Festejo en las alturas

Sheraton Hotel también celebró junto a los comunicadores y organizó una cena en la que pasó de todo. ¿Hubo robos y mentiras? ¿Quiénes vivieron una tenebrosa experiencia nocturna? ¿Siguió la fiesta en otros rumbos hasta la madrugada? Todas estas perlitas y más, en esta nota de Sociales.

Y siguen las reuniones y reconocimientos a comunicadores varios para felicitarlos en su día. Algunos, agregando una cuota de humor al tema, aseguran que ya lo que se festeja es “la semana del periodista”, debido a la extensión de salutaciones y celebraciones.

En este caso, Sheraton Mendoza fue el responsable de brindar una deliciosa velada para aquellos trabajadores de la comunicación que durante el año mantienen una relación directa en cuanto a la cobertura de eventos y acontecimientos diversos que ocurren en el hotel.

En el distendido agasajo el chef Mauro Pellegrino aprovechó para presentar la nueva carta del restó El Mirador, ubicado en el piso 17 y que cuenta con el atractivo de poseer una de las mejores vistas de la ciudad mendocina hacia los cuatro puntos cardinales.

Vou-au-vent relleno de langostinos salteados.
Los comensales estuvieron de acuerdo por unanimidad en asegurar que la flamante propuesta gastronómica conjuga a la perfección la exaltación de sabores y un atractivo y colorido diseño en los platos.

En la entrada, las opciones que se degustaron fueron un osobuco con salsa bordalesa y maíz, carpaccio de atún rojo con mayonesa de pickles y mini tostada de pan brioche, ensalada oriental de tomate y verduras crocantes, clásica sopa de cebolla con chipá de gruyere, vou-au-vent relleno de langostinos salteados y sopa crema de hinojos con anís estrellado.

Como plato principal, una suprema orgánica con crute de morcilla vasca y repollitos de Bruselas, cerdo agridulce con arroz primavera, trucha rellena con deluxe de hongos, papas fondant y panceta; costilla de cordero con maíz al mascarpone y salsa de tomillo y rissoto de mariscos al champagne con azafrán español fueron los platos saboreados.

“¡Estos son platos a la medida mendocina!”, comentó uno de los periodistas invitados, que se opone a la regla que dice que los platos gourmet deben servirse en pequeñas porciones. “Es un acierto que las porciones sean generosas, y al mismo tiempo, se asegure la calidad y el sabor del plato”, dijo otra de las presentes.

Los postres fueron los que despertaron las congratulaciones finales: panacotta de café, lasagna de manzana con helado y cristales de roble, cremoso de oporto con tuil de jengibre y sirop de cognac, esfera de coco sobre biscocho de pistachos, chiffon de chocolate y canasta de frutillas con pimienta rosa y helado de manzana verde. 

“¡Qué buena combinación de sabores! El mix de lo dulce, lo picante y lo amargo en varios de los postres está buenísimo”, dijo una de las comunicadoras.

La mesa más chistosa. Ricky Videla, Flor Da Souza, Pablo Catalani y Jime Fernández Arroyo.

Las perlitas de la velada

Comida conversada. La constante de la noche fue la diversidad de temas que fueron danzando a lo largo de la cena. Las charlas pasaron por tópicos gastronómicos, turísticos, empresariales… llegando al final a lo más jugoso: dimes y diretes del mundillo periodístico. “¡Es así, no podemos con nuestro genio! Como nos conocemos todos, nos gusta enterarnos de todo”, resumió una de las presentes.

Perfil bajo. Fue la actitud que adoptaron, entre otros, María Marta García, Juan Pablo Parapuño y Alejandra Navarría. Con toda la razón, los colegas de Sociales esta vez prefirieron disfrutar la velada sin fotos. “No somos actores ni famosos. Además, después en las redacciones nos gastan”, explicó divertido uno de ellos.

Creativos artilugios. Como cada invitado recibía -tanto de entrada, como de principal y postre- un plato al azar; las excusas y tretas para hacerse de aquel que deseaban fueron divertidas y bastante ocurrentes.

Es así que, mientras algunos aseguraban ser alérgicos al hinojo o a la manzana, otros le hacían señas al mozo para que les entregara tal o cual manjar.

Los más organizados confesaron al fin de la cena que idearon una estrategia: mientras uno entretenía a la víctima, otro cambiaba su plato, cual si fueran hábiles raterillos, aprovechando la distracción de este.

Sin embargo, otros optaron por la opción más fácil: intercambiar con otros y así "probar de todo".

Sofía Gainza, Sandra Cappellani, Gabriela Fernández y Marisol Alvarez, en el momento de la despedida.

Tenebroso encuentro. Mariana Di Leo y Jimena Fernández Arroyo salieron juntas del Sheraton, pues habían dejado sus autos en la misma cuadra, a escasos metros del hotel.

Fieles a la profesión, siguieron conversando antes de partir, pero la charla fue interrumpida abruptamente por un sujeto que, de golpe, las intimidó con una peculiar pregunta: “Me encuentro con dos bellos ángeles. Díganme, ¿Por qué hay tanta gente mala en el mundo?”.

Un poco atemorizada, Mariana le respondió: “Hay gente mala, pero también hay mucha gente buena”. “¡Cuídense! ¡Porque yo soy el malo, el que lleva la cola y el tridente!”, retrucó el hombre. 

Con semejante respuesta, cada una de las periodistas corrió a su auto luego de un rápido beso de despedida. Al instante, el sujeto desapareció sin dejar rastros. En el aire quedó una duda: ¿Fue un simple señor bajo los efectos del alcohol, o ambas comunicadoras fueron protagonistas de un encuentro paranormal?

Que siga la fiesta. Si bien muchos entusiastas extendieron la charla de sobremesa hasta pasada la medianoche, parece que otros decidieron continuarla en un lugar diferente.

Rumores indican que un grupito de comunicadores partió del Sheraton hacia la bolichera calle Arístides, en la que continuaron los brindis –fernet en mano- hasta altas horas de la madrugada.

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