Artistas, escenarios, público local... ¿existe el convivio?

Cuesta explicar porqué Mendoza, prolífica y diversa en producción de artistas y obras, sea desconocida para buena parte de los mendocinos en los ámbitos de la música clásica, el teatro y la danza. ¿Por qué parecemos entregarnos sin pudor a lo que viene de afuera, otorgándole un valor que muchas veces no merece? El análisis y el debate contribuyen a poner luz en esta compleja discusión que nos incluye a todos.

Esto recuerda a la frase trillada, “los mendocinos no sabemos de vino”, así es y, al parecer, mucho menos sabemos de nuestro arte.

¿Qué nos sucede, por qué parecemos entregarnos sin pudor a lo que viene de afuera, llenando salas y otorgándole un valor que muchas veces no merece, en lugar de reconocer a los hijos artísticos de esta tierra y alumbrar el convivio con el arte local?

El análisis y el debate contribuyen a poner luz en esta compleja discusión que nos incluye a todos, a los diversos actores sociales y culturales, a la oferta, la difusión, los espacios y al público local. Un grupo de referentes de la comunicación, el teatro y la música clásica analiza, opina y propone, sobre todo, la toma de conciencia.

El convivio... esta palabra que conocí a través de leer a Jorge Dubatti, y de la que me enamoré en el acto, porque las palabras enamoran, el lenguaje es una danza bella cuando bien utilizado, manifiesta una vivencia que se comparte, la existencia y la proximidad entre dos, el artista y su público. Sin embargo también habla de lo que se gesta dentro del público, en los espectadores que conviven por un momento en una sala. Al convivio, entonces, podríamos pensarlo como toda experiencia, emoción, sensación e inquietud, capaz de ser engendrada por el artista en el útero de una sala.


¿La música clásica, la danza, el teatro, la ópera local tienen público en Mendoza?

Cada género vive una situación particular en relación al resto. La música académica, impulsada por las Orquestas Sinfónica de la UNCuyo y Filarmónica de Mendoza, tiene sus temporadas anuales. Sin embargo, una propuesta que se consolida y crece con fuerza es el “Festival de Música Clásica por los Caminos del Vino.” Este fenómeno pone en valor a la música clásica por un lado y a los intérpretes locales por otro. El público que atrae no es el habitué de los conciertos, se abre una perspectiva de captación de nueva audiencia que después puede interesarse por continuar en otros circuitos de música clásica. Para Dora de Marinis, directora artística del Festival, especialista en música clásica latinoamericana y destacada pianista, “Este evento necesitará en el futuro de una gestión permanente, perseverante y continua y de una mayor participación conjunta de las instituciones, bodegas y municipios de Mendoza para continuar difundiéndose por toda Mendoza.” Música clásica y vino son un maridaje muy atractivo que además tiene otros ingredientes. “En Semana Santa, la gente tiene tiempo para asistir a eventos que puedan resultarle una novedad; el contexto de los conciertos como los sitios patrimoniales, las iglesias y las bodegas, constituyen un programa que se convierte en un paseo”, comenta De Marinis.

Tiempo atrás en Semana Santa las radios de Mendoza acostumbraban difundir música clásica casi exclusivamente, quizás en el resto del país también. Este puede ser uno de los antecedentes que une a este tipo de música con la fecha religiosa, sin embargo ninguna otra provincia ha generado un festival de tal magnitud, con alrededor de cincuenta conciertos distintos, que se haya convertido en una marca local. Para De Marinis, otro de los rasgos que pueden influir en la convocatoria, es el costado solidario del evento. Al parecer los mendocinos tienden a participar de acciones benéficas, habría que indagar más sobre este costado, ¿habrá iniciativa de contribuir con el arte local?

La danza no posee una propuesta sostenida en la programación de las salas mendocinas

