Restaurante en la Royal Academy: el arte se escapa del museo

Situada en el corazón de Picadilly, la clásica institución representante de la Londres más "british" y tradicional, se convirtió en un lugar  que combina tradición y modernidad. El nuevo restaurante de la Royal Academy of Arts es un espacio que amplía la experiencia del museo, con una puesta en escena teatral y una selección extraordinaria de obras de finales del siglo XIX.

Tom Dixon es el artífice del nuevo restaurante de la Royal Academy of Arts, una clásica institución representante del Londres más british, flemático y tradicional, situada en el corazón neurálgico de Picadilly. Combinar tradición y modernidad fue puro divertimento para el prolífico diseñador y su equipo a la hora de crear el nuevo, sofisticado y elegante restaurante de esta real institución artística, fundada en 1768.


Y es que el camaleónico interiorista, el “niño bonito” del diseño británico, no se detiene ante nada. Bajo su dirección, Design Research Studio, planificó en el restaurante de la Royal Academy of Arts un espacio que amplía la experiencia del museo, a base de una puesta en escena teatral, con vitrinas acristaladas y una extraordinaria selección de esculturas y bustos que datan de finales del siglo XIX. Ahora, aprovechando la inauguración del nuevo restaurante, que abrió sus puertas el 19 de enero pasado, salen a la luz para crear un ambiente que invita a la tertulia y es el escenario ideal para un merecido descanso tras la visita obligada a las diferentes salas del museo.


El restaurante, de 250 metros cuadrados, se decoró siguiendo el estilo del edificio que alberga el museo, perteneciente a la época de la Regencia, y en el que no faltan mármol, terciopelos y metales. En este proyecto, Dixon se mostró altamente respetuoso con los elementos ya existentes en el espacio, como el panelado de madera y los murales, que ganaron luminosidad con el cambio y se incorporaron a la nueva decoración, más cosmopolita y cálida.


La zona de comedor está dividida en diferentes espacios, cada una de ