Ratazzi, Mallmann y otros empresarios, en una degustación exclusiva en Mendoza

Viajaron desde Buenos Aires en un vuelo privado para conocer la nueva creación de Cheval des Andes. Los acompañaron directivos de la firma y fueron recibidos por el winemaker Nicolas Audebert. Día de polo, excelentes platos y vinos y el mejor entorno para una reunión de caballeros.

Luego de la llegada de un vino nuevo, seguramente hay una degustación para conocer las opiniones sobre el mismo. Por este motivo, recientemente, visitaron Mendoza un selecto grupo de CEOs y empresarios. No sólo conocieron el nuevo producto, sino que también almorzaron y se deleitaron con el mejor paisaje que los mendocinos tenemos para ofrecer.

Cheval des Andes presentó su cosecha 2007 y lo hizo en su tierra de origen, en Vistalba, en una reunión exclusiva para caballeros. Entre ellos, Cristiano Ratazzi, Mariano Rodríguez Giesso, Martín Cabrales, Gabo Nazar, Julio de Marco, Guillermo Cascio, Juan Pazo, Alfredo Poli y Gustavo D´Alessandro.           

El reconocido chef fue el encargado
de preparar el almuerzo para los
invitados.

Partida desde Buenos Aires. Al amanecer, antes de que el sol asomara sobre la pista de despegue del  área de vuelos privados del Aeroparque Jorge Newbery, puntualmente todos los invitados estuvieron listos para embarcar en el avión con capacidad para 19 pasajeros, que en dos horas los trasladó del ruido de Buenos Aires a la incomparable paz de los viñedos mendocinos. A bordo los esperaba un catering especial preparado por Francis Mallmann -otro de los presentes- acompañado por champagne Dom Pérignon; esto como un brevísimo anticipo de los exquisitos platos que los esperaban en Mendoza.

Mendoza, tierra de los buenos vinos. En el vine loft fueron recibidos por Pierre Lurton, director general de Château Cheval Blanc y Château D´Yquem; Nicolas Audebert, manager y chief winemaker de Cheval des Andes y Terrazas de los Andes. A pocos metros de la cancha de polo, uno de los bebederos fue transformado en elegante y original frapera para las botellas de Dom Pérignon Vintage 2002 que se sirvió con entrada de centollas, vieyras y panes a la chapa.

Sobre el deck, con una vista privilegiada de los Andes, se preparó la mesa para los 16 comensales. Allí, Ramiro Otaño, quien también viajó desde Buenos Aires con el grupo, inició formalmente la jornada presentando a los anfitriones, quienes contaron los secretos de esta nueva cosecha, que en julio estará a la venta en la Argentina.      

Acompañando la nueva cosecha, Cheval des Andes 2007, Mallmann diseñó un primer paso a base de salmón entero en costra de sal al infiernillo, cocinado entre dos fuegos con calabazas y berenjenas al rescoldo, cocidas en cenizas. El segundo plato combinó chivito de Malargüe al Malbec, cocido al caldero de hierro sobre el fuego, con curanto de papas, endivias, repollitos de Bruselas e hinojos cocinados con piedras calientes bajo tierra. Este plato se diseñó para acompañar a Cheval des Andes cosecha 2006. El último plato tuvo como protagonista a Cheval des Andes cosecha 1999, con un menú de ojo de bife a la parrilla con papas granuladas.

Francis Mallmann y Pierre Lurton, en
los últimos detalles de la elaboración
del almuerzo.

A mitad de la tarde, entre la fresca brisa de la cordillera mitigada por las últimas brasas de los  fuegos, el toque dulce tuvo como protagonista al membrillo, cocido a la plancha con queso mascarpone para acompañar un delicioso Château  D´Yquem 1999.

“Homenajear estos magnánimos vinos acunados entre tantas caricias geográficas y humanas con los siete fuegos de mi cocina es para mí un honor lleno de romance y augurios”, dijo Francis Mallmann, al finalizar la comida.

Luego de una extensa sobremesa donde sobraron las anécdotas e historias personales bajo el otoñal sol de la tarde andina, algunos de los invitados se animaron a taquear en la cancha de polo que Cheval des Andes tiene en medio de sus viñedos y con el imponente marco de la cordillera como fondo. Gabo Nazar, Pierre Lurton y Nicolás Audebert demostraron su destreza ecuestre y su buena pegada frente al aplauso y reconocimiento del resto del grupo.

Al final del día y mientras la tarde caía por detrás de la Cordillera de los Andes, los invitados disfrutaron de una caminata entre los viñedos y la cancha de polo, degustando sus puros y unas copas de cognac.

La subida al jet para regresar a Buenos Aires marcó el fin de una jornada inigualable, un martes distinto en el que los empresarios más importantes de la Argentina cambiaron el ritmo vertiginoso de la ciudad por una experiencia  única e inigualable en Cheval des Andes,  disfrutando de uno de los mejores vinos del mundo. 

Un Gran Cru de Los Andes, cosecha 2007. Cheval des Andes es el devenir histórico de una pionera combinación entre la nobleza del Primer Grand Cru de Bordeaux, Cheval Blanc, y los mejores terruños argentinos, que atesoran el Malbec de 1929 de Terrazas de los Andes. Cheval des Andes honra este privilegio y evidencia la confianza en sus terroirs y en la bodega.

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