Periodistas mendocinos stand up: cuando el humor es noticia
En el Día del Periodista reite de nosotros con nosotros. Buscamos anécdotas personales, frases textuales y momentos del periodismo mendocino que reflejan los escurridizos minutos en que cometimos un error, vivimos una situación especial o simplemente, deliramos. Escenas hilarantes para todos los gustos.

Los periodistas somos desconfiados, soberbios, egoístas y desplegamos nuestras críticas en público; somos voluntariosos, trabajadores y sufridos pero eso nadie lo ve: somos visibles e invisibles al mismo tiempo.

Y también somos improvisados, temperamentales, obsesivos, exigentes, inspirados y fieles con “la” nota que hay que cubrir, escribir o transmitir. Más allá de cuál sea el resultado final, siempre hacemos lo que hay que hacer.

Vamos de la intuición a la cautela y del arrebato a la ironía sin escalas, en un párrafo, en una pregunta, en “esa” foto.

Tenemos cientos de defectos y un puñado de virtudes. Entre éstas destaca el saber reírnos de nosotros mismos, porque nuestros errores, delirios y tonterías también son públicos. El gran escenario privado es una redacción, donde desplegamos el cuerpo, el alma y el vocabulario sin censura ni pudor y no nos importa ni el Cielo ni el Infierno de los “santos” patronos.

Esta nota pretende reflejar lo que decimos los periodistas o lo que nos pasa cuando, estando o no al aire -en la radio, en la televisión-, o publicados on line, en papel-, nos sale sin pensar demasiado.

Buscamos anécdotas personales, frases textuales y momentos del periodismo mendocino que reflejaran esos escurridizos minutos en que cometimos un error, vivimos una situación especial o simplemente, deliramos.

Abrevamos en archivos personales, entrevistas y notas publicadas y pedimos colaboración a los mismos periodistas mencionados. Paso a la primera persona y agradezco a quienes apelaron a su memoria y colaboraron con sus hilarantes recuerdos.

Y, estimados lectores, consulten la nota relacionada. Esta es una de mis enérgicas sugerencias.

Textuales

Renato Lavagna durante 20 años en LV 10 decía al abrir su programa: “Lo importante es levantarse", pero al oído te decía: "Pero más rico es acostarse".

Carlos Perlino: “Soy el Spinetta gordo”.

Carlos Perlino: “¡Pero andá a lavarte las tetas!”, a cualquier periodista de sexo femenino que le discutiera un argumento.

"Para ser un buen periodista tenés que fumar como loco, tomar mucho café y si podés ser infiel". (Preservamos la identidad del desaforado caballero).

Alejandro Gómez: “Y el tipo llegó en su auto haciéndose el fanfa…”. (sic)

Orlando Ragusa: “Buenas noches, los pastores”, cuando lo llamaban por teléfono para quejarse por alguna nota y acto seguido, colgaba.

Catherina Gibilaro: “Me pongo el corpiño antibalas y listo”.

Catherina Gibilaro: “Debería haber una ley que me proteja de los hombres”.

Catherina Gibilaro: “Mi franco no es franco, es una coartada”.

Catherina Gibilaro: “Agradezco a Dios que sabe muy bien quién soy yo”.

Luis Gregorio: “¿Alguien tiene una birome, lapicera o tíntico elemento”. (sic)

Luis Gregorio: “Sodoma era un modelo urbano de vida”.

Ricardo Mur: “Me voy de Canal 9 porque dejo la profesión”, cuando estaba pasando a trabajar en Canal 7.

Ricardo Mur: “Buenos días, primera tanda de madrugadores”.

Ricardo Mur: “Vamos a ver el desfile de Aldo Giordano”.

Gabriela Figueroa: “Lunes 6, a las 21, en el Teatro Plaza Comunicaktores de gala y Músicos Velados. No dejen de faltar!!!!”, ayer en el muro de su Facebook.

