llamaba a susurros, que lo invitaba a acercarse y probar su lecho, sus besos y sus caricias.
Su paranoia pudo más y simplemente se marcho dejando sin efecto esa mortal trampa para roedores.

Espejomanía
por Felipe H. Rizzo
Cambié y rompí muchos espejos, pero, el siempre estaba allí, como todas las mañanas, con su cara oculta por la crema de afeitar. Yo sabía que estaba ahí, y que la única forma de poder librarme de él, era dejándome crecer la barba, pero, no podía, mi curiosidad por verlo envejecer era más fuerte que mi miedo, así que seguía afeitándome para ver como destruía mi juventud. Solo espero tener la suerte de verlo morir antes que yo.

Presencia
por juanae
Los nuevos inquilinos protagonizaban situaciones extrañas. Ruidos, pasos, objetos fuera de lugar. Por la noche el aroma a tabaco impregnaba el ambiente. Nadie lo veía. Sólo Juan.
Anselmo, como lo habían bautizado, empezó a dejar pistas, en un principio sin sentido, mas tarde fueron tomando la forma de una historia siniestra.
Juan siguió pistas, confirmo datos, fechas, personas y cuando llegó el nudo de la historia, apareció muerto en la biblioteca.

Al acecho....
por Mara
Al acecho... ahí están.... quietos, inmóviles. Esperan... Están palpitando, apresurados para salir. Son los fantasmas del vacío y la nada. Tienen que salir para que la vida siga indefectiblemente.

Los mudos y los que no quieren ver
por ivanprime
Algo está matando a la gente del sur. El cáncer se esta llevando sus vidas. Y nadie dice nada. Y nadie ve nada.

Sabía demasiado
por jlp
El psicoanalista sabía demasiado. El psicoanalista escuchó ruidos a sus espaldas. El psicoanalista hubiera querido tener otra profesión.

Mi hijo conmigo
por superlogico
A veces lo veo por un instante. Sonriendo, siempre sonriendo. Con cara de ángel, persigue mis pasos por la casa. Despierto escuchando sus canciones infantiles y me duermo en el murmullo de un cuento repetido. Ya no me inquieta su presencia constante, sólo me entristece no poder abrazarlo.

Alicia en el País...
por ivanprime
Su imagen en el espejo, sus charlas con su reflejo, sus diálogos sin sentido.  Todo el amor a mi madre y mi odio a ese tal Alzheimer.  A su fantasma maldito que me aguarda en el espejo.

El enojo de los dioses
por corralitense
En el fardo funerario huarpe se encontraron imágenes que representaban la furia de los dioses vengando el sufrimiento de sus hijos nativos desaparecidos, un lugar y una fecha en lengua millcayac: Mendoza, 20 de marzo de 1861.

Volver
por geceo
Abrir la caja y sacarme esos kilos y kilos de tierra de encima, no fue la parte difícil. El frío con estas ropas apolilladas tampoco fue problema; ni recordar el camino desde el Puente Olive hasta acá.  Lo difícil fue encontrar cambio para el taxi, y a estas horas.

Se esconde bajo tu cama
por cronicasdeunreportero
Aparece al anochecer y roba tu sueño con su garra de terror. Quizás preso del miedo o de su inmenso poder el niño somnoliento trata de vencer sus miedos. Mira bajo su cama: allí está con sus ojos de vil rojo fuego y su sonrisa ensangrentada.  Un niño menos...  el próximo serás tú.

Huellas
por gloriosogon
Cuando miró para atrás notó que sus huellas no marcaban el polvo; era un espectro, una sombra en un mundo oscuro.

Los monstruos
por elia ana bianchi zizzias
¿Quiénes mataron a los fantasmas de los Niños? Nosotros-respondieron los Monstruos Humanos.

Audiencia
por ruf
La luz que provenía de la ventana esa mañana tenía un brillo mortecino particular.  Cuando entró el testigo y respondió por las generales de la ley, cayó con un gran estruendo al suelo, un viejo y abultado Código Penal, sin causa aparente del escritorio.  Era un tipo raro, llevaba sobretodo y sombrero.  Las de Mesa de Entrada llamaron al 911 cuando el próximo testigo se cruzó con éste, y murió en seco, sin más.

