Un médico de pueblo, don Teodoro

Rescatado desde la simple historia de pueblo. Magnificado a la luz de los años desde su fallecimiento, un 29 de mayo, su nombre identifica al Hombre, solidario, vocacional. Médico de alma

Teodoro Juan Schestakow nació en Kazán (Rusia) el día 3 de marzo de 1867, aunque algunas fuentes sitúan el lugar de nacimiento en la ciudad de Biyzk.2 En esta ciudad obtuvo su título de Médico que luego revalidaría en Francia en la Universidad de la Sorbona.

Antes de radicarse definitivamente en San Rafael ejerció la Medicina en Bulgaria, Constantinopla y Tesalónica. Luego de un largo viaje en barco, escondido en las bodegas, sucio y harapiento llega a Sao Pablo, Brasil y se traslada a Buenos Aires donde consigue trabajo en la guardia del viejo Hospital Italiano.

El destino tenía trazados nuevos caminos para don Teodoro, ya que Rodolfo Iselín por aquellos días tenía la esposa enferma y la llevó desde la ciudad de Mendoza para hacerla atender en Buenos Aires: conoció así a Iselín y se hicieron muy amigos. Rodolfo le cuenta del “nuevo pueblo” que fundarían en el sur de Mendoza, y así llega el Dr. Teodoro Juan Schestakow a lo que después fue llamado por ellos, Departamento de San Rafael.En 1896 llegó a la Colonia Francesa.  Llegado a la incipiente villa, instaló un pequeño botiquín en el Hotel Unión, donde le fue cedida una habitación contigua que utilizaría para atender a sus primeros pacientes.


Meses después y debido a que la popularidad del doctor especializado en cirugía había crecido rápidamente entre los habitantes de la zona, especialmente entre los del ámbito rural, y el número de consultas se había multiplicado considerablemente, se hace latente la necesidad de levantar un consultorio, lo cual se lleva a cabo en un terreno propiedad de Iselín, conocida por el vecindario como “Enfermeria San Antonio”. Este primer consultorio de San Rafael contaba con una pequeña salita de internación.

Don Teodoro inculca en los pobladores mayores prácticas de aseo e higiene, aconsejando hervir el agua para su consumo, al igual que las verduras. Se aventura por alejados parajes para llevar alivio a los que sufren. Y lo hace como los simples agricultores: en una carretela tirada por un caballo. O simplemente, a lomo del equino. Recorrió todo el departamento a caballo, (Corcuncho) atravesando incluso el Río Diamante para llegar a cada persona que necesitara de sus servicios. Cualquier persona que acudía a su consultorio era atendida debidamente sin importar su condición social y económica. Trabajaba por vocación, sin ningún ánimo de lucro personal.

Y cuando "la Villa" se radicaba definitivamente en la Colonia Francesa, junto a Iselin y el Ingeniero Ballofet,  es el fuerte impulsor de la necesidad de contar con el servicio de ferrocarril, desde su banca como concejal ad honorem. Con ellos también, el médico del pueblo diseñó algunos sistemas de riego y el trazado del egido urbano, en su habitual lugar de reunión, el Jockey Club.



Las Escuelas Nº 3 y la Nº 4,  hoy es la Escuela 25 de Mayo, fue fundada en 1.897, fue coordinada por la Directora Sra. Fidelina García de Maure. Los árboles aguaribay, que todavía hoy están en el solar de la Escuela, fueron plantados por el Dr. Teodoro Juan Schestakow que repetía: "...debajo de un aguaribay nunca hay moscas que puedan molestar...".

Cuando llegaron los teléfonos el Sr. Marcó del Pont tenía el Nº 1. El Dr. Teodoro Juan Schestakow el Nº 8 (que después fue el 1.008). La policía el Nº 13 (que nadie quería), la municipalidad el Nº 14, el Hotel Unión el Nº 21, Rodolfo Iselín el Nº 64, el restaurant "De la Estación" el Nº 68.

Se desempeñó como boticario, al tiempo de médico, ya que en la época no llegaban medicamentos a la región y la única farmacia estaba localizada en la "Vieja Villa". Luchó contra diferentes epidemias que se produjeron en el sur de la provincia como la difteria, la fiebre tifoidea y el cólera.

Participó en diferentes colectas como la que se hizo para construir el primer hospital público de la región o para reunir fondos para comprar vacunas. Cabe destacar que en una de estas colectas, vende un carro de paseo de su propiedad para conseguir vacunas contra la viruela.
Vivió y se desempeñó en San Rafael durante 62 años, hasta un 29 de mayo del año 1958 en qué falleció. Su velatorio se llevó a cabo en el hall del edificio municipal y su entierro fue el mayor acto multitudinario en honor a una persona del que se tenga recuerdo en esa ciudad del sur mendocino.

Actualmente sus restos se encuentran enterrados en el cementerio central de la ciudad, en una tumba de tierra según sus deseos, con una placa con la leyenda: "Aquí yace el Dr. Schestakow. Trabajó toda su vida. Descansa en paz".

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