Admite Brasil que aplicó represalias por las trabas

"Hubo una minirrepresalia , pero no tiene alcance estratégico. Evidentemente, no nos estaba gustando que ese mecanismo de licencias no automáticas estuviera incidiendo sobre los productos brasileños. Pero, globalmente, los productores brasileños sólo han ganado con la Argentina. Hay un esfuerzo por parte del Gobierno para la reindustrialización y eso le interesa a Brasil", afirmó Marco Aurelio Garcia, asesor de asuntos internacionales

Después de negar durante varias semanas que la imposición de licencias no automáticas a la importación de vehículos estuviera dirigida a la Argentina, el gobierno de Brasil hizo finalmente una admisión que, seguramente, incidirá en la negociación: reconoció haber aplicado la medida como una pequeña represalia al país por las trabas comerciales que venía poniendo a productos brasileños.

"Hubo una minirrepresalia , pero no tiene alcance estratégico. Evidentemente, no nos estaba gustando que ese mecanismo de licencias no automáticas estuviera incidiendo sobre los productos brasileños. Pero, globalmente, los productores brasileños sólo han ganado con la Argentina. Hay un esfuerzo por parte del Gobierno para la reindustrialización y eso le interesa a Brasil", afirmó Marco Aurelio Garcia, principal asesor de asuntos internacionales de la presidenta Dilma Rousseff, en una entrevista con el diario Folha de S. Paulo.

Las declaraciones se conocieron pocas horas antes de que empiecen mañana, en Buenos Aires, las reuniones entre ambos países para tratar de resolver la conflictiva relación comercial. LA NACION consultó en el Ministerio de Industria, que conduce Débora Giorgi , si la novedad podía condicionar la atmósfera de esos encuentros. "No cambia nada -contestaron voceros de esa cartera-. Los gestos de Brasil de destrabar el ingreso de autos permitieron la reunión del lunes."

Desde principios de año, primero empresarios y luego el gobierno brasileño, se quejaron a la Argentina de demoras en la aprobación de las licencias no automáticas de importación de sus productos, como maquinaria agrícola y electrodomésticos, y de retrasos en la concesión de certificados sanitarios de libre circulación para pastas, chocolates y otras golosinas. Según las denuncias, la mercadería tardaba en entrar en la Argentina más de 60 días, plazo límite establecido por la Organización Mundial de Comercio.

Dos semanas atrás, Brasil decidió entonces incluir en su sistema de licencias no automáticas de importación a autos y repuestos, que representan el 40% de las exportaciones argentinas al gigante del Mercosur . En todo momento, el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior brasileño, Fernando Pimentel, aclaró que la nueva norma no era una reacción contra la Argentina, porque incluía también las importaciones automotrices provenientes de otros países, como México y Corea del Sur. Tras varias idas y venidas, la semana pasada se acordó una reunión técnica -el lunes y martes en Buenos Aires- para resolver las diferencias.

"No es verdad que la presidenta estuviera irritada; ella dejó que esa cuestión fuese tratada a nivel ministerial, técnico", resaltó Garcia en respuesta a versiones que señalaban que Rousseff había estado muy enojada con su par argentina, Cristina Kirchner.

En la entrevista con Folha, el alto funcionario brasileño -un intelectual de izquierda muy cercano a la Argentina desde sus tiempos en la administración de Lula- desechó además cualquier rivalidad entre el Mercosur y el recientemente creado Acuerdo del Pacífico, entre México, Colombia, Perú y Chile. "No nos afecta en nada. Le hicimos una propuesta a Colombia para entrar en el Mercosur; ellos deberán ver qué les es más útil. Se critica tanto esa historia de naturaleza ideológica, entonces hay que ver si los colombianos se van a mover por la ideología o por las ganancias reales", dijo, para apuntar luego que el principal socio comercial de Colombia es Venezuela.

"Y espero que los problemas de ingreso de Venezuela al Mercosur sean resueltos en breve. Conversé con los otros presidentes, y Chávez, por ejemplo, está encantado con Colombia en el Mercosur", agregó. La entrada de Venezuela espera sólo la ratificación del Congreso de Paraguay.

Garcia aprovechó para criticar el proteccionismo de EE.UU. y resaltar la nueva alianza económica entre Brasilia y Pekín, sellada durante la gira de Rousseff a China el mes pasado. Sobre la visita que hizo el presidente estadounidense, Barack Obama, a Brasil, en marzo, subrayó: "El viaje tuvo un efecto simbólico importante. Pero persisten algunos problemas, como el proteccionismo, y nos hubiese gustado haber recibido una manifestación más calurosa desde el punto de vista político".

Se refería al tímido apoyo que dio el jefe de la Casa Blanca a las aspiraciones brasileñas a ocupar un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

"China nos dio una buena declaración", apuntó en cambio.

(www.lanacion.com.ar)
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22 de agosto de 2017 | 08:55
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