Carlos Simón: el periodista del día

Con sus 59 años, Carlos Simón es un hombre que lleva el periodismo en el alma y que resalta que “no se puede ser periodista sin vocación de servicio”. Presidente del Círculo de Periodistas de Mendoza y trabajando en uno de los medios más importantes de la provincia, es sin dudas “de los que saben”.

Carlos Simón nació en Lavalle el 21 de mayo de 1952. Desde el secundario ya sentía ganas de “informar” y cuando terminaba esa etapa escolar se fue a estudiar a Mendoza la carrera que hoy lleva en sus espaldas.

¿Cómo surge el periodismo en tu vida?

Primero es vocación. Cuando iba a cuarto o quinto año de la secundaria, a principio de los años ’70. No me acuerdo por qué, no es algo que uno tenga muy claro, peri sí sé que se trata de una vocación de servicio. Siempre he estado relacionado con instituciones, con clubes, lugares donde hay contacto humano, relaciones humanas. Creo que es parte de uno, que está en la esencia.

 
¿Cómo empezaste?

Trabajando gratis, como era normal en esa época... y hoy también (risas). Empecé en radio Nacional, en un programa musical de 3 a 4 de la tarde, de lo más cómodo.

Yo soy de Lavalle y me fui a estudiar a Mendoza. En esa época la carrera se llamaba “Escuela Superior de Periodismo”, después “Escuela Superior de Comunicación Colectiva”. Después con el gobierno militar se le puso “Escuela Superior de Comunicación” y el título era “Licenciado en Comunicación”.

¿Por dónde seguiste?

Después de radio Nacional vendí publicidad para un periódico. Empecé a hacer colaboraciones en “deportes” del Diario Mendoza cerca de los 20 años, que fue el que me abrió las puertas. Ahí empecé y no dejé más.

En esa época por insistencia se entraba al periodismo por la sección “deportes”, aunque a uno no le gustaran los deportes. Ahí uno estaba tres o cuatro años e iba pasando absolutamente por todos los deportes, mayormente el fútbol. Trabajábamos sábados y domingos.

Paralelamente trabajaba en la parte contable de una cooperativa de viviendas, era Perito Mercantil (costaba muchísimo en esa época conseguir trabajo entre los 18 y los 21 años, porque lo primero que se pedía cuando ibas a buscar trabajo era si tenías el servicio militar cumplido, porque si no la empresa te tenía que pagar la mitad del sueldo y mantenerte el puesto, entonces era muy difícil conseguir trabajo hasta después de los 20 años).

Después entré a Vialidad Provincial como chofer y con ese trabajo en blanco fue que me pude pagar a medias la carrera. Además me casé y se necesitaba tener un trabajo formal. Cuando me recibí en el ’77, ya estaba nombrado en el Diario Mendoza en la sección “deportes” y renuncié a Vialidad dedicándome medio día al diario. Cuando entré efectivo pasé a la sección “cables” en la que se seleccionaban noticias nacionales e internacionales. Después estuve en la sección “policiales” dos o tres años.

En el Diario Mendoza fue donde adquirí toda la experiencia como periodista gráfico. Radio hice recién en el ’80 con un grupo de periodistas entre los que estaban varios de mis maestros: Gustavo Solanes, Raúl García, “Chango” Torres… teníamos un programa que se llamaba “Sépalo” emitido por Radio Nihuil de 7 a 8 de la mañana y trabajábamos desde las 4 de la mañana en la producción del programa, éramos como 15 personas. Un programa totalmente “libreteado”, muy lindo. Duró dos o tres años. Fue uno de los programas líderes de la radiofonía mendocina durante 4 años. Si un político no había escuchado “Sépalo” no podía salir a la calle. Teníamos una audiencia brutal. Se presentaba el programa con las preguntas básicas del periodismo: “¿qué?”, “¿quién?”, “¿cuándo?”, “¿cómo?” y “¿dónde?”

¿Y después?

