Vélez por la ida de la Libertadores, perdió 1 - 0 frente a Peñarol

Con gol de cabeza de Dario Rodríguez, a los 45" del primer tiempo, el partido quedó en manos del equipo de Uruguay, en la ida que enfrento al Fortin con Peñarol por la Copa Libertadores. En la otra llave, Santos venció ayer en Brasil a Cerro Porteño de Paraguay por 1 a 0.

Vélez perdió ante Peñarol en el Centenario de Uruguay por 1 a 0. El gol lo marcó Darío Rodríguez, de cabeza, en el final del primer tiempo. El equipo Mirasol sabe que no cuenta con una diferencia tranquilizadora de cara al desquite del próximo miércoles en Liniers.


No era una empresa sencilla para los muchachos de Ricardo Gareca porque debían quebrar algunos registros negativos en excursiones por esta ciudad. Vélez apenas había jugado 3 veces en el Centenario y nunca había podido ganar.

El comienzo del partido fue muy intenso. Peñarol intentó hacerse sentir en el roce físico pero Vélez no se dejó amedrentar y mostró algo más que el buen fútbol al que nos tiene acostumbrados: temple.

Un atributo imprescindible para ganar este tipo de Torneos para el que no basta muchas veces con sólo jugar bien. Peñarol de entrada le copó la parada y le rodeó la manzana a Vélez que resistió la embestida con orden y personalidad.

El problema de los uruguayos es que no tienen el volumen de juego que sí tienen los argentinos y por eso la intensidad no pudo ser sostenida.

En ese lapso inicial de 15' Marcelo Barovero tuvo que sacar un pelotazo al córner con mucho esfuerzo. La volada del arquero de Vélez evitó al caída de su arco.

Pero a partir de esa jugada, Vélez comenzó a crecer en el partido en base a personalidad y buen fútbol. Vélez usó bien las dos bandas y tuvieron protagonismo todos los jugadores de su equipo.

Por izquierda fueron importantes Álvarez, Papa y Martínez mientras que por derecha lo fueron Augusto, Cubero o el mismo Silva cuando se volcó en ese costado.

El equipo de Gareca tuvo chances muy claras para abrir el marcador pero no estuvieron precisos Silva y Papa. Vélez tuvo mucha movilidad y no fue fácil abrir una defensa como la uruguaya. Pero lo logró.

Igualmente, a pesar de verse superado, Peñarol mantuvo las garras afiladas y arrimó peligro con un tiro en el poste luego de una jugada generada por izquierda. Quizás el flanco de Cubero fue el más usado por los uruguayos debido a que notaron mayor facilidad para progresar por ese sector.

Aunque sin merecerlo, y en el final del primer tiempo, Peñarol sacó ventajas con un cabezazo de Darío Rodríguez tras un córner de punta izquierda. Peñarol se fue el descanso con un 1-0 en su favor. La verdad, un resultado demasiado benévolo para los uruguayos, reparando en lo realizado por Vélez.

Obviamente, resultado más que abierto de cara al complemento porque Vélez debía salir a buscar su gol más allá del resultado. Y tenía con que. Vélez salió a buscar el empate después del descanso sin desesperarse pero mostrando dominio en el juego.

La idea de los de Gareca fue siempre poner la pelota al piso y progresar en base a sociedades como lo del primer período, aunque con menos espacios porque los uruguayos ya tenían un gol en su haber.

Una situación que para un equipo sin mucho vuelo futbolístico como el uruguayo ante un rival como Vélez, todo hacía presagiar que el juego iba camino a la especulación.

De a poco, Vélez fue llevando el partido a una zona de riego porque su voluntad siempre es ganar sin pensar que son partidos de 180’ y que un gol de diferencia no es un mal negocio en estos casos.

Pero como Vélez tiene otro chip en ese sentido, dejó espacios que Peñarol pudo aprovechar cuando se decidió salir a buscar algo más. Peñarol sabía a esa altura que sólo un gol de diferencia para ir a Liniers no era negocio redondo.

En 20’ de juego Vélez fue el controlador de las acciones pero no logró generar una chance de serio peligro. Alvarez y Martínez dejaron de tener incidencia en el partido y eso Vélez lo sintió.

Silva quedó muy aislado y tampoco aportó lo del primer tiempo Augusto Fernández. Como dijimos, a pesar de esta merma, Vélez dominó.

El reloj marcaba el minuto 80 y Vélez comenzó a intensificar los últimos ataques del partido. Peñarol armó dos líneas de cuatro y el partido pareció un frontón. Todo lo que llegaba lo rechazaba como podía.

Peñarol por el momento ha tenido la fortuna necesaria para ir sorteando obstáculos que le presentaron muchos inconvenientes. Uno de ellos fue esta noche Vélez.

El equipo de Gareca sabe que quedan 90’ por delante y que la empresa no es imposible porque demostró en Montevideo que perdió por esas cosas y no porque fue superado. El ambiente no era fácil.

Ahora habrá que cuidar el arco en Liniers y tratar de abrir el marcador lo más pronto posible. El José Amalfitani para el desquite será una verdadera caldera que, seguramente, Vélez podrá aprovechar.

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