Ensayos electorales: virtudes del PJ, defectos del PD y la UCR

La interna que derivó en la proclamación de Paco Pérez como candidato a gobernador reflejó que el oficialismo tiene un alto nivel de unidad y movilización. En contraste, los demócratas celebraron un comicio turbulento y llenos de conflictos y los radicales cerraron sus listas sin poder disimular sus eternas divisiones.

Indudablemente la interna fue un juego que le salió bien a los candidatos mayoritarios del justicialismo, Paco Pérez y Carlos Ciurca.

A la previsible victoria sobre Eduardo Sancho, se sumó el buen nivel de participación en la elección (según el PJ, votó más gente que el total de afiliados al partido), la prolijidad del comicio y la movilización de las distintas capas del partido.

Todos los candidatos a intendentes de la lista de Pérez y Ciurca quedaron proclamados con altas cifras de adhesión. Y Sancho no fue más que un liviano rival, que ni siquiera incomodó a la cúpula partidaria, a pesar de que tardíamente prometió esta noche, como para meter un poco de miedo, que no apoyará a Pérez respecto de la minería.

Estos datos contrastan con la imagen que dejaron los partidos de la oposición en un domingo de ensayos electorales en paralelo a tener en cuenta.

El Partido Demócrata ofreció una interna turbulenta que no parecía dejar un ganador claro en la disputa entre Omar De Marchi y Carlos Aguinaga, más allá de la ventaja del segundo.

Y los radicales quedaron envueltos en una trasnochada rosca para que la unidad proclamada tras el anuncio de la fórmula Roberto Iglesias-Juan Carlos Jaliff se traduzca más o menos en los departamentos, donde -fieles a su ADN- se seguirán peleando.

Los peronistas, en cambio, transitaron este domingo con un ritmo mucho más relajado que sus adversarios. Sin traumas, Pérez, Sancho y casi todo el partido se juntaron en el hotel The Modern a la hora del festejo, que nunca estuvo en duda para el ministro de Jaque que tratará de convertirse en gobernador.

Hubo promesas de pelear todos juntos por la victoria en octubre y no se vieron fisuras en los departamentos. Los intendentes azules festejaron el triunfo propio, pero también el de Paco. El sanrafaelino Omar Félix se mostró contento en el cinco estrellas de la celebración peronista. En Las Heras y Guaymallén estaban todos felices con la elección.

Celso Jaque bendijo la fórmula y cerró la tranquila interna, antes de prepararse para subirse a un avión que lo llevará a las lejanas tierras de Shangai, en misión oficial.

Hace un mes y medio, tanta paz en el oficialismo era difícil de imaginar.

El buen momento peronista alivia el peso de los dos desafíos pendientes del oficialismo mendocino antes de encarar definitivamente la campaña electoral: definir con Cristina la lista de candidatos a diputados nacionales y evitar la concreción de alguna colectora kirchnerista con el disidente Guillermo Carmona como candidato a gobernador al frente.

No son problemas menores los que quedan en carpeta, pero nadie da la sensación de desvelarse en el PJ. Menos si en la oposición hay dudas cruciales, como la que que paraliza al radical Julio Cobos a la hora de decidir si será o no candidato a diputado nacional de la UCR.

Un paso firme y decidido muestra, en cambio, el PJ. Al menos en los preparativos de la gran batalla.
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18 de agosto de 2017 | 23:13
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