Ulises Naranjo: “La/ el (cualquier cosa, persona o situación objeto de la nota) más hermosa del mundo”.

Ulises Naranjo: “El Cono Sur es un helado estampado en la frente de un idiota”.

Ulises Naranjo “Basta que nos separemos un metro del anillo uterino de la atmósfera para que seamos boleta”.

Cecilia Ranua: “Suerte, más que suerte”, cuando anuncia los números de la Quiniela.

Oscar Guillén: “Mi cuerpo es un templo, pero a veces se transforma en un pub”.

Oscar Guillén: “No soporto a los tipos que me caen mal”.

Roxana Badaloni: “Mi deporte preferido son las escaleras de la Casa de Gobierno”.

Roxana Badaloni: “El gas, ¿a qué anda?”.

Juan Carlos Albornoz: “¿Está muerto el ahogado?”, quien ante las risas, aclaró: “No necesariamente todo ahogado tiene porqué estar muerto”.

Luis Ábrego: “Los helados son soporíferos”.

Luis Ábrego: “Este mes no me pidan nada porque estoy afectado al Mundial”.

Jorge Barbieri: “El enorrrrrrrrme... (acompañado del nombre de un jugador de fútbol)".

Lucio Ortiz: “Yo en el campo de la cerveza me muevo como un pez en el agua”.

Valeria Méndez. “Aunque no lo creas, en la secundaria era simpática”.

José Luis Verderico: “Me estoy durmiendo una siesta encubierta”.

José Luis Verderico: “Me acuerdo del día que le di un par de besos a la Araceli González. Tenía el pelo largo…, ella”.

Daniel Peralta: “Si me cae un rayo cósmico me transformo en superhéroe”.

Daniel Peralta: “Soy un hooligan de la palabra”.

Cristian Ortega: “La fruta salió ilesa”.

Gastón Bustelo: “Estoy paseando un mouse con hantavirus”.

Caqui Barroso: “¡Por fin un periodista!”, cuando se cruzaba cualquier periodista en los pasillos de los diarios en los que trabajó.

Aldo Montes de Oca: “¡Qué chucho, Manucho!”, cuando tenía un muy buen tema urticante o polémico para publicar.

Anita Vega: “Tendría que haber un sistema Excalibur entre fúnebres y sociales”.

Miriam Ruiz: “Uno dice las palabras y las orejas que oyan”. (sic)

María Marta Lizarraga: “¡¡¡Vos fumate un éxtasis!!!”.

María Marta Lizarraga: “Todos los hombres son iguales, excepto vos, que sos el peor”. 

Martín Lubowiecki: “No soy el sucesor de Ricardo Mur”.

Martín Lubowiecki: “La mejor crítica que me han hecho es decirme que soy un pendejo pelotudo”.

Verónica Oyanart: “Estoy tan atrasada con el laburo que me voy a tener que hacer un Evatest”.

Verónica Oyanart: “Estos son una bellesurita…”.

Marcelo Ortiz: “Busco mujeres mayores de 18 años para que me acompañe en mi programa de televisión que muy pronto estará al aire en el mediodía de Canal 7 Mendoza, te animás? (…) Acompañame, será muy interesante", en el muro de su Facebook hace dos años.

Gisela Campos: “Lo que pasa es que la tele te da portada. Estar expuesto es algo increíble. La gente te reconoce por la tele”.

Gabriela Malizia: “Yo era fashion en el Renacimiento”.

Gabriela Malizia: “Estoy desesperada. ¡He perdido la tarjeta de Pancho Dotto!”.

Gisela Campos: “Yo lo que sí te puedo asegurar es que en mi casa soy igual que en la tele. Y eso lo saben todos los que me conocen”.

Patricia Rodón; “Yo quiero trabajar de bautizadora de planetas”.

Patricia Rodón: “Son todos una banda de brutos, ignorantes. Tienen que volver a la escuela primaria”. (A sus compañeros de redacción).

