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Reveco: "Este título es un mensaje para muchos boxeadores"

El "Cotón", flamante campeón mosca de la AMB, habló de todo como MDZ. Después de alejarse de su mánager Osvaldo Rivero, el púgil malargüino demostró que está vigente y que en el oscuro mundo del boxeo, también se puede elegir qué camino andar.

Un día, como cualquier otro, Juan Carlos Reveco decidió cambiar. Cansado de los atropellos que sufría, optó por alejarse de su manager Osvaldo Rivero y buscar un camino más cercano a la justicia. Fueron meses de problemas, acusaciones, incertidumbres. Pero el “Cotón”, curtido en eso de bancarse lo que viene y apuntar hacia adelante, no se dio por vencido. Fiel a su estilo, entrenó, entrenó y entrenó. Se sumó a las filas de Mario Arano, dejó vacante el título minimosca de la AMB y siguió entrenando. Subió a los moscas y esperó su chance.

Y el viernes a la noche, en un Vicente Polimeni que ya merece el título de Luna Park menduco, a Reveco le alcanzaron cinco minutos para noquear al venezolano Piero Pérez y adueñarse del título interino de los moscas de la AMB. De paso, el malargüino entró en la historia del deporte mendocino -una vez más- al ser el único boxeador de estas tierras en ser campeón del mundo en dos categorías diferentes.

Después del combate, los festejos y los flashes, el “Cotón” recibió a MDZ en su casa, ya tranquilo, relajado, feliz. El nuevo monarca habló de su alejamiento de Rivero -aunque no lo mencionó por su nombre en ningún momento- y de la alegría que siente después de haber peleado tanto (abajo del ring). 

Todas las peleas siempre te dejan algo, pero imagino que la del viernes, en especial, te debe haber dejado una gran satisfacción por todo lo que viviste en los últimos meses.
La verdad, el desafío fue grandísimo. Cambiar de manager, de entrenadores, todo el quilombo que hubo en diciembre, enero. Y lograr esto, la verdad, es fantástico.

Además, mandaste un mensaje al mundo del boxeo, demostraste que se puede, elegiste tu destino.
Totalmente, se puede. Esto le pasa a mucho boxeadores, a muchísimos, que tienen el miedo que sin esa persona no pueden seguir. No es así, esas son mentiras, viste. Mentiras, nada es imposible. Hay miedo y mucha mucha gente está confundida. Yo demostré el viernes a la noche que no es así. Y pienso que este título es un mensaje para muchos boxeadores. Hay miles de pibes que tienen miedo de que si no están con él, no van a poder boxear. Y no es así.

¿Por qué creés que pasa esto en el boxeo?
En este deporte, no sé cómo explicarlo… Es un deporte muy sucio, muy negro, viste. Los últimos que nos enteramos de todos los negocios somos los boxeadores. Pero bueno, como siempre digo, los mánagers son un mal necesario. Sin ellos, uno, por más talento que tenga....

El tema es que vos sos el que estás arriba del ring dando y recibiendo…
Claro, la bronca que más te da es que vos sos el que te rompés en el gimnasio, vos sos el que te cagás a piñas y a la hora del cobro, el que más gana es él. Pero bueno, gracias a Dios, ya estoy totalmente aliviado de ese tema. No me va a volver a pasar.

¿En qué momento tuviste un quiebre y dijiste esto no va más así?
Mirá, la verdad, yo venía con esto desde hace tiempo. Había cositas que veía, que no me gustaban. Y hay un momento en que uno revienta. Pero nunca quise bajar los brazos. Dimos un pasito al costado, tomamos otro rumbo. Sabíamos que todavía me queda un par de años de carrera, estábamos a tiempo, así que dijimos ya está. Vamos a buscar otros aires.

Como en toda decisión, tomaste riesgos.
Sí, le di para adelante. Esta es la decisión que yo tomé. Esto es lo que yo quiero. Y le dimos para adelante. No me importó lo que venía. Me hice cargo de lo que podía pasar y nada más.

¿Y qué encontraste con Mario Arano, tu nuevo mánager?
Mario es una excelente persona, es un hombre muy transparente. Desde diciembre, que viajamos a Buenos Aires para hablar con él, me pareció una persona maravillosa. Desde hace mucho tiempo que quería contactarme con él. Me gusta su forma de trabajar. Me ha demostrado que es muy transparente.

¿A partir de tu experiencia, qué le podés decir a otros boxeadores que estén en una situación como la que viviste?
Son mentiras, que él es Dios en esto. Siempre te va a venir con amenazas. Él no es nadie para decir vos tenés que estar conmigo o no boxeás más. Esto es un trabajo. Si no te gusta este patrón, tenés que irte con otro. Él no puede sacar el derecho de trabajar a nadie.

