Bruno Sidoti: un sanrafaelino en el mar

Hace pocos días zarpó la Fragata Libertad en su 42° viaje. Entre los más de 300 tripulantes, viaja Bruno Sidoti, un sanrafaelino de 23 años. En esta nota, sus padres y su novia cuentan quién es este marino de vocación, a quien si bien extrañan, el orgullo que sienten no les cabe en el pecho.

Bruno Federico Sidoti

Bruno Federico Sidoti cumplirá el 7 de setiembre 24 años y el “festejo” será nada menos que en la Fragata ARA Libertad.

 A través de ese viaje conocerá los puertos de Río de Janeiro y Recife, (Brasil); Paramaribo, (Surinam); Georgetown, (Guyana(; La Guaira, (Venezuela); Cartagena de Indias, (Colombia); Guayaquil, (Ecuador); El Callao, (Perú); Valparaíso y Punta Arenas, (Chile); Ushuaia, Río Grande, San Julián, Comodoro Rivadavia, Puerto Madryn y Bahía Blanca de Argentina, llegando a Buenos Aires nuevamente el 22 de octubre.

Juan Sidoti, su papá es un comerciante muy orgulloso y feliz de que su hijo pueda cumplir este sueño.

Juan, ¿cómo surgió la idea de decidir entrar a la Armada y cómo lo tomó usted en ese momento?

Bruno fue siempre un chico muy particular en sus decisiones prácticamente desde que nació. Siempre fue muy decidido y propio de sus ideas. Desde el secundario arrancó con la idea de preguntarle a la gente ligada al ejército, investigaba, hasta que cerca de 4° año mas o menos, empezó a preguntarme a mí, qué posibilidades había de que entrara en el Escuela Naval. Con la conexión de un muchacho amigo de mi edad, Ángel Vázquez Ávila que está en esa escuela y que en este momento es Capitán de Corbeta, arrancamos haciendo conexiones y Bruno firme en su postura de que se quería ir y hasta el día de hoy que está convencido de lo que está haciendo. Es algo que lo lleva adentro.

Ustedes como padres lo apoyaron siempre....

Como padres quisimos apoyar sus decisiones y que las llevara adelante.

¿Cómo fue cuando se subió a la Fragata?

El se subió a la Fragata por primera vez. Se había embarcado en otros barcos en la Escuela, habían navegado, pero a la Fragata, todos los infantes suben por primera vez. Es como un “bautismo” para él. Subieron el 20 de mayo y nosotros estuvimos allá el 28. Nos recibieron y nos hicieron recorrer toda la Fragata para conocerla y saber cómo iban a estar. Nos atendieron muy bien, y hasta nos dieron de comer.

Él siempre muy contento en su postura, en lo que estaba haciendo, y a partir de que recorrimos el barco, a las 2 menos cuarto nos pidieron que nos bajáramos porque ellos empezaban a armar la partida.

Es algo histórico, nuestro, y ellos están preparados para hacer relaciones públicas con otros países.

Pregunta obvia: ¿un padre orgulloso?

Siempre!!!. Un hijo que alcanza sus metas y que va sorteando etapas en la vida es algo que enorgullece.

¿Tiene más hijos?

Sí, uno más grande, Mauro que es Profesor de Educación Física. Franco que le sigue a Bruno y estudia Ciencias Económicas y una nena de 15 años, Diana que está en el secundario.

Bruno con sus padres, Juan y Marina


Marina Galvarini casi se emociona al hablar de su hijo. Resalta que en la familia no hay antecedentes en el Ejército y que Bruno es un verdadero marino de vocación.

¿Cómo fue cuando Bruno le comunicó que se iba tantos meses?

Fue una alegría grandísima porque es un viaje merecido, ¿por que no es fácil llegar a esto?. Para nosotros un placer grandísimo. Bruno está cumpliendo un sueño.

¿Cómo hace una mamá para estar tanto tiempo lejos de su hijo?

Las comunicaciones con él son según los trayectos. A veces pasan 10 días o más sin comunicarnos, pero a penas puede nos llama. Anoche desde donde tuvo señal nos llamó urgente. No tenemos períodos tan largos sin estar comunicados.

¿Y el resto de la familia?

Lo toman bien. Contentísimos. Como nosotros, pensando en Bruno charlando. Inclusive con sus hermanos también, llama a todo el mundo apenas puede. Estamos todos muy felices. Fue difícil cuando empezó su carrera, nos costó mucho a todos, pero ahora estamos felices.

¿Cómo es Bruno?

Muy familiero. Yo al principio tenía mucho miedo, porque me decían que este tema de entrar en la Armada, los cambiaba a ellos y no, en absoluto... Mi hijo siguió siendo el de siempre, respetando los códigos nuestros, de su casa... y familiero al máximo. De hecho siempre que va a venir, programa la junta con la familia: la nona, los tíos, todos. No cambió nada.

El se fue a La Plata con 18 años, cuando terminó el secundario, terriblemente decidido. Nosotros le dijimos “nos llamás y te vamos a buscar, no sientas culpa”, pero nunca nos llamó para eso. Hasta los 21 años nosotros teníamos la potestad de retirarlo, sacarlo de la Escuela si queríamos, pero cuando cumplió los 21 me dijo “olvidate de venirme a buscar”. Es una vocación pura.

"Mientras... yo no entiendo y me digo “¡en el medio del mar!”, él está tan feliz… lo lleva en la sangre.

María Antonella Martín de 22 años, es la novia de Bruno. Completamente enamorada asegura que no le importan las distancias, el amor es más fuerte.

¿Cómo se conocieron?

El es amigo de un primo y nos conocimos hace cerca de un año y unos meses después nos pusimos de novios. Hay mucho amor.

¿Cómo es tener un novio tan lejos?

Difícil pero se puede. Todos hablan de “pareja a distancia” y que no se puede, pero que el estaba lejos estuvo hablado desde el principio, antes de empezar a estar juntos. Lo charlamos todo eso y quedó todo claro en base a lo que él quería, a lo que yo quería, cómo iba a ser su vida… yo tenía miedo de tener un hijo y que Bruno estuviera en el mar, en el medio de la nada, pero él me tranquilizó y me dijo que él no se dedica a estar en barcos y a irse, sino que trabaja en tierra, tiene gente a cargo, diseña cosas. Ahí me tranquilizaba y respiraba (risas). 

Bruno y su novia, Antonella

¿Te imaginabas de más chica tener una relación así?

No, nunca. Pero uno va acostumbrándose a las distancias.

¿Cómo fue cuando supiste que se iba?

Cuando nos conocimos se hablaba de la Escuela Naval y las cosas que hacía. Cuando empezamos a estar juntos y tener una relación, sabíamos que lo de la Fragata iba a pasar pero se veía “lejano”. Uno aprovecha el tiempo sabiendo que iba a llegar. En el momento de decidir ambos, la confianza es fundamental y tenemos una relación en la que los dos confiamos mucho uno en el otro.

¿Cómo es la comunicación ahora?

Antes de irse, hablábamos por teléfono hasta tres veces por día. Cuando zarpó la Fragata hablé con él a unos minutos de irse. Estaba en una tristeza.. pero feliz por él, porque es algo que sé que esperó, luchó y que pasó por momentos muy difíciles, y era su objetivo, el fruto de su esfuerzo. La comunicación cuando siga viaje seguramente va a ser por Internet, es lo que esperamos. Siempre están las ganas de escucharse y demás.

¿Lo vas a ir a recibir el 22 de octubre?

¡Sí, obvio, en primera fila!
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