Patricia Rodón: “¡Sujeto, verbo y predicado! ¡Mierda!". (re idem)



Anécdotas en primera persona

Lila Levinson: “He sido poco "furciera" debido a que hacíamos todo en vivo (comerciales de cinco minutos en cámara, etcétera). En la época de Videla y del tenista Guillermo Vilas (era lo máximo, se hablaba todo el día de él) hacía el noticiero en cámara en Canal 7 y había estado diciendo algo del éxito de Vilas, trascartón tenía que decir: "El teniente coronel Videla" dije “El tenista Videla”. Al otro día me sacaron del noticiero por largo tiempo".

Roque Grillo: “Una siesta, en la redacción del diario Mendoza el Pelado Enrique Chrabalowsky me pega el grito: `Roque, ¿se dice soez o soaz?´. Y el Sordo José María Fernández le contesta: `Ponele proquez´”.

Roque Grillo: “Siendo Jefe de Noticias hice un diario de quince páginas. Me olvidé de armar la página 7. Luis María Da Souza me hizo notar el detalle”.

Miguel García Urbani: “Jorge Parvanof, 1992, entonces director de Radio Nacional, alguien que no recuerdo por su visión de futuro: `Un Reo Meditabundo es un nombre que no dice nada, mejor... mejor, ahí está: Punto y aparte, un nombre estupendo, así ponele al programa ese que estás haciendo´. Esto fue dicho hace casi 20 años; naturalmente, el Reo sigue sin ser un punto cualquiera”.

Miguel García Urbani: “Juan Álvarez, 1990, periodista de Diario Los Andes; yo, un pasante que había pasado sus pasantías en el centenario y amagaba con quedarme a trabajar en forma permanente. El flaco barbudo se acercaba a eso de las 10 de la mañana y me decía: `Pequeño saltamontes, la pregunta filosófica del día es...´.  Cualquier cosa que al hombre se le ocurría al paso y que yo le respondía respetuoso a la hora del almuerzo. Me alegró mi estadía y menguó mis temores de recién llegado con un cinismo cordial, si es que eso existe”.

Miguel García Urbani: “Walter Ravanelli, hombre de radio, experto en todas las cosas que a mí me gustaban, me dijo a mis 18 años, después de escucharme leer un texto en clase: `Usted vaya descartando dedicarse a la radio, un desastre´. Tal vez yo nunca hubiese hecho radio de no haberme anunciado él tan pronto que no podría hacerlo jamás. Lo recuerdo con mucho cariño aunque lo odié secretamente durante años. Fue un hombre sensible”.

Gabriela Figueroa: “Los Comunicaktores estuvimos cuatro años con la obra La muerte es un La menor a veces, de gira por los departamentos y la memoria de Ricardo Mur era lamentable. Nunca se aprendió la letra. Le pusimos una carpeta para que leyera y se confundía de página, por lo que siempre teníamos que retomar y arreglar sus frases. Generalmente tenía la costumbre de poner el párrafo del tercer acto en el primero”.

Gabriela Figueroa: “Lila Levinson en nuestro programa Uniquísima (Canal 2 de Supercanal) entrevistó a la doctora Graciela Nazar, psiquiatra. Después de la nota esta profesional le dijo: `Usted fue compañera de mi mamá en la escuela´. `Ah, mandale saludos´, le dijo Lila. `Se murió hace 20 años´, le dijo Graciela. Lila, en su mundo, le contestó. `Ah, bueno, decile que cuándo nos podemos ver´".

Orlando Assumma: “Entrevista en la Escuela Patricias Mendocinas a una funcionaria de la D.G.E. cuando se estaban llenando las planillas de puntajes para acceder a cargos. Le pregunto `Y esa computadora, qué ¿CUMPLIÓN FUNCE?´. Y la entrevistada respondió tal cual una consulta normal”.