Si bien la danza contemporánea y el ballet clásico tienen muchos adeptos, no poseen un lugar sostenido en las carteleras de fin de semana y, por tanto, no puede decirse que haya espectadores asiduos a este tipo de obras. Logran mayor adhesión del público los espectáculos que vienen de Buenos Aires, con artistas mediáticos; respecto de las obras locales. “La ópera es un caso particularísimo” afirma Patricia Slukich, periodista aguda y multifacética; jefa editorial de la sección de arte y espectáculos de Los Andes, “Mendoza tiene todos los elementos precisos para gestar una temporada sostenida de ópera, pero, y a pesar de los intentos de co-producirlas que tiene la gestión actual del Independencia, no se ha podido instalar. Es un gran desperdicio de recursos, propio de la inexistencia de políticas estatales sólidas y articuladas en materia de cultura. Como se trata de producciones esporádicas hay público. Habría que ver qué pasaría si hubiese una temporada oficial de ópera. Recuerdo que la Sinfónica de la UNCuyo intentó, cuando estaba dirigida por David Hendel, insertar este género. Esas pruebas funcionaron muy bien porque las orquestas tienen su público propio.” Sin embargo la soprano Liliana Ruvira tiene otro cantar, “la ópera en Mendoza además de estar restringida en oferta, da cabida solo a jóvenes recién recibidos y no a profesionales consagrados. No debería ser así porque ambos deben enriquecerse y nutrirse profesionalmente sobre un escenario.” La soprano y médica está preparando su presentación en la ópera “Lucia Di Lammermoor”, producida íntegramente por su esposo médico con la ayuda de la Fundación Argentina para el Arte y la Cultura, que tendrá también su costado benéfico y se llevará a cabo el 18, 21, 23 y 25 de junio en el Teatro Independencia.

Mendoza, históricamente rica y diversa en producción teatral

En cuanto al teatro, Mendoza cuenta con salas emblemáticas como los teatros Independencia y Mendoza, este último, una verdadera joya histórica y arquitectónica a punto de desaparecer, porque no existe una política sólida en materia de conservación de nuestro patrimonio. Hubo otros tantos como el Municipal que ya no existen. Nuestra provincia posee microsistemas teatrales como el universitario, el popular comunitario (en barrios, creaciones colectivas, en la penitenciaría), el circuito independiente y las salas oficiales. Tal es la relevancia que este género artístico alcanzó en otras épocas que la mismísima Galina Dolmacheva, discípula directa de Konstantin Stanislavski, fue quien fundó la carrera de la UNCuyo a fines de la década del 40, centro de investigación y formación permanente en este género.

Patricia Slukich
Periodista
Según Marcela Montero, actriz, docente e investigadora de la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo, magister en Creatividad de la Universidad de Santiago de Compostela y ex directora del Teatro Independencia y actual directora de teatro Independiente, “Así como hay leyes que protegen la industria local, deberían existir criterios que defiendan la cultura local. El éxito de una obra se mide de acuerdo a muchos factores. No solo llenar la sala del Independencia es exitoso. Hay propuestas de teatro independiente más herméticas que se sostienen en el tiempo con 30, 40 espectadores y por esto mismo, es un éxito. Si bien el Independencia requiere de propuestas de mayor convocatoria y de carácter más del tipo espectacular, las salas independientes son el terreno para el desafío artístico y la investigación. Este tipo de teatro es muy fuerte en Mendoza. Grupos como Cajamarca, lo que fue Viceversa, La Rueda de los deseos y Enko Sala son cuna de actores, personajes y producciones teatrales de gran peso que necesitan mejor difusión. La clave está en la política de difusión. No culparía al público, hay una tendencia muy fuerte a consumir lo que viene de afuera que tiene que ver con una política cultural.”

Patricia Slukich, coincide con Montero sobre que “el mendocino desconoce completamente las posibilidades artísticas que brinda la provincia y sólo consume las obras comerciales que vienen con muchas figuras de la farándula nacional. Nuestro público es conservador, en el sentido de que si no conoce a los artistas que hacen una obra, no se arriesga. En este aspecto es diferente al público cordobés, rosarino y porteño. Creo que los medios masivos contribuyen a esta fisonomía. En Córdoba hay público para obras locales consagradas (como sería aquí Ernesto Suárez, por ejemplo); pero también para otras puestas que se juegan a la experimentación y el riesgo. Eso marca la diferencia de vitalidad entre un mercado de teatro y el otro (el nuestro).”

