Escribir, ese oficio peligroso…

Escribamos entonces, para que nos lean. Escribamos para abrir ventanas a nuevos universos. Escribamos, porque escribir es corregir la vida –aunque sólo corrijamos una sola coma al día–, y eso es lo único que nos protege de las heridas insensatas y golpes absurdos que nos da la difícil existencia auténtica.

Alejandro Jodorowsky  dice que su literatura le sirvió para sanar. Entonces, creo que en ningún momento histórico se necesitó tanto del arte como en el presente: atreverse a arrojarle en la cara al mundo de hoy un poco de belleza y sentido, es un acto supremo de libertad.
Coincide Margueritte Yourcenar cuando dice que “la literatura nos permite sobrevivir a las injusticias de la vida”. Nada menos agresivo que un hombre que baja la vista para leer un libro que tiene en sus manos.

Escribamos entonces, para que nos lean. Escribamos para abrir ventanas a nuevos universos.
Escribamos, porque escribir es corregir la vida –aunque sólo corrijamos una sola coma al día–, y eso es lo único que nos protege de las heridas insensatas y golpes absurdos que nos da la difícil existencia auténtica.

Escribamos sobre nuestros amores, nuestros dolores, nuestros miedos, nuestros sueños. Escribamos sobre otros mundos posibles, fantásticos, distantes o cercanos, diferentes o iguales a los nuestros.

Escribamos porque vale el intento y quienes lo hacemos, no conocemos nada más seductor que la labor de escribir, aunque al mismo tiempo haya que pagar cierto tributo por ese placer.

Porque escribir es un don de dios o del diablo, pero eso poco importa. Un escritor debe tener la máxima ambición y saber que lo importante no es la fama o el ser escritor sino el escribir, el encadenarse de por vida a un noble pero implacable amo, un patrón que no hace concesiones y que a los verdaderos escritores los lleva por el camino de la amargura y de la felicidad al mismo tiempo. Pero ya lo dijo antes Marguerite Duras: “Escribir es pretender saber qué escribiríamos si escribiésemos.”

El escritor trabaja con la memoria y con los sentimientos. Esas son sus materias primas. Habría que distinguir entre novelista e intelectual. Un escritor puede ser un ignorante en muchos temas, pero tiene un compromiso consigo mismo y debería quitarse de la cabeza que es capaz de hablar de cualquier cosa.

Sobre esto hay un texto de Cortázar, de 1967: “A riesgo de decepcionar a los catequistas y a los partidarios del artes al servicio de las masas, yo continúo siendo ese cronopio que escribe para su placer o su sufrimiento personal, sin la menor concesión, sin obligaciones latinoamericanas o socialistas entendidas a priori como pragmáticas”.

El escritor, como se ha dicho, ha de ser sincero. Ese es su compromiso.

Pero, como distinguía Max Weber, “una cosa es la ética del político y otra la del intelectual. La ética de la convicción y la ética de la responsabilidad. El político puede mentir, en nombre de la responsabilidad. El escritor no. De ninguna manera. El escritor no puede mentir. Siempre tiene que decir la verdad”.

Lo que el escritor pueda expresar sobre la función de la literatura no es tan importante. Yo espero que el escritor me ofrezca iluminaciones críticas sobre el lenguaje y el mundo. No dogmas ni palabrería, ni declaraciones banales acerca de la situación política.

Uno escribe para relacionarse con el mundo en palabras. Pavese dice que “Es hermoso escribir porque reúne las dos alegrías: hablar uno solo y hablarle a la multitud”. Por eso pudo escribir una de las frases más bellas de la poesía universal: Verrà la morte e avrà i tui occhi  (“Y vendrá la muerte y tendrá tus ojos”).

Creo también que tiene que existir una relación entre la comunidad y el escritor y que, de hecho, existe. Es bueno que conste ese vínculo. Claro está, si nuestra comunidad es muy grande, esta ligazón puede ser con la lengua solamente. Si somos estadounidenses, seremos uno más entre miles. Pero si somos Nadine Gordimer y vivimos en Sudáfrica, la relación con la comunidad que nos rodea será mucho mayor. Y eso es bueno, siempre que se entienda como una unión entre personas libres.

Lo demás, es silencio. Hay que intentarlo aunque ser escritor sea una tarea fascinante aunque muchas veces peligrosa.
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4 de Diciembre de 2016|09:21
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4 de Diciembre de 2016|09:21
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  1. LINDA NOTA .. SE LA MANDO A MI MADRE! UN BESO GRANDE!
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