Viviana García Sotelo: “Cuando estaba en Canal 7 solía hacer notas en la calle y al volver para el Noticiero sólo me vestía bien de la cintura para arriba. Un clásico de todos en televisión”.

Viviana García Sotelo: “En Canal 7 una vez salí en un móvil desde Uspallata en vivo; al volver vi la grabación y estuve todo el tiempo con un mechón de pelo perfectamente parado, horrible, en el medio de mi cabeza. El camarógrafo, Churri, no me avisó, jeje”.

Mario Urzúa: “Mi primer móvil en el Canal 9. Colegio Pablo Nogués, en la previa de un partido de Argentina por el mundial Sudáfrica 2010. Quise amenizar una de las salidas y monté un minitorneo de penales con los chicos de la escuela. Pero, Zavala que estaba en el estudio me dijo:` Urzúa, anímese y patee uno usted´. El movilero respondió: `Mire, Chino, que del ridículo no se vuelve´. Y encaré el balón para entrarle con alma y vida. Efectivamente, hice el ridículo. Le pegué a la pelota como con un diario y se fue casi a dos metros del arco. Un verdadero papelón”.

Rodolfo Cavagnaro: “Cuando estaba en Canal 7 más de una vez me olvidé de ponerme el micrófono solapero. Yo hablaba y todos estaban a las señas y yo no me daba cuenta. Papelón”.

Rodolfo Cavagnaro: “En Supercanal estaba haciendo un comentario en cámara y me sonó el celular. Lo apagué, pero me volvió a sonar ante la desesperación de Rafael Bazán”.

Pilar González: “Hace muchos años atrás, recién llegada a Nihuil, tenía a mi cargo en prensa uno de los peores feriados, el turno de la mañana del 1 de enero. Joven yo y jóvenes el operador (Leo Olivar) y el locutor (Ariel Prado), llegábamos sin haber dormido. Pasábamos de largo después de haber festejado el Año Nuevo. Hay varios clásicos del periodismo y uno es el primer bebé del año. Tenía los datos de ese pequeño famoso mendocinito no recuerdo de qué año. Redacto el boletín de las 8, voy al estudio y comienzo a leerlo. Todo bien salvo que la temperatura la leí en kilogramos y los datos del peso del bebé los leí en grados centígrados”.

Pilar González: “El día que detienen a Ricardo Ferreyra en el marco de la causa por la investigación del doble crimen del Carrizal, en la casa del Rengo Aguilera, jefe de la barrabrava de Godoy Cruz, me tocó hacer policiales y pedí aire para dar la novedad. Me dio paso Javier Dellamaggiore y dije que habían detenido a uno de los implicados en el doble crimen del Carrizal pero que los asesinados estaban trabajando para la familia del Rengo Acosta, que es un compañero de deportes y que nada tenía que ver, obviamente, con el caso”.

Gustavo Salinas: “Es un clásico escuchar los partidos de los equipos mendocinos por radio. Desde la comodidad del hogar uno sufre con los relatos y los comentarios de los profesionales que nos cuentan todo con lujo de detalle. Por lo general el oyente tiende a imaginarlos en una gran cabina llena de lujos y con la mejor visión de la cancha. Muchas veces no es así. En un partido del viejo Nacional B en cancha de Laferrere (Buenos Aires), Mario “Pocho” Araujo llegó a transmitir un partido del Deportivo Maipú, pero minutos antes de comenzar el juego le avisaron que debía abandonar el lugar de transmisión para cedérselo a una radio local. El ingenio del equipo periodístico se puso en acción, la transmisión debía salir y por eso pidieron un lugar en la cantina del club. Desde una esquina de la cancha lograron relatar el juego, el problema era que cada tanto se escuchaba por radio al cajero pedir la orden de la cantina: `Sale un chori y dos cocas´”.