Dora De Marinis
Pianista
Educar es clave para formar al público y fomentar las artes escénicas en Mendoza

Quizás haya que empezar por “Educar al nene.” El déficit de estimulación en las diferentes disciplinas artísticas influye en los hábitos y formación del público. Por ejemplo no se le da gran importancia a la cultura musical en la educación primaria, ¿qué sucede con los coros en las escuelas? los niños no cantan. Al menos que se tenga un interés particular no hay una formación general. Dora De Marinis, quien ha llevado nuestra música clásica argentina a diferentes eventos internacionales, como el Festival Celebrating Argentina en Londres junto a Martha Argerich y otros notables artistas argentinos, el segundo Festival Mundial de Piano en Serbia junto al Trío Ar.Co, el Foro Internacional de Piano de Rodas en Grecia y a Shanghai y Beijing, en donde presentó a Ginastera en el marco de un Congreso Internacional de Educación Musical, afirma que “La música es esencial en la educación, no necesariamente tenés que decidir ser músico para tener cultura general en esta materia. En otras partes del mundo existen orquestas de aficionados, nosotros ni siquiera tenemos un público cantor porque no está estimulado. La cultura y el arte deben considerarse una inversión a largo plazo en la sociedad como la educación.” Se debe trabajar en conjunto para que esto se revierta, en el ámbito del teatro se realizan acciones ya que la educación es crucial en la formación de público. Marcela Montero, opina que “Mendoza sigue haciendo punta en pedagogía teatral y se ha trabajado mucho para que el teatro esté dentro de la currícula de los colegios.” Sin embargo el estudio y análisis de las disciplinas artísticas también está en crisis. “Es impensable que los actores en general no vayan a ver las obras de sus colegas; pero así sucede. Las facultades que forman artistas funcionan, el problema de la formación arranca, como en todos los casos, por la educación integral de los sujetos; sea cual sea su oficio. Suele haber, sobre todo en los festivales teatrales, espacios para el intercambio de experiencias entre artistas. Pero en verdad no hay proyectos sistemáticos, articulados y constantes para el debate y la discusión artística.” Analiza Patricia Slukich.

Si bien la costumbre de asistir a conciertos y obras de teatro tiene que ver con la educación, hay otro fenómeno de gran influencia emparentado con la época actual y es la cotidiana ciber manía a la que nos estamos acostumbrando. “Youtube” por ejemplo, es una muy buena herramienta, algunos opinan que este fácil acceso puede acercar a los jóvenes a las artes clásicas por ejemplo, pero cierto es también que este medio nos aleja del cuerpo a cuerpo, mirada a mirada nos quita la experiencia del contacto interpersonal. “Este es un signo de época”, afirma Slukich, “muchos medios, una aparente mayor cantidad de comunicación pero, paradójicamente, una mayor desinformación y desconocimiento. Los espectadores están formateados por la tele y sus pseudoprogramas artísticos. Soy escéptica, creo que es una batalla perdida.”

“Es evidente que nada referido al arte es evidente, cada representación artística tiene su propia poética y técnica como cada artista y cada obra deben ser comprendidos y analizados con variables específicas.” Así opina Jorge Dubatti, crítico e investigador teatral; doctor en historia y teoría de las artes de la UBA, quien dirige la Escuela de Espectadores de Buenos Aires (EEBA), fundada en 2001. Un espacio de estudio, análisis y discusión de los espectáculos teatrales en cartel en la ciudad. Los integrantes de la Escuela asisten a una serie de espectáculos, acordados previamente, de diferentes circuitos del teatro porteño (oficial, independiente, comercial, internacional, proveniente de las provincias) y luego los analizan con un coordinador al frente de la clase y con la asistencia de los teatristas creadores del espectáculo analizado. El campo de espectáculos considerados es abarcador de la teatralidad poética: teatro, danza, ópera, narración oral, circo, teatro callejero, títeres, performing arts. El objetivo es ampliar y enriquecer el horizonte cultural, emocional e intelectual de los espectadores y producir pensamiento crítico.

El convivio, desde la mirada del análisis y la literatura

El convivio es una práctica de socialización de cuerpos presentes. El teatro no acepta ser televisado ni transmitido por satélite ni incluido en internet o chateado. “Exige la proximidad del encuentro de los cuerpos en una encrucijada geográfico-temporal, emisor y receptor frente a frente. El teatro es un lenguaje ancestral, que remite a una antigua medida del hombre: la escala reducida a la dimensión de lo corporal, la pequeña comunidad, lo tribal, lo localizado. Porque el punto de partida del teatro es el encuentro de presencias, el convivio o reunión social.” Describe genialmente Dubatti.