Escena I – Exteriores
por APG©
Un callejón entubado entre muros de ladrillos raídos. Una atmósfera cenicienta precariamente oxigenada. A esto le sumaste el infaltable y maloliente basural, un tacho de hojalata a medio abrir, una rata, una escalera oxidada que lleva a ningún lado sobre la pared. A la mujer la imaginaste rolliza y la vestiste absurdamente de varieté. En el elástico del portaligas la proveíste de un arma. Inventaste una venganza, le dibujaste una expresión mordaz y le impusiste coraje para gatillar. Un disparo sórdido curvó de espanto a un gato. Anticipaste al cuerpo desplomado un impacto bermellón ineluctable y la revancha satisfecha.

Está
por  APG©
Sobre un suelo de baldosa gris. En una silla de mimbre y verde. Bajo un toldo garabateado en francés. Está. Ordena su compacta caligrafía en un cuaderno y es ese pulso, su destreza, lo que da sentido a la hoja llana. Con una brisa opaca le anuncio que cae la tarde. Me ignora. Con otra más cruda, insisto. Es ahí cuando arrima el brazo para cotejar en su reloj, y es en ese gesto de separar el puño del papel que alcanzo a leer: Sobre un suelo de baldosa gris.

La niña en la ventana
por juan correa
En ese momento no lo comprendió, pero de alguna manera, la niña lo había mirado siempre desde esa ventanita del primer piso.

Fuiste varios
por oone
La vida le transcurrió en paralelo, al lado de lo que había soñado.
Sin embargo, la revancha siempre estuvo disponible: por dentro, la imaginación todopoderosa le hizo lugar y allí habitó el fantasma de quienes no fue.
Entonces se dedicó a inventar cada día, o cada tanto, lejos de la realidad pacata de los que observan, opinan y castigan, esas otras vidas. Los alimentó con gloria, éxito, lujo y poder, mezclando todo impúdicamente con su vocación de salvar al mundo y ser un humanista inmaculado, profundo, filantrópico y de repente, mudarse al otro, el ser escandalosamente frívolo y rico, perteneciendo a una realeza remota, habiendo nacido en Godoy Cruz!.
Dicen los noctámbulos que siguen deambulando por Mendoza, en las noches de insomnio, disfrutando a cada minuto del éxito que no llegó.

Venganza
por juanae
Lo seguí durante meses, sin descanso. Esa noche estaba solo frente a la computadora. Escribía otra de sus historias. Juré que este era el último cuento que me robaba.
Llevaba un cuchillo enorme que pretendía clavar en su espalda, y lo hice. Lo atravesé unas diez veces, pero nunca se inmutó. Ni siquiera sangró.

Me & you
por evan
Sabe a lo que vine, Patricia. Debió haber elegido el mío.

El vuelo
por lorenamont
Me miró con ternura, se veía tan irreal, hasta que acercó su mano filosa a mi cuello y otra vez el mismo frío. Corrí desnuda hacia el ventanal y preferí el abismo. Pero, todo fue distinto, miré hacia atrás y ví  ahora, sus ojos temblar; mi cuerpo no era un rojo muerto ni vivo. Yo ahora de este lado puedo volar,  sí, volar, mis alas serán su castigo.

W, X y Z
por flacostro
Así, bajo causas demoníacas, el fantasma ganó hilando ideas, "Justo Karma" lo llamó...
Mas nada obsequió ¿Por qué rezar? Sentenció tan único, vilmente.

Oscuridad
por anselmo
Apagó el candil. La sombra de la indigna, balanceándose al extremo de la soga le ayudó a conciliar el sueño

Alzheimer
por anselmo
El cucú olvidó cantar a medianoche. Y Cenicienta fue una princesa por siempre.

Asociación de fantasmas
por desdemicasa
Hace tiempo que existen los fantasmas mendocinos.  No tienen gracia, son tímidos, taimados. Se esconden de su propia sombra. Menos mal que se dieron cuenta de su poder y hace un mes formaron una asociación, - en proceso de constitución-, que los mantiene muy unidos. Grandes problemas vive Mendoza. Ya se tramita de oficio un expediente de disolución de la Sociedad de Fantasmas Mendocinos Unidos.