Gustavo Salinas: “A fines de los 90 en un partido del Argentino A, Pedro Reyes y Tito Ghione relataban a Independiente Rivadavia en Paraná ante Patronato. No había buenas cabinas en el estadio paranaense por eso los comunicadores se ubicaron en una tarima de casi tres metros de alto. En plena transmisión el relator advertía al comentarista: `No se mueva que nos caemos, no se muevaaaaa´. Al parecer Ghione no hizo mucho caso y los dos uruguayos se desplomaron junto a una parte de la precaria tarima. Al rato y tras una interrupción volvieron al aire sin poder contener la risa por lo acontecido”.

Gustavo Salinas: “A principios del 2000 Luján jugó la final de la Reválida del Argentino A ante Candelaria de Misiones. Por el desordenado calendario del fútbol argentino el primer partido se jugó el 23 de diciembre. Al llegar a Posadas descubrí que por la demora de mi colectivo llegado desde Buenos Aires había perdido la reserva de esa noche para volver a Mendoza. Ante lo sucedido avisé a mi medio para buscar una alternativa pero todos los lugares estaban ocupados, incluso en los vuelos. Recién había una vacante para el 30 de diciembre. Como última opción recurrí a los dirigentes de la institución mendocina que volvían al término del juego. Los dirigentes avalaron la decisión del entrenador Marcelo Fuentes y no quisieron ayudarme. Algunos jugadores se bajaron del colectivo en solidaridad con uno de los dos periodistas que estaban en Posadas, pero fue en vano. Los dirigentes del club local, Candelaria, se ofrecieron a llevarme en el colectivo de la delegación que debía jugar la vuelta de la final en Mendoza el 27 de diciembre. Así y tras pasar una hermosa Navidad en un pueblo de 2.000 habitantes como Candelaria, volví a la provincia para relatar la revancha”.

Paola Alé: “Cuando empecé a trabajar en El Sol creí que mi jefe era Adrián Paenza. Había un gerente, que se llama Jorge Clavijo, que es muy parecido físicamente a Paenza. Y como yo era muy boluda, no me animaba a preguntar qué hacía Paenza ahí. Es más, se lo comenté a Parigi, que en ese momento era mi marido. El me decía que averiguara bien, porque no le sonaba lo de Paenza. Lo peor, es que no sabía quién era la persona que me firmaba el bono de sueldo (Jorge Clavijo) y no entendía por qué nunca lo había visto en el diario, pero sí a Paenza que no figuraba en ningún papel. Es más, tenía una teoría: suponía que como el diario acababa de inaugurar, habían traído a Paenza de Buenos Aires para que `encaminara el proyecto´. Una loca total”.

Mario Rudyk: “Una de las anécdotas más graciosas me ocurrió cuando recién comenzaba en esto de la tele. Tenía 21 años y conducía junto a Edgardo Pesce un programa de deportes en Tevecoa, el cable de General Alvear. Estábamos mostrando las imágenes de un partido de fútbol y comentando en off las jugadas, sentados en unas altas banquetas sobre una tarima. Yo me acomodé demasiado violentamente y una de las patas de la banqueta quedó en el aire. Caí de espaldas en el medio del estudio y aunque no se vio la imagen, se escuchó el sonido aparatoso de mi cuerpo derribando la escenografía. Lo difícil fue volver al aire: quedé solo porque los camarógrafos, los asistentes y mi compañero de conducción salieron muertos de risa. Igual, pude dominar la situación pero hubo que mandar un corte por la tentación de risa”.

Mario Rudyk. “Hace un par de semanas atrás me pasó algo similar en el noticiero matinal de Canal 9, junto a Cecilia Ranua. Inesperadamente se me quebró el hierro de la banqueta y no me caí sólo porque alcancé a sostenerme de la mesa. Cecilia, muy profesional, advirtió la situación y siguió al aire para evitar un papelón monumental. Igual, luego contamos la anécdota al aire y lo tomamos con mucho humor.
Mario Rudyk. “Una vez, trabajando en radio FM Viñas (1992-General Alvear), dije dos veces seguidas Colo-Culo en vez de Colo-Colo al nombrar al popular equipo de fútbol de Chile”.