Liliana Ruvira
Cantante lírica
El convivio, también ha sido pintado literariamente por la mano maestra de Cortázar, en uno de sus cuentos, Las Ménades en donde juega a narrar y describir el público enardecido de un concierto que, en su afán de ovacionar al maestro y a los músicos termina prácticamente destrozándolos y relamiéndose. Uno de sus imperdibles fragmentos dice: “La música concluía, saltaban los primeros grandes acordes finales desencadenados por el Maestro con espléndida sequedad, como masas escultóricas surgiendo de una sola vez, altas columnas blancas y verdes, un Karnak de sonido por cuya nave avanzaban paso a paso la mujer roja y sus seguidores. Entre dos estallidos de la orquesta oí gritar otra vez, pero ahora el clamor venía de uno de los palcos de la derecha. Y con él los primeros aplausos, sobre la música, incapaces de retenerse por más tiempo, como si en ese jadeo de amor que venían sosteniendo el cuerpo masculino de la orquesta con la enorme hembra de la sala entregada, ésta no hubiera querido esperar el goce viril y se abandonara a su placer entre retorcimientos quejumbrosos y gritos de insoportable voluptuosidad. Incapaz de moverme en mi butaca, sentía a mis espaldas como un nacimiento de fuerzas, un avance paralelo al avance de la mujer de rojo y sus seguidores por el centro de la platea, que llegaban ya bajo el podio en el preciso momento en que el Maestro, igual a un matador que envaina su estoque en el toro, metía la batuta en el último muro de sonido y se doblaba hacia delante, agotado, como si el aire vibrante lo hubiese corneado con el impulso final. Cuando se enderezó, la sala entera estaba de pie y yo con ella, y el espacio era un vidrio instantáneamente trizado por un bosque de lanzas agudísimas, los aplausos y los gritos confundiéndose en una materia insoportablemente grosera y rezumante pero llena a la vez de una cierta grandeza, como una manada de búfalos a la carrera o algo por el estilo.”

Marcela Montero
Actriz, docente
e investigadora
El apoyo institucional, el papel de la difusión y de la crítica especializada en el encuentro entre artista y espectador

Mayor difusión de las obras y de las figuras locales y una programación continua y pareja a lo largo del año son necesarias para que se genere el encuentro entre artista y público. La música clásica requiere de una oferta más pareja a lo largo del año. Nos damos un empacho en Semana Santa con alrededor de cincuenta conciertos, pasan semanas enteras sin propuesta o cuando las hay se superponen sin permitir disfrutar de estos espectáculos de forma programada y continua. En Buenos Aires además de múltiples espacios, hay ámbitos específicos como el Teatro Colón para la música clásica, la ópera y la danza o el Cervantes para el teatro. Aquí, faltan espacios, salas pero también se han abierto varias y han tenido que cerrar, además del fenómeno de pertenencia que tienen los mendocinos con el Independencia, que hasta alberga las colaciones de grado. Por otro lado, el apoyo institucional e iniciativa privada en apoyo al arte son muy escasos. Hay casos contados que destacar, como el del Instituto Nacional de Teatro en Mendoza, que realiza importantes subsididos a la producción.

“Todos quieren traer a Bruno Gelber pero que el dinero lo ponga el Estado.” En Europa las grandes orquestas reciben un aporte estatal y un gran aporte privado a través de instituciones intermedias como pueden ser las asociaciones de amigos, cuyos socios apoyan al arte y en retribución reciben una desgravación de impuestos, esto promueve la participación fundamentalmente de empresas privadas.” Comenta la pianista Dora de Marinis.

En cuanto a la difusión, los especialistas están de acuerdo en que no hay voluntad de los medios, principalmente televisivos y gráficos, de editorializar. La crítica profesional en los medios se ha empobrecido y este hecho ha contribuido, en mayor medida a disminuir las posibilidades de encuentro entre el público y el artista. En este escenario se afianza el boca en boca, la recomendación directa del espectador, que en opinión de Dubatti, es lo que hoy sostiene al teatro en Buenos Aires. “En Mendoza no hay crítica y tampoco una buena difusión.” Opina la Jefa editorial de Estilo de Los Andes. “No hay tampoco periodistas verdaderamente especializados en las disciplinas, que tengan autoridad y conocimiento para desarrollar este campo. Son pocos. Los medios trazan una lógica del “entretenerse para no pensar”, están llenos de programas y periodistas que dicen abordar el espectáculo pero, en realidad, lo que hacen es exacerbar el voyeurismo, la hipnosis que paraliza el pensamiento crítico. En tanto no contribuyamos, desde los medios, para el desarrollo de ese tipo de capacidad, el espectador estará en cada vez más desinformado, desprotegido, ante el escenario.”

Los artistas locales ¿deben triunfar afuera para volver y ser reconocidos?

