35 alumnos que nunca habian visto una computadora

Internet llega a una escuela de Salta, a 3000 metros de altura. Los 35 alumnos nunca habian visto una pc

"Hola, soy Cristian. Me gustó mucho Internet; estoy aprendiendo a manejar la computadora. Saludos para todos", escribió en un mail este adolescente que, a los 14 años, se asomó a la ventana de un mundo nuevo. Cristian es uno de los 35 chicos de una inaccesible escuela en Iruya, Salta, para los que la red borró las distancias.

"Fue nuestro desafío y riesgo más grande. Dos días completos de marcha desde Iruya. Burros cargueros, frío, la antena en la espalda del baquiano, vadeo de tres ríos con agua hasta la cintura... Pero no le fallamos a la escuela... ¡¡Misión cumplida!!", gritó Claudia Gómez Costa, presidenta de la Fundación Aprendiendo bajo la Cruz del Sur. Internet había llegado para conectar al mundo a la Escuela N° 4120, donde 35 chicos, de entre 4 y 15 años, conviven y aprenden con un solo maestro, sin agua corriente ni luz eléctrica ni señal de teléfono celular.

Olvidados en el mapa, a 3000 metros sobre el nivel del mar, Internet les permite salvar distancias, geográficas y sociales. "Siempre me preguntan qué sentido tiene Internet en lugares como éste, con las necesidades básicas insatisfechas, y sé que conectarse tiene en esos lugares el mayor de los sentidos -cuenta Gómez Costa-. No sólo el uso pedagógico, que es maravilloso, sino el uso comunitario: Internet ayuda a salvar vidas, a que haya mamás que reciban consejos sin tener que caminar por esos precipicios insondables. Los acerca a todo."

"Desde este rincón de nuestra querida Argentina, agradezco enormemente a todos los que hicieron posible este modo de no sentirme aislado en la distancia", escribió a LA NACION Daniel Salas, maestro, director y papá de lunes a viernes para estos chicos salteños.

"Internet para nosotros es algo fundamental, ya que no contamos con ningún medio de comunicación -escribió Daniel-. A través de ella nos podemos contactar con otras personas y nuestros familiares, saber lo que pasa en el mundo. Este es un paraje que está muy alejado del pueblo. Aquí los niños están muy contentos por este medio de comunicación."

Un grupo de profesionales y amigos de Pinamar crearon la fundación en 2004. "Compartimos los mismos ideales y actuamos en tres facetas: equipamos a las escuelas con computadoras, las conectamos a Internet y capacitamos al docente para el buen uso del recurso", explica Gómez Costa, licenciada de Educación y especialista en nuevas tecnologías.

Ya lograron que más de 100 puntos estuvieran conectados a la Web. A las 27 escuelas jujeñas que integran el programa Humahuaca Escuelas en Red y las 9 del programa Salta Rural Escuelas en Red, se suma el programa Parques Nacionales y Escuelas Interactivas, que reúne 67 destinos, entre parques y escuelas que están dentro de los parques.

La de Iruya es la escuela más extrema del programa salteño. "La fundación no recibe ningún subsidio -aclara Gómez Costa-. ¿Cómo podemos hacerlo? Gracias a una trayectoria impecable y honesta, me apoyan empresas que pagan la conexión y el equipamiento."

Cuentan con el apoyo de la Fundación Banco Macro y de Servicio Satelital, Guardián SRL, Dell Computadoras y Microsoft. La Fundación Telefónica patrocina otras escuelas y los apoyan Microsoft, Parques Nacionales y los gobiernos provinciales.

La escuela rancho está en el alejadísimo paraje Alisar del Porongal y muchos de los chicos viven ahí de lunes a viernes. Otros caminan más de una hora para llegar a clase.

"Cocinan con leña; tienen luz por paneles solares. No tienen heladera para conservar los alimentos, ni agua corriente ni señal de celular. Por eso, es tan importante contar con Internet", agrega la presidenta.

Después de una tremenda travesía de dos días, un baquiano -que además es portero de la escuela- cargó al hombro la antena y Carlos Ramos, analista de sistemas y voluntario de la fundación, logró la conexión por senderos inhóspitos, ya que para llegar hay que caminar dos días y cruzar el río varias veces.

"El objetivo desde lo educativo es realizar toda clase de actividades que pongan un granito de idea en cuanto a la igualdad de oportunidades en escuelas rurales más alejadas", señala. Luego de una primera capacitación presencial, los maestros reciben un año de actividades curriculares vía Internet. "En general, no han visto ni tocado una computadora", dice.

Las oportunidades de estar conectados con el mundo son incalculables. Alejandro Besteiro, marido de Gómez Costa, atiende consultas por mail y hace los nexos correspondientes para derivarlos. "Gracias a unas fotos que le mandaron, diagnosticó varicela a todo un pueblito", comenta.

Las posibilidades educativas son infinitas. "En la escuela de Sallaesculla realizaron un diccionario coya-español con ilustraciones de los chicos, cuando hace un año no habían visto una computadora, y en Humahuaca crearon un primer libro de cuentos digital con la cultura contada por sus abuelos y relatada por la frescura de los niños. En algunas escuelas urbanas no les encontrás estos usos tan fantásticos", reconoce Gómez Costa.

"En cuanto tocan, aprenden. No hay diferencias entre un chico de allá arriba y un chico de una escuela urbana. Por eso es tan importante dar la igualdad en la oportunidad", sostiene.

(www.lanacion.com.ar)
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