¿Por qué regular la expresión oral y escrita?

La prestigiosa lingüista Nené Ramallo le explica a un lector cuáles son las razones por las que una lengua necesita de regulaciones. Y lamenta que haya personas que piensen que el transmitir normas de corrección pueda deberse a una política restrictiva.

¡Qué lástima no entender la necesidad de regular la expresión oral y escrita a través de normas que establezcan qué cosas pueden decirse y cuáles no! Es lamentable que se piense que el transmitir normas de corrección pueda deberse a una política restrictiva.

De hecho, no lo es; debemos pensar en el valor de la palabra bien escrita, sin errores de ortografía, de concordancia o de conjugación; por supuesto que, a nivel familiar, nos permitimos hablar de un modo menos estricto y nadie va a corregirnos si no guardamos todas las formalidades.

Pero, a la hora de redactar un informe médico, una ley, un testamento, un discurso que pretendan ser bien leídos o escuchados y correctamente comprendidos, nadie puede permitirse utilizar el lenguaje a su antojo por el riesgo que conlleva una mala interpretación, riesgo que puede acarrear consecuencias serias, como la anulación de un proceso judicial o la incorrecta decodificación de un texto.

Por supuesto que es mucho más cómodo hablar de cualquier modo y escribir sin atenernos a las reglas en vigencia; del mismo modo, sería más sencillo para un deportista ir a una competencia sin el duro entrenamiento y a un concertista sentarse a interpretar una obra musical sin ensayo y sin horas de rigurosa técnica. Se vive en la prisa del instante y la cultura del esfuerzo es criticada y denostada.

Las lenguas muertas no existen: son seres vivos que van evolucionando conforme a la evolución cultural y a las necesidades de los seres humanos. Invito al lector que critica la normativa a que lea y busque una obra de principios del siglo XX y que compare el modo de hablar de entonces con el actual: del cotejo va a surgir sola la evolución del español. Pero, como todo ser vivo, debe haber un criterio regulador, no inhibidor, para que la comunicación fluya con naturalidad y, al mismo tiempo, con inteligibilidad. ¿O todavía hablamos como nuestros bisabuelos y escribimos “obscuro”, “substantivo” y “harmonía”? ¿Y no usamos, en cambio, palabras que hace quince años atrás ni soñábamos simplificar como güisqui, escáner o yóquey?

Tampoco se puede juzgar el valor etimológico de los términos ya que la verdadera etimología es la que acompaña la historia de la palabra, desde su origen hasta la época actual; por eso, hoy los jóvenes, con una gran pobreza de vocabulario, pueden usar para todo el comodín “bárbaro”, para designar una pluralidad de situaciones, sin saber que esta palabra quería decir, en su origen, “extranjero”. O, en época de elecciones, hablamos de “candidatos”, sin conocer que, etimológicamente, estos personajes se llamaban así porque vestían una toga blanca o “cándida” (de color blanco brillante), que señalaba su pureza y limpieza en todo sentido.

Invito a esta persona oculta tras un seudónimo (o pseudónimo, etimológicamente) a vivir la lengua, a usarla con verdadera conciencia de su valor porque, como decía Blas de Otero, en su poema Me queda la palabra:


Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

Quienes deseen escucharla tendrán la oportunidad de hacerlo en el curso "La ortografía española en la segunda década del siglo XXI: novedades y tradiciones", que la especialista brindará los sábados 4, 11, 18 y 25 de junio, de 9.30 a 11.30 en la Facultad de Filosofía y Letras. Informes:  Nené Ramallo [nene_ramallo@yahoo.com.ar]

Opiniones (2)
10 de Diciembre de 2016|21:37
3
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10 de Diciembre de 2016|21:37
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  1. No trataba, Nené, si es a mí a quien se refiere, de provocar la cólera con mi pequeño comentario. Sólo que sí considero que el órgano de regulación que mencionás necesario suele ser de índole restrictiva (aunque, por suerte, en la última gramática, la del año pasado, creo que ya se habla de un residuo de aceptación de nuestro voseo). Poner esos límites podría ser cortar el camino en la generación de nuevas lenguas por nuestra propia necesidad in praesentia, cayendo así en uno de los peores pecados ¿Se quiere repetir un pueblo que hable una lengua y escriba otra, tan sólo por convenciones sociales? Por otro lado, lenguas utilizadas mundialmente y con un desarrollo literario inmenso nunca tuvieron tal organismo legítimamente: sin ir más lejos, el inglés. Además, palabras como "güisqui", queridos colegas de la academia, nunca serán usadas, porque son un invento gráfico de ellos mismos: una alabanza a su ego; no una creación del lenguaje. Conservamos la escritura inglesa, así como en japonés ya no se dice "ichigo" a la frutilla sino prácticamente "strawberry". Ahora bien, si hay a quienes les parece "mal", emitiendo así un juicio, que las lenguas muten, adquieran extranjerismos, exporten palabras, etc., ante eso ya no queda hacer nada. Sí, se pueden sumar leyes, también se pueden simplificar las que hay, también se pueden eliminar todas. De todos modos, hoy al abrir el diario fue una noticia extraña aunque agradable encontrarme con esta nota. Aprovecho también, al igual que usted, para remitir a la lectura de Wilson Bueno, quien puede ejemplificar mejor que yo todo este asunto y, ya que veo que todavía molesta el anonimato virtual, mi mail: tomasyaugusto@hotmail.com
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  2. HE COMPRENDIDO PERFECTAMENTE EL MENSAJE DADO Y LE AGRADEZCO ENORMEMENTE SUS PALABRAS. SÓLO QUE SOY UNA PERSONA MAYOR QUE GUSTA DE LA LECTURA Y EDUCADA BAJO LAS ESTRICTAS NORMAS DE ORTOGRAFÍA Y REDACCIÓN. ME CUESTA ACTUALIZARME, PERO ENTIENDO PERFECTAMENTE LOS MENSAJES DADOS AUNQUE ESTÉN (PARA MÍ), MAL ESCRITOS. DE TODOS MODOS, LE DOY LAS GRACIAS POR ACLARAR MI CAMINO. SEGUIRÉ LEYÉNDOLA SIEMPRE. LA ADMIRO CON SINCERIDAD.
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