“Esta idea tiene mucho de cierto en algunos casos; y nada en otros.” Analiza Slukich. “Para los actores, es casi una premisa sólo porque en Buenos Aires están los medios que pueden darles visibilidad. “Hay contadas excepciones como Ernesto Suárez o Pocho Sosa, por ejemplo, los demás han necesitado de los créditos de afuera para triunfar aquí. Un caso emblemático es el de Tilín Orozco y Fernando Barrientos, el de Karamelo Santo, y tantos otros. Los músicos académicos no tienen más posibilidades que buscar una beca en Europa. Aquí, salvo las orquestas, no hay cómo ni dónde. Los bailarines… ni qué hablar. El Ballet de la UNCuyo está prácticamente extinguido, por decisión de la Universidad, evidentemente. Si volvemos a Ernesto Suárez, él ha podido proyectarse sin hacerse primero famoso afuera.” Los actores y artistas en general, en Mendoza, dependen casi por completo de su capacidad de autogestión. “En Mendoza no hay managers y productores, sino gerenciadores que pasan el dinero de un lado al otro y se quedan con un porcentaje. “Aquí no hay representantes de artistas, no hay ningún Javier Faroni, ningún Lino Patalano, por dar algunos ejemplos, que son gestores privados, reúnen artistas, directores, recursos y cranean, construyen y forman un éxito.”

El mendocino es un público muy agradecido a pesar de cueste llevarlo a la salas. Sin embargo ¿de quién es tal tarea? Para Marcela Montero, “no debería ser que los artistas deban luchar tanto para tener su público. La clave es otorgar más relevancia a nuestras figuras a través de una política enfocada en la promoción del arte local para Mendoza.” Para Patricia Slukich, “la tarea es de todos los implicados en el proceso. Del Estado que tiene a su cargo el desarrollo de políticas de acción para el crecimiento de los distintos ámbitos de la cultura local. De los medios, que deberían difundir correctamente –y con profesionales seriamente formados- la actividad local. De los artistas, que tienen mucho que aprender en materia de profesionalización de sus espacios y sus obras. De los productores privados, que sólo se arriesgan a apostar por lo que les asegura una taquilla. Y también del público, que no sale a buscar y se sienta a esperar a que llegue Moria.”

Mucha más riqueza y diversidad propone esta discusión que no se agota en estas líneas, muy por el contrario, que pretende ser un punta pié, un empujón para poner nuevamente en tapete el tema y así contribuir en su fortalecimento y análisis. Entre tan ricas ideas, inquietudes, opiniones y sentires que intercambié con Patricia Slukich, Marcela Montero, mujeres, mendocinas, artistas y amantes del arte me quedo con una especialmente…Qué horizontes tiene el arte mendocino, dónde puede actuar, cantar, bailar, filmar o pintar… para quiénes, si no nos jugamos a conocerlo… con qué dinero puede proyectarse si los éxitos mediáticos le ganan partida en el Plaza o el Independencia… cómo desarrollarse si el Estado no sabe que existe… Dice Jorge Marziali en una de sus canciones… “Mendoza está pariendo músicos y pintores que no piensa alimentar cuando mayores.” Alimentemos nuestro arte, defendámoslo y reconozcámoslo en su propia tierra, así estaremos alimentándonos a nosotros mismos como sociedad.
Opiniones (3)
22 de agosto de 2017 | 10:13
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22 de agosto de 2017 | 10:13
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  1. asi como hay medios de comunicacion que hacen muy buenos descuentos para propuestas de educacion(101.5)tambien tendrian que haberlos en producciones artisticas locales, de todos los medios mendocinos,,,,una idea
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  2. Excelentísima nota !! Un analísis sesudo de la actualidad cultural de Mendoza . Por primera vez , y desde un medio periodístico , se dice que la culpa no es solo del gobierno sino que también de los que deben difundir la cultura . Felicitaciones a Mariana Di Leo ya MDZ !!
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  3. Casi insignificante pero Sabe Ud Sr. Lector cuanto cuesta la publicidad escrita, radial o televisiva para llevar adelante una mísera obra de teatro local? FORTUNA.- Y ello si consideramos además que el mendocino no esta dispuesto a pagar mas de $30 0 $40 por la entrada a un espectáculo de primer nivel "Hecho en Mendoza". Por uno foráneo de mal gusto como el de Florencia de la V o como se llame ahora paga $120 sin chistar. En fin...si la publicidad estuviera más cerca de los artistas en una de esas.....
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