 

En el ’83 el Diario Mendoza estaba prácticamente quebrado. Fue cuando fui llamado por el diario Los Andes. En esa época se había producido un gran éxodo de periodistas del Diario Mendoza –al que le decían la escuelita porque la mayoría habíamos aprendido periodismo ahí- a Los Andes. Yo era jefe de la sección “cables” y me advirtieron que a Los Andes no iba a ir como jefe. Empecé casi de nuevo mi carrera de cronista.

En 1988 me ofrecieron venirme a trabajar al diario El Atuel, que era un diario de la empresa del diario Los Andes. Al poco tiempo asumí su dirección hasta el cierre.

¿Así “aterrizaste” en San Rafael?

Claro, esa fue la primera vez que vine. Después cerró el diario y yo quedé a cargo de la corresponsalía por 6 meses más. Después me llevaron a Mendoza de nuevo, donde fui para estar a cargo de la sección “departamentales”, una de las secciones clásicas de Los Andes. Por mi viejo trabajo en Vialidad Provincial, tenía un profundo conocimiento en la provincia así que me sirvió de mucho apoyo eso, porque conocía los lugares más recónditos de Mendoza.

Estuve un tiempo en el cierre del diario. En el año ’99 se produjo una vacante en San Rafael y tuve que venir a cubrirla yo. Estuve 6 meses  y después me volvieron a llevar a Mendoza para seguir en “departamentales”. Después en el 2005 me ofrecieron la corresponsalía en San Rafael y acepté porque siempre me gustó estar acá.

¿Cómo se preside el Círculo de Periodistas desde acá?

El Círculo es como un club de servicios, una institución de perfeccionamiento profesional, tiene una biblioteca muy hermosa. Hoy presidirlo desde acá es fácil, una porque yo voy mucho a Mendoza y otra porque los contactos son muy fáciles a través de correos, blogs, redes sociales… además tengo colegas que me respaldan como el Vicepresidente que es Orlando Pelichotti, Castillo, el secretario general y un grupo de gente interesante, más gente que apoya y se prende en las actividades del Círculo (sería interesante que fuesen más). Mi idea es a fin de año entregar mi mandato, porque soy un convencido de que esas instituciones deben manejarlas gente joven, con más ideas, empuje, renovación y generalmente uno se queda en esos lugares porque hay muy poca gente con voluntad de hacerlo. Es un servicio gratis e incluso a veces oneroso para quien asume las responsabilidades.

¿Hay notas que te hayan impactado cubrir, que te hayan “marcado” periodísticamente?

Sí, sin dudas. En 2008, me tocó ser el poseedor de una primicia a nivel mundial, que fue la orden de detención de la ex Presidente María Estela Martínez de Perón. En un principio lo tomé como una información más, pero cuando salió publicada fue donde le di la dimensión que tenía. El impacto fue muy fuerte. La primera reacción de algunos medios nacionales fue desmentirme, es decir que tuve ese choque cuando yo sabía que mi información era verdadera y estaba muy bien chequeada. Tuve que competir con colegas que me desmentían en la cara durante toda una mañana hasta el medio día en que comenzó a disiparse. Cubrir el primer juicio en San Rafael por delitos de lesa humanidad fue muy impactante también.Impactante también, en la época del 2001, en la crisis cuando saqueaban los supermercados, una noche estaba de guardia en el cierre del diario y fuimos con el fotógrafo del diario, Leo Rizzo, a los barrios del Oeste de Godoy Cruz y llegamos, estaba la luz cortada, la gente había bajado de los barrios marginales de la zona y habían tomado un supermercado. Realmente fue un saqueo violento. Por primera vez sentí miedo ejerciendo la profesión porque ahí no había distinción de nada. Fue una de las informaciones más violentas que me tocó cubrir.

 
¿El periodismo es una forma de vida?

Sí. Es una forma de vida, desde que tenés que pensar que no podés perder la capacidad de asombro. Tenés que pensar que todos los días “el sol sale con un rayo más o con un rayo menos”, pero nunca sale igual. Tenés que pensar que de vos depende que se conozca algo y que tenés un montón de situaciones que te van marcando… normalmente nosotros nos metemos donde no deberíamos meternos, o donde cualquier ser humano no se metería.