Gajes del oficio

“Cuando inició sus ediciones el Mendoza, le avisaron a Felipe Acevedo que tenía que sacarse la foto para la credencial y lo mandaron a Fotomecánica y lo sentaron en el lugar donde copiaban las páginas, que tenía como diez reflectores de alta potencia. Lo tuvieron unos minutos hasta que el Felipe ya empezaba a derretirse y le dijeron que volviera al cabo de una hora. Cuando lo hizo, le dijeron: `¡Saliste movido!´y repitieron la broma. Hasta que alguien le aclaró que la foto se la sacaban en Fotografía”. (Aportado por Roque Grillo)

“Alejandro Gamero  ha `instaurado´ un estilo para escribir que le decimos `gamerismo´. A diferencia de la clásica cabeza que incluye las cinco W, Alejandro apela a su preciosa pluma para describir en el primer párrafo una situación o un ambiente que pone en clima al lector. Por ejemplo, en la nota de una nevada inesperada ocurrida en setiembre de 2009, escribió: `Miles de mendocinos se lanzaron a celebrar la primavera blanca que inesperadamente se arrimó ayer por la provincia y le refregó al último invierno su falta de actitud´”. (Aportado por Cecilia Amadeo)

“En El Sol en su primera etapa como semanario nos propusimos encarar relatos vivenciales como las experiencias de los agentes del Estado que les toca lidiar con la inseguridad. Surgieron las `novedosas´ ideas de hacer crónicas en la guardia de un hospital, subirse a una ambulancia del Servicio Coordinado de Emergencia y en el mejor de los casos pulsar el clima en un patrullaje policial. Así fue que mi amigo, uno de los que me ha dado este oficio, Cristian Ortega, terminó subiéndose a un móvil. Y su informe fue demasiado consecuente con la acción policial. Pero parece que su descripción fue genuina  y que él sintió lo mismo que los policías a tal punto que el título de su nota fue: “Todo se ve distinto desde un móvil policial”. Semejante declaración dejó expuesto al pobre gordo Ortega y cada vez que lo recordamos en algún encuentro, se ríe y mira hacia el horizonte mientras fuma como el mejor de los cronistas de la década del ’60”. (Aportado por Jorge Fernández Rojas)

“Mercedes Fernández me pidió que le cubriera un cierre de viernes ya que tenía gente a cenar. Fue el día del terremoto del 85. Cuando se restableció la energía estaba llegando el fotógrafo Santiago Pizarro, a quien se le había caído la mitad de la casa. Puso su familia a salvo y se vino al diario sacando fotos por el camino. El segundo en llegar fue el Pelado Cicconi. A las 2, estaba toda la redacción del Mendoza trabajando”. (Aportado por Roque Grillo)

“En MDZ a diario se escucha todo el tiempo. `Ponela, ponela, ahí si entró justito´. Y `Dejala ahí, dejala ahí´. Mal pensados, las notas en la home”. (Aportado por Viviana García Sotelo)

“Aldo César Montes de Oca en su juventud trabajó un diario porteño y un compañero un día le comentó que estaba emperrado con hacerle una nota a Jorge Luis Borges. El colega dio con la dirección del escritor y fue a visitarlo sin previo aviso un día como a las tres de la tarde. Montes de Oca recordó que cuando llegó su compañero hasta la casa de Borges se llevó una gran sorpresa. Luego de golpear, la puerta se abrió y para su asombro fue el mismo Borges quien estaba parado bajo el dintel de la entrada de la vivienda. `Entonces, estupefacto, mi amigo sin saber qué decir preguntó si era la casa de Borges a lo que el mismo Borges le contestó que no y le cerró la puerta en la cara´, relató Montes de Oca. Luego de reírse por varios minutos por la anécdota, el periodista mendocino, reflexionó: `Hay que ser pelotudo. Lo que pasa es que se impresionó tanto que reaccionó mal´", enfatizó. (Aportado por Carlos Fernández)