Sólo pido el segundo tiempo
por lumem
Cuándo, decime cuándo..... ¿Cómo fue que se me fue la vida, cuándo fue que apareciste? ¿Qué no hice para detener el tiempo, hice algo? O se me pasó muy rápido, solo te apareciste mi primer nieto... Me mostraste el paso del tiempo y ahora sólo le pido a dios ese tiempo para verte crecer. Miguel

El juego de las lágrimas
por Hernán Schillagi
Luna llena. Salgo, porque así mi vestido es más luminoso. Tengo pies, pero los dejé una noche a la orilla del río para no olvidar el lugar donde tiré a mi hijito. Hace tiempo que no lloro. Siglos, tal vez. Como cuando me subía a los caballos y, con un abrazo de hielo, detenía para siempre el rumbo de los pecadores.
Mienten los que ahora dicen que me han visto lagrimear triste por las rutas asfaltadas. Solo me dejo atravesar por el filo de los autos y camiones hasta que, de tantas cosquillas, lloro de la risa.

Eterno amor
por Hernán Indiveri
Siempre te amaré y no deseas estar a mi lado, suicidarme es la solución.
De esta manera es que mi alma por el mundo vagando quedó.
Sí, en la soledad escuchas murmurios no te asustes, que seré Yo.

Las historias no tienen fin y los destinos no tienen caminos
por pochocastro
Vi ayer el rostro de la montaña. El viento soplaba, sólo un suave aliento, no lograba perturbarme.
Me di cuenta que todas son distintas; colores, formas, rocas. Las nubes bailaban. Pintaban de sombras y luces la piedra-piel.
Fue un instante, un letargo onírico; de esos sueños que nunca se hacen realidad y de esas realidades que son un sueño.
Ella se dio cuenta, fue tarde. Mejor aún, no hubo tiempo. Supo tejer las cuerdas en las que me enredó (loca linda). No mostró sorpresa. La descubrí insolente, desafiante.
Oí su voz.
Vi brotar vida de ella, una descomunal y arrolladora forma de lenguaje. Yo la miré, la contemplé. Ella me habló.
Dí un salto y la amé, hasta donde ella quiso (quizás mucho más de lo que yo esperé).
Se acercó firmemente, tenaz; sin perder en momento alguno, su delicada y brutal belleza, y susurró (sentí sus gotas de humedad estrepitarse en la piel de mi oreja):
-Las historias no tienen fin y los destinos no tienen caminos.
Silencio fantasmal. Fijó su mirada, como esperando una respuesta. Sin quebrar el silencio, le devolví el gesto.
Caí en cuenta de su locuacidad. Plenamente bastó.
Sólo quedó el eco de mis pasos en sus profundidades.
La invocación
por blopas
Ellos lo habían invocado, y no es asunto del vulgo indagar cómo ni por qué. Eran poderosos, sabios, y habían trazado una gran estrella de hojas de afeitar sobre el piso. Cuando el espanto se dejó ver, furioso y horrible, fue inmediatamente advertido de que si ingresaba a la estrella, volvería a la vida.
El espanto estiró una sonrisa hasta el límite de la fealdad, y muerto como estaba cruzó el filoso límite.

Solo y la noche
por cronicasdeunreportero
Uno a uno han desaparecido. ¿Es el fin?, ¿debo seguir?, ¡¿qué más puedo hacer?! Te encuentras sólo con tus latidos y el frío sudor recorre tu espalda. Ahora está tras de ti.

Desamor
por gabriela figueroa
El amor tiene sus rituales, sus códigos, sus mensajes, su canto sirenezco.
En cambio el desamor, que también tiene sus códigos, sus mensajes, sus rituales, pasa por un pantano lleno de fantasmas pasados y se pierde entre fantasmas futuros.

A buen entendedor
por monky
El sospecha. Sospecha. Ella no asiente ni niega, se sabe cierta y clara.

Lo he visto
por dan39
Siento pavor, me sigue y me avergüenza, algunos lo desconocen, esta ahí agazapado, lo he visto al fantasma de la inflación.

El mandato
por Evangelina Mayol
Cuando el científico pudo descifrar el mensaje secreto: “Honrarás a la madre tierra” sintió que era un mandato tan poderoso que no había espacio para él en su pequeña cápsula de vidrio.

Dolor rojo, inocente venganza
por tranuilita
Todas las mañanas la niña recibía la tortura, roja, dolorosa del tratamiento para curar una injusta molestia de su sangre, ella, la que se la procuraba con cofia blanca y cruz roja la miraba con ternura pero nunca, jamás recibió de la niña más que silencio, miradas de condena lágrimas, rojas. Un día la criatura habló y dijo: “Cuando yo sea grande voy a ser enfermera de viejitos para atenderte a vos”.  No sonrió!!

