La Patria las contempla desde la costa madre

Tiene las alas salpicadas de islotes Es nuestra bella del mar. La Patria la contempla desde la costa madre con un dolor que no se va. En el día en que se conmemora la reafirmación de los derechos soberanos sobre las Islas, el homenaje y la reflexión desde el deporte.

El día 10 de Junio de cada año se conmemora en Argentina la Designación del Primer Gobernador argentino en las Islas Malvinas, en 1829. En aquel año, el Gobierno de Buenos Aires designó Gobernador del Archipiélago a Luis Vernet, quien estaba trabajando en la colonización del puerto Soledad. Es este un hito más entre los antecedentes que dan apoyo a los reclamos de la Soberanía Argentina sobre las Islas.

Posteriormente a los hechos sucedidos en 1982, después de la Guerra de Malvinas, se celebra el 2 de Abril, conmemorando la Soberanía Argentina sobre las Islas Malvinas e Islas del Atlántico Sur.

En 1939, la "Junta de Recuperación de las Malvinas", mediante un concurso, seleccionó la mejor composición poético-musical. Tuvo ese honor el trabajo realizado por José Tieri en la música, y Carlos Obligado en la letra. A partir de allí, se canta esta Marcha de las Malvinas en los actos celebratorios y reclamatorios de Derechos Soberanos.



Tras su manto de neblinas,
no las hemos de olvidar.

"¡Las Malvinas, Argentinas!",
clama el viento y ruge el mar.

Ni de aquellos horizontes
nuestra enseña han de arrancar,
pues su blanco está en los montes
y en su azul se tiñe el mar.

¡Por ausente, por vencido
bajo extraño pabellón,
ningún suelo más querido;
de la patria en la extensión!

¿Quién nos habla aquí de olvido,
de renuncia, de perdón? ...
¡Ningún suelo más querido,
de la patria en la extensión.

¡Rompa el manto de neblinas,
como un sol, nuestro ideal :
"Las Malvinas, Argentinas
en dominio ya inmortal"!

Y ante el sol de nuestro emblema,
pura, nítida y triunfal,
brille ¡oh Patria!, en tu diadema
la perdida perla austral.

Coro
¡Para honor de nuestro emblema
para orgullo nacional,
brille ¡oh Patria!, en tu diadema
la pérdida perla austral.


Nuestros derechos sobre las Malvinas

La República Argentina conmemorará este 10 de junio el Día de las Malvinas, porque en esa fecha de 1829 el gobierno de Buenos Aires, a cargo de Martín Rodríguez, creó la Comandancia Política y Militar de las Malvinas y designó a Luis Vernet al frente de ella.

Este aniversario es una ocasión propicia para reafirmar nuestros justos títulos sobre este archipiélago y los otros dos del sector austral: Georgias del Sur y Sandwich del Sur, así como para ratificar la política del país respecto de estos territorios usurpados por el Reino Unido y avanzar en el reclamo diplomático.


La recuperación de estos territorios insulares sujetos a dominación colonial constituye un tema prioritario de nuestra política internacional. La reforma constitucional de 1994 sintetizó tal objetivo en la primera disposición transitoria de nuestra Carta Magna, que constituye la política de Estado de la República en la materia. Debemos llevarla adelante con dos condiciones: firmeza y paciencia.

Dicha norma ratifica la legítima e imprescriptible soberanía sobre los tres archipiélagos australes y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional, y expresa que su recuperación y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme con los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente del pueblo argentino.


La Argentina obtuvo en el gobierno de Arturo Illia, con Miguel Angel Zavala Ortiz como canciller, un gran triunfo diplomático, al aprobarse la Resolución 2065/XX de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Se reconoció que existía una disputa de soberanía y se invitó a las partes a solucionarla a través de conversaciones, en las que se debería tener en cuenta los intereses de los habitantes y no sus deseos. El diálogo no fue exitoso, pero existió hasta que el Reino Unido lo interrumpió unilateralmente, como consecuencia de la guerra de 1982. Pese a que todos los años la Asamblea General insta a las partes a reanudar las conversaciones y que la Argentina manifiesta su disposición a hacerlo, la potencia colonial se ha negado en forma sistemática a cumplir con las resoluciones de la ONU.


Los malvinenses, por el aislamiento en que viven y la crisis de la pesca y la lana, sus principales recursos, están atravesando una muy grave situación económica. En beneficio de los isleños, la Argentina tiene que insistir en desarrollar la natural interdependencia de las islas con el resto del territorio nacional. En tal sentido, debe reiterar el ofrecimiento de establecer comunicaciones aéreas y marítimas entre el territorio insular y el continente argentino. Para ello, hará falta renegociar el último convenio de comunicaciones (año 1999), que se limita a admitir sólo una escala mensual en Río Gallegos del vuelo de LAN que une las islas con Punta Arenas y con otras ciudades de Chile.


Si las autoridades coloniales se siguieran oponiendo a autorizar otros vuelos, el Gobierno debería subvencionar el viaje de los malvinenses de Río Gallegos a Comodoro Rivadavia, Buenos Aires y otros puntos del país. El desarrollo de los vínculos comerciales, educativos y culturales con la Argentina continental redundará en un claro beneficio para los isleños, muchos de los cuales, además, con el acercamiento, podrían ir derribando las barreras artificiales que han levantado los intereses coloniales para separarlos de la Argentina.

La Resolución 1514/XV de las Naciones Unidas califica de incompatible con los propósitos y principios de la Carta del organismo mundial todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país. Eso es lo que ha ocurrido con la ilegal ocupación por la fuerza, en 1833, de esa parte de nuestro territorio y lo que justificará siempre el reclamo permanente de la República Argentina para recuperar su integridad territorial.

Hipólito Solari Yrigoyen

En Homenaje a la fecha, esta hermosa poesía de José Pedroni:

Las Malvinas
de José Pedroni

Tiene las alas salpicadas de islotes
Es nuestra bella del mar.
La Patria la contempla desde la costa madre
con un dolor que no se va.

Tiene las alas llenas de lunares,
lobo roquero es su guardián.
La patria la contempla. Es un ángel sin sueño
la patria junto al mar.

Tiene el pecho de ave sobre la honda helada.
Ave caída es su igual.
El agua se levanta entre sus alas.
Quiere y no puede volar.

El pingüino la vela. La gaviota le trae
cartas de libertad.
Ella tiene sus ojos en sus canales fríos.
Ella está triste de esperar.

Como a mujer robada le quitaron el nombre:
lo arrojaron al mar.
Le dieron otro para que olvidara,
que ella no sabe pronunciar.

El viento es suyo; el horizonte es suyo.
Sola, no quiere más.
sabe que un día volverá su hombre
con la bandera y el cantar.

Cautiva está y callada. Ella es la prisionera
que no pide ni da.
Su correo de amor es el ave que emigra.
La nieve que cae es su reloj de sal.

Hasta que el barco patrio no ancle entre sus alas,
ella se llama Soledad

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