Naturaleza a los pies de una arquitectura pura y tajante

Tan pura, tan recta, tan linealmente disciplinada en su belleza, esta vivienda escogió como compañero, un jardín que la continuara y complaciera en su temperamento, lejos de toda provocación. El verde inagotable y una límpida visión ajena a toda distracción, parecen ser la clave de la paisajista Andrea Celasso para que la mirada se prolongue y el jardín trascienda convertido en cancha de golf.

Aunque el verde hace las veces de hilo conductor entre la casa, el jardín y el campo de golf, se buscaron especies que marcaran sutiles cambios de ritmo e hicieran contrapunto en medio de la fuerte arquitectura y de la sutileza de las curvas y lomas con las que la cancha desafía a sus deportistas.

La considerable distancia y altura entre la casa, elevada para obtener mejores vistas, y el jardín, se resolvieron a través de terrazas escalonadas de pórfido y de un buen aprovechamiento del espacio.
















 

Coirones ubicados junto a Viburnumtinus (laurentinos), especie muy utilizada en cercos por su tolerancia a la poda, florece a fines del invierno otorgando gran colorido a la época.
Por detrás y, a un costado, se distinguen las Dodoneas y las Oleas texanas aurea.

Naturaleza que suaviza y acompaña armónicamente las formas arquitectónicas.

Jardin apacible que combina gramineas de distintos portes y encantos como Miscanthus variegados y Phalaris s.p, junto a un Hacer palmatum que viste tonos otoñales.

























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21 de agosto de 2017 | 11:25
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