Corría el segundo round. La pelea no parecía sencilla para el “Cotón”. Piero Pérez era el campeón y venía a defender el título. El público estaba tenso, con ese silencio espeso que abraza los combates de alto nivel. Nadie lo imaginaba. Y cuando nadie lo imagina, simplemente, sucede. El gancho de izquierda sale disparado. Directo, limpio, de manual. Impacta en el hígado de Pérez, que cae, besa la lona y empieza a despedirse del cinturón de campeón. Reveco acababa de meter un golpe que será imposible de olvidar, un gancho que fue mucho más que un gancho.

Pareció que toda la bronca que tenías contenida, la pusiste en ese gancho con el que ganaste la pelea.
Sí, descargué la bronca en un solo golpe, viste, ja. La verdad, que fue una mano limpia que entró justa. Fue terrible. Cuando le pego, yo voy al rincón y veo que no se movía, viste, dije si no se movió hasta cinco ya no se para, viste. Encima, cuando le pego escucho el quejido, “uh”, dice. Y ahí me di cuenta que no se paraba.

No se sabía demasiado de tu rival.
Había visto en internet videos de él. Pero después que se confirmó la pelea conmigo, borraron todos los videos. Son estrategias. Nos trajeron un video a nosotros el día del pesaje. Era un boxeador como me lo imaginaba. Trabajaba mucho con los rectos, había que achicarle la distancia. Estuvimos guanteando con Juan Farías, que es un boxeador muy parecido a él; a Marcos Serro, un boxeador fuerte y a Sebastián Rodríguez, que es de Buenos Aires. Guanteamos bien. Fue un guanteo bastante exigido, me vino muy bien. Aparte, estaba con ganas de pelear, con ansias de pelear, con bronca. Quería desquitarme.

¿Es cierto que como buen mendocino, y como Nicolino Locche cuando peleó en Japón, te dormiste una siestita en el vestuario antes de la pelea?
Me tiré en la camilla. Eran las diez y yo peleaba a las doce. Y me dormí una siestita. Estaba bien, relajado, solo. Me acosté, me dio sueño y me dormí. Me despertaron porque me iban a vendar. Estaba confiadísimo, tranquilo. Estaba confiado en la preparación que habíamos hecho. Si la pelea se ponía dura, se iba a doce rounds, yo iba a tener resto para bancármela. Eso te da tranquilidad.

Y ahora estás en el mismo grupo selecto de argentinos campeones mundiales en dos categorías junto a “Falucho” Laciar, Salazar, Narváez y “Maravilla” Martínez. Casi nada, ¿no?
Es lindo. Antes de la pelea decía si gano esta noche me voy con los campeones argentinos que se coronaron en dos categorías. Eso te motiva, viste, y a la vez te genera un poquito de presión. Pero más motivación que otra cosa.

Además, estamos hablando de Argentina y la cantidad de campeones mundiales que ha tenido.
Claro, de una. Sí, totalmente. Es buenísimo. Es muy lindo. Hemos hecho un gran laburo, hemos laburado como nunca. Y ser el único mendocino campeón en dos categorías es buenísimo.

¿Cómo te sentís en los moscas?

Me siento muy cómodo. Soy bajito para la categoría, quizás ahí uno da un poquito de ventaja. Pero me siento fuerte, potente. No me mato tanto para dar el peso. En minimosca me moría para dar el peso. El doctor me recomendó que cambie de categoría, por el tema de los cálculos. Yo venía de hace rato con esta idea de subir de categoría. Así que dejé el título vacante, por el tema de salud, además quería saltar a los moscas, era un desafío nuevo. La AMB me recompensó por haber sido dos veces campeón mundial y me puso primero en el ranking. Entonces, por eso tuve ahí nomás la chance de pelear por el título mundial. Además, del trabajo que hizo Mario Arano.

Supongo que ya le debés tener un cariño especial al estadio Vicente Polimeni.
El Polimeni, la verdad, me trae suerte. En el 2007 me consagré campeón, en el 2009 defendí con Torres y bueno, ahora, esta pelea. Imaginate. Además, el Yoni (por Barros) ganó el título mundial ahí también.

Y está el público, que te apoya en todo momento.
La gente responde de una manera maravillosa. A mí, la gente me da un plus más. Sentís el aliento, el dale campeón. Eso te motiva. Antes era al revés. Antes, me generaba presión, pero después todo al contrario. Me gusta ser local en el Luna lasherino.

¿A quiénes agradecés en estos meses que han sido tan complicados?
Miles. Mi familia, que me aguanta; mi equipo, que hemos laburado muchísimo. Arano, el Chino Yacopini me ha ayudado muchísimo, además de ser una excelente persona. El señor Agustín Frúgoli… Hay tantos… Andrés Nieto. Mi señora, que me banca cuando estoy idiota porque tengo que dar el peso. Mucha gente.

Bueno, Cotón, ahora a descansar y después a pensar en la unificación o en alguna defensa.
Claro, la AMB, posiblemente, pueda obligar la unificación con el mexicano Hernán Márquez. Vamos a ver, seguro que dentro de unas semanas vamos a tener novedades. Ahora, quiero una semanita de descanso, obviamente. Le digo al profe que me merezco un descanso, ja.

Producción: Gonzalo Ruiz.

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