La profecía
por Evangelina Mayol
Era el séptimo. El crecimiento curvo de sus uñas en esa noche clara terminaron de confirmar la profecía.

El fantasma del descenso
por el opinologo
Las locaciones estaban listas. Habían conseguido al mejor director y un gran elenco de actores. Se logró un gran film, que los catapultó a otra categoría. De repente se vieron en un lugar que no les pertenecía, hicieron los esfuerzos para sobrevivir, pero el frío le jugó una mala pasada. No supieron como sobrellevar la situación, y el miedo se apoderó de un parque oscuro, un parque silenciado por el horror y el fantasma del descenso.

La vigencia del Futre
por miguel lisanti
No sorprendió a nadie la noticia, El Futre tenía la mayor intención de voto en la provincia, sus ideas superaban ampliamente a la de los otros candidatos...

La leche del desierto
por Evangelina Mayol
La leche tibia brotaba naturalmente y el niño se mantuvo vivo en aquel desierto al lado de la Deolinda Correa, que yacía muerta.

No soy
por sms
Ella tiene una fuente dentro suyo.
Se le esboza generosa en sus pechos, pero el origen está muy profundo, protegido en su vientre.
Él lo percibe, la acecha. Sabe que podrá saciar su sed en ella.
Lo que él ignora, es que ella, cada 3 noches bebe la energía de él a través de sus párpados cerrados.

Cuento de terror Nº 3
por Rapsodia
- ¡Auxilio! -gritó Jane.
Y él la miraba tras el espejo.
Un polarizado presidencial separaba a su cuerpo sobre la camilla de su miedo más grande.
Tres golpes tras el vidrio le indicaron que no volviera a gritar. Más le valía.
Jane se encontraba tendida boca arriba, contando absolutamente todo:
Los veinticinco segundos cada los que parpadeaba el tubo de luz en el techo.
Los Tic Tok del reloj en la pared.
Los ruidos de timbre al otro lado de la puerta.
Las mil cincuenta y seis pulsaciones por segundo que emitía su corazón asustado. O mil cincuenta y ocho, algo así. Jane transpiraba, nerviosa, con miedo a toser, gritar o murmurar algo. No quería apurar el trámite.
Tras el vidrio el hombre afilaba y probaba sus herramientas, sonidos agudos y taladrantes.
Probablemente lo primero que haría su enemigo sería inyectarle algún sedante o estupefaciente para extirparle ese molesto diente.
Con tan sólo cinco años es lógico que a la pequeña Jane no le guste ir al dentista.

La venganza
por Roberto Pérez
Yo era “su” personaje favorito, cosa que me había hartado. Es que aquel guionista no tenía demasiada imaginación, y los personajes en general (cinematográficos o de cualquier otra índole) tenemos una vida más limitada de lo que se cree. Cada vez que el muy mediocre obtenía un contrato para escribir un guión, me hacía salir del confortable limbo donde yacemos los personajes cuando nadie recurre a nosotros, y me sometía nuevamente a los maltratos de la recreación.
Ni siquiera era yo como esos que se ven en todo tipo de representaciones o proyecciones; no era un famoso inmortal, de los que siempre están atareados, que casi no descansan. Eso hubiera sido mucho mejor que lo que me pasaba al alternar largos periodos de reposo con la esporádica y agitada interacción con otros seres imaginarios generalmente desagradables a los que no me interesaba conocer. Porque yo era un fino y elegante detective al viejo estilo ingles que había aparecido ya en suficientes filmes, y estaba conforme con mi status de personaje medianamente reconocido y recordado. Pero él insistía, y en cada nueva oportunidad me lanzaba al ruedo, en trabajos que me dejaban en manos de directores cada vez peores y encarnando en actores de poca monta.
Basta que un día dije ¡Basta!  Aproveché que mi estúpido creador se había inspirado en un asesino serial que asolaba su ciudad para escribir un nuevo guión por encargo (transformando al criminal en cuestión en su villano protagónico) para tener una charla con tal psicópata.
Hablamos largamente, allí en la dimensión donde los personajes de ficción nos reunimos, y le conté mi desgracia. Contrariamente a lo que yo esperaba, fue muy comprensivo.
Y fue muy lamentado el asesinato de cierto guionista de películas de acción y suspenso, muerto a manos de un perverso que hacía estragos en la gran capital. Desde entonces, sé que mi ciclo está cumplido, y todos descansamos en paz.

