Las enseñanzas que dejó el motín vendimial del 2000
Fue el peor motín de la historia carcelaria de Mendoza. Ocurrió durante la Vendimia del 2000, con el presidente de la Nación en Mendoza. Poca experiencia de todos, buenos resultados, a pesar de ello. Uno de los negociadores de aquel episodio saca cuentas de las lecciones aprendidas

“Todo podría haber sido peor”. Esta es la mejor respuesta que se puede dar una década después ante la pregunta posible en torno a cómo se resolvió el “motín vendimial” de 2000.

Es así porque, indudablemente, que las consecuencias latentes no fueron buenas: personas con traumas severos, el sistema penitenciario en crisis, la cárcel de Boulogne sur Mer destruida.

Pero, visto en perspectiva, realmente, todo podría haber sido peor en un panorama que indicaba que unos 1.500 internos estaban amotinados y los líderes del motín estaban “jugados y sin fichas”.

El tema podría resultar extenso si lo que queremos es analizarlo integralmente o bien sumergirnos en un millón de anécdotas de los tres días más largos del mundo para muchos de los protagonistas.

Pero es importante centrarse en las lecciones que dejó, porque lo aprendido no debería resultar desaprendido. Algunas líneas son las siguientes:

- La conducción. La coordinación política requirió la unidad de todas las fuerzas, con el gobernador a la cabeza. Los tres poderes, unidos en la tarea de conocer cada detalle y no filtrar nada que pudiera poner en riesgo vidas, cualquiera, ya que todas son importantes.

- La negociación. Llegar a un acuerdo con los líderes del motín no es una tarea política, sino de expertos. Cada una de las instancias debe ir agotándose por parte, como pelando una cebolla. Si los reclamantes tenían a mano de inmediato a algún decisor político, los tiempos y las opciones.

- La prensa. Hubo intentos disparatados por mediar desde un estudio de TV, al mejor estilo Kent Brockman, el conductor de Los Simpson. Y otros periodistas que daban consejos con tal de tener una nota. La centralización de la información es importante, pero también es necesario liberar datos concretos periódicamente para calmar ansiedades.

- Los familiares. Todos tenemos familias: presos, policías, periodistas, funcionarios y todos quieren saber qué pasa. Por eso el diálogo franco y permanente con todos los sectores fue crucial para no agitar más una situación de por sí complicada.

Durante el motín lo único importante es desactivarlo y sin víctimas de ninguna índole. Habrá tiempo luego para revisar conductas o políticas.

Por todo ello los funcionarios, la población y la prensa deben comprender que una situación de este nivel es delicada. Ningún apuro vale más que una negociación llevada como corresponde. Y ningún protagonismo individual resaltará la personalidad de nadie, sino todo lo contrario: el ego juega en contra de una buena solución.

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2 de Septiembre de 2014|08:30
2
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2 de Septiembre de 2014|08:30
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arvb8 de Junio de 2011|07:54
NO TIENEN NI IDEA QUE HACER...
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