¿Recomendarías ese estilo de vida?

Si, a mí me gusta. Es una carrera que si no tenés una vocación seria de servicio, terminás haciendo cualquier otra cosa. La vocación de servicio va junto con el periodismo.

¿Hay periodistas que admires?

Soy muy fanático de los periodistas del Interior del país. Nacionales, Nelson Castro salvo alguna época como los últimos meses, es un tipo excelente profesionalmente. Tienen errores como cualquier ser humano, pero creo que se plantea en serio su profesión.
A nivel local hay varios maestros, Miguel Páez Herrero, y muchos otros. Los grandes periodistas mendocinos fueron todos maestros míos. En la época en la que yo me formé las escuelas eran las redacciones de las radios, de los diarios, entonces se aprendía mucho del colega y el colega grande enseñaba, no te dejaba en banda. Te tenían paciencia, y tenías que pagar derecho de piso, por supuesto, como cubrir fines de semanas largos, Navidad, Año Nuevo, pero eso es normal.

¿Crees que hay una “guerra mediática” con el Gobierno?

La “guerra mediática” siempre ha existido. Ahora es más visible por la inmediatez que hay, y el acceso a la información es mucho más fácil. Hay que tener en cuenta que los medios de difusión son empresas que a veces se enfrentan y a veces no, pero desde que tengo uso de razón siempre hubo enfrentamientos.

¿Hay libertad de prensa?

Sí, creo que sí. Las barbaridades que se dicen hoy en los medios de difusión, dan una pauta de que la libertad de prensa es absoluta. Cada medio tiene una línea editorial que si a uno le gusta bien, y si no, no estés ahí. Hay una diversidad de medios extraordinaria y uno puede expresarse donde quiera. La censura es cuando uno no puede expresarse y la Argentina tuvo una época de censura durísima que fue en el último gobierno militar. Creo que eso es censura, donde no había alternativa: o estabas de un lado o no estabas directamente.

 

¿Qué opinás de la ley de medios?

Es perfectible. Tiene muchas cosas que hay que arreglarlas, pero sin dudas es mucho mejor que la que teníamos. Habría que “limar” algunos artículos, pero en general está bien.

¿Hacés radio hoy?

Sí. Fue gracias a un colega que me insistió muchísimo, Juan Carlos Sambataro. Realmente lo disfruto mucho. Yo tengo un problema que lo tiene la mayoría de los periodistas, que es la parte comercial. No sabemos salir a vender nuestro trabajo, somos muy inútles en eso, pero terminé accediendo a la tentación de estar frente a un micrófono. La radio es muy linda, tiene magia pura.

¿Alguna persona que te gustó entrevistar?

Leloir. Yo era un “pichoncito” y tenía más o menos idea de que era un Nobel, y en la redacción era muy común que te dijeran “andá a atender al tipo que está ahí abajo” y el tipo que estaba abajo era Federico Leloir (risas). Como todo sabio se dio cuenta al segundo de que yo no tenía ni la menor idea de quién era ni por qué había ganado el Nobel. Entonces me abrazó, me preguntó por una plaza, y nos fuimos a la plaza Independencia y ahí me dictó la nota. Él era un Nobel de Física y yo de Física nada. Fue la nota más linda y más difícil. 


Con la impronta y la humildad de los que saben, Carlos Simón es un libro abierto a cualquier periodista que esté empezando, quizás una manera de recordar a sus maestros, sea apoyar y como él dice “no dejar en banda” a los que comienzan.

A través de esta entrevista, desde Mediamza.com saludamos a todos los periodistas y comunicadores en su día, a todos aquellos que tienen como dice Carlos, verdadera vocación de servicio.

Opiniones (1)
18 de octubre de 2017 | 10:18
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18 de octubre de 2017 | 10:18
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  1. Maestro Carlos.
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