Cuento distorsionado
por Rapsodia
- Papá...
- Hacé silencio que quiero escuchar cuando pasen.
- ¡Papá!
- ¿QUÉ?
- ¡Quiero crecer!
- ¿Y yo qué tengo que ver con eso?
- ¡Vos podés volar! ¿No podés hacerme crecer?
- El simple hecho de que yo tenga alas, no quiere decir que pueda hacerte crecer.
- ¡Pero también podés hacerte invisible! ¿No podés hacerme crecer un poquito?
- Nací con células pigmentarias de camaleón, yo no tuve nada que ver con eso, y no, no puedo hacerte volar.
- ¡Pero papá!
- Dije que no.
- ¿No querés o no podés?
- Ambas.
- No te creo.
- Hacé silencio que quiero escuchar cuando los delfines pasen nadando por la puerta.
- ¡Pero papá...!
- ¡Silencio! ¡No me hagas castigarte!
- ¡HACEME CRECER! ¡HACEME CRECER! ¡HACEME CRECER!
- Me cansaste...
El padre desplegó sus alas, y entre sus tentáculos comenzó a formarse una nube de algodón de azúcar cada vez más y más grande. La nube lo envolvió como un capullo de gusano, y segundos más tarde, había desaparecido.
El hijo se quedó atónito ante tal espectáculo, y cuando quiso gritar llamando a su padre, notó que su tono de voz había cambiado. Tenía la garganta más ancha, y el piso más lejos de sus ojos.
- ¿Crecí?
Dijo el hijo ahora adulto. Y comenzó a llorar.
Entendió entonces el castigo de su padre, que lo perseguiría para el resto de sus días.
Viviría inmortal como un hombre adulto, y no podía ni imaginar lo que eso significaba... pues ya no tenía imaginación.
A veces no es lindo crecer.

La vuelta
por Evangelina Mayal
Después de los gritos el silencio y un olor rancio a flores. Una placa con su nombre. Cuando su esposo abrió la puerta de la que era su casa y la vio tuvo miedo por primera vez, ella solo sonrió.

Evan
por evan
Quiso evitar que él se le viniera encima, no porque le doliera volver a matar, sólo quería ahorrarle y ahorrarse las oscuras letanías de las eternales mazmorras de la gente común que atravesó un momento de locura.

Otro: Las pocas balas de su 38, defensa ineficaz, lo arrastraban sin piedad a vagar por los pasillos entre amigos y enemigos, de un barrio, La Gloria glacial, embadurnado de sangre de muertos que no alcanzaron a conocer la vida.

Otro: Su circunstancia sólo fue matarlo. Cuando lo ingresaban a la cárcel vio que pasaba alguien y reconoció el rostro. Era el mismo que esa triste noche le preguntó que porqué me mataste.

Otro: Soy su muerto. Me he sentado en este dintel, a esperar por mi venganza, en cuanto pise usted la demencia.
 
El extraño viaje
por veruskamo
Fue una sorpresa al encontrar a mi compañera de viaje sobre una camilla, donde la embalsamaban en las catacumbas, mientras una voz desde un sarcófago insistía en que continuara por los oscuros pasillos que al final había una sorpresa.

Patricia Rodón

Opiniones (3)
7 de Diciembre de 2016|18:46
4
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7 de Diciembre de 2016|18:46
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  1. Estimados, me parecio excelente que no s invitaran a escribir. La respuesta fue inmediata y abundante (hasta sorprendente diria) Me gustaron varios cuentos, muy buenas ideas. Ojala se repita. Patricia, ¿cuales fueron tus preferidos? Personalmente me gustaron Paranoia y Los Monstruos
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  2. Es muy reconfortante saber que hay tantos Fantasmas mendocinos dando vueltas por ahi. Muy buena iniciativa Mis favoritos: Los Mostruos, La vuelta, Venganza, Presencia y Amor Eterno. Saludos a todos.
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  3. Felicito a Patricia Rodón por invitarnos a jugar con las palabras.Excelentes trabajos. Sabía que en Mendoza existen muchos "Fantasmas" , muertos y vivos, lo que desconocía era la existencia de tantos Fantasmas lúdicos.
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