Intercambio entre mente, cuerpo y espíritu

El entendimiento, la comprensión de nosotros mismos y de los demás, el estado de conciencia y el impulso creativo, no son una permanencia en el individuo, se deben a una búsqueda constante. La exploración personal a través de una disciplina física y espiritual como el Ashtanga Yoga nos puede iluminar aspectos nuestros desconocidos y devolvernos una dimensión de bienestar en los distintos planos de la vida.

Una de las enseñanzas sobre la verdad que figurandentro de la trayectoria del yoga: es la  impermanencia. A través de este concepto, descubrimos que conocimientos e información entran en nuestra conciencia en el momento adecuado, cuando estamos abiertos y dispuestos, mejoran nuestro ser y se integran a él elevando nuestro aprendizaje. La inteligencia para aceptar la impermanencia de todas las experiencias es la sede del verdadero saber interior.

Sin embargo “lo que funciona”, cambia constantemente y nuestras búsquedas personales también. A lo largo de la práctica del yoga, se llega a la apertura de conciencia que genera desapego, incluso del mismo conocimiento que ilumina nuestras vidas. El conocimiento en su sentido más elevado es el que nos satisface en nuestra veta más profunda y espiritual, elevándonos más allá de la identificación que hacemos diariamente con nuestro pequeño yo.

Quitando todo alo de misticismo o religiosidad que podamos colocarle a esta disciplina y que puede resultar en una lectura estereotipada, el yoga es un camino que allana nuestra búsqueda personal y espiritual. Dicho de una forma simple y clara, es la práctica que nos conecta con nosotros mismos integrándonos como personas físicas, mentales y emocionales. Esta conexión nos lleva a explorarnos de forma fascinante, a sorprendernos con las dimensiones de nuestro pensar y sentir, a redescubrirnos.

Para quienes piensan que es una práctica difícil y que se debe tener una condición física especial, la respuesta es que, a través de la experimentación propia comienzan a desmoronarse los tabúes personales, ya sean a nivel físico como mental. Los pequeños logros físicos diarios obtenidos a través de este yoga se transmutan en el fortalecimiento y hallazgo de mayor seguridad interior.

Ashtanga Yoga es un método que se diferencia del resto de los yogas porque se aggiornó al mundo moderno y a sus necesidades, es dinámico, fluido, su única norma o consigna es en la medida de cada persona y cuerpo en particular, por esto, todos independientemente de la edad y forma física, podemos descubrir y dominar esta práctica antigua recibiendo beneficios tales como un cuerpo ligero y fuerte, una mente en calma, el desarrollo de un estado de energía mental y la liberación de las emociones.

La conexión entre mente, cuerpo y espíritu nos hace más efectivos en la vida diaria, nos equilibra en los pensamientos, nos aporta la calma para hacer frente a las diversas situaciones y nos llena de conciencia universal, lo cual nos vuelve más comprensivos con nosotros mismos y con los demás.

El Ashtanga fue enseñado y divulgado originalmente por Sri K. Pattabhi Jois (1.915-2.009). Consiste en la sincronización de la respiración con una serie progresiva de posturas, un proceso que produce un intenso calor interno y un purificante sudor que desintoxica los músculos y órganos.

Nos lleva, a quienes lo practicamos, a través de una serie de asanas (posturas) que fluyen de una a otra guiadas por la respiración. Así, progresivamente, se consigue ir aumentando en la dificultad de cada posición con el objetivo de desintoxicar el cuerpo, liberar la mente y la creatividad.

A nivel físico, los resultados que se obtienen de la práctica diaria o semanal están orientados a la unificación de los extremos, idea que nos invita a avanzar hacia un equilibrio entre fuerza y flexibilidad, y nos empuja hasta el límite de nuestro potencial físico, emocional y espiritual. Al igual que en cualquier situación de la vida, este empuje se transmite hacia nuestras preguntas existenciales, a sentirnos uno con la naturaleza y recibir de buena manera nuestra realidad.

Explorarnos a nosotros mismos a través de una práctica física continua, como el Ashtanga yoga, que incluye la introspección, nos permite desalentar prejuicios acerca de nuestras capacidades y posibilidades, estimular el flujo de creatividad interna que cada uno posee naturalmente, lograr ecuanimidad en los pensamientos y acciones y, sobre todo, nos brinda un estado de calma interna, terreno fundamental para captar la pequeña maravilla de nuestro y cada uno de los seres que nos rodean, inmersa en el bullicio diario de nuestras vidas.

Asesoró: Patricia Bordas. Profesora de Educación Física, especializada en Ashtanga
patricia_bordas@hotmail.com
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