“Felipe Acevedo tiene cierta dificultad para pronunciar la palabra "quien". Él dice "quen" y punto. Me acuerdo cuando trabajaba en el 9, le decíamos Felipe Quen”. (Aportado por Cecilia Amadeo)

“Rita Patrizio entró como locutora de Nacional cuando una vez había quedado el micrófono abierto y ella, charlando con su amiga locutora, empezó a hablar de su vida y al director que la estaba escuchando le gustó su voz y la contrató. Se jubiló en esa radio. Hoy tiene 84 años, estuvo allí toda su vida”. (Aportado por Gabriela Figueroa).

“Una anécdota graciosa e inolvidable fue cuando en Diario El Sol le hicieron una entrevista a su, por entonces,  figura Ricardo Mur, pero lo presentaron como... ¡Ricardo Moore! A partir de allí fue considerado el Roger Mur de la noticia”.  (Aportado por Martín Lubowiecki)

“A Liliana Valverde su marido Alberto Atienza la conquistó diciéndole que sus notas eran una porquería....”. (Aportado por Gabriela Figueroa).

“En la redacción de MDZ. 9 de la mañana: ¿alguien tiene algo para comer?; 10 de la mañana: ¿hay alguna galletita por ahí; 11: ¡Tengo hammmbreee!; 12: Comisión comida. ¿alguien va a comprar? Esto pasa en todos los diarios con periodistas hambrientos”. (Aportado por Viviana García Sotelo).

“Cachorro Casado, fotógrafo, era famoso por su apetito. Cierta vez en San Martín, después de hacer la nota de un accidente fuimos a almorzar a un restaurante. Comió una milanesa a caballo, lechón, tortilla de papas y algo más. Finalmente –ya eran las quince y querían cerrar- un mozo le preguntó si quería algún postre. Sin inmutarse, el hombre de la cámara pidió ravioles con estofado. Y se los comió”. (Aportado por Roque Grillo)

Patricia Rodón

¿Qué te pareció la nota?
No me gustó10/10
Opiniones (4)
19 de Diciembre de 2014|13:31
5
ERROR
19 de Diciembre de 2014|13:31
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
sergi8 de Junio de 2011|16:20
Que me choque más en las mañanas que escucharlo a Mur decir "fliz día 1º, 2º, o 3º tanda de madrugadores" me suena a una boludez total, pobre Ricardo. Igual que cuando se refieren a los chilenos con el típico "nuestros hermanos" yo le contesto a la pantalla "hermanos tuyos serán!". Muy pero muy buenas la anécdotas, estas son las cosas cotidianas que no están a la vista pero que hacen que la cosa sea más llevadera. Todas están muy buenas pero la del corpiño antibalas me mató JAJA, igual que la del pobre Felipe "quen" JAJAJA y el tipo habla en un medio JAJAJAJA no si es como dice Chiche Gelblung "en este país tendríamos que pagar para vivir" JAJAJA Y "vos fumate un extasis" JAJAJAJAJA Me han alegrado el día con esta nota.
4
juanmenduco8 de Junio de 2011|14:32
La que no me olvido fue una que me pasó a mí, aunque yo no figure en la enciclopedia. Una mañana al ritmo de un magazine dije: "Y vamos con los datos del tiempo: la temperatura actual 24 por ciento, humedad 60 grados y la presión por las nubes..."
3
buelaetrusca8 de Junio de 2011|00:01
Todas buenas anécdotas, pero la que me causó mucha gracia fue la del periodista que fue a sacarse la foto en Fotomecánica y no una sino dos veces porque le dijeron que había salido movido...
2
mar c7 de Junio de 2011|08:29
Los periodistas: FELIZ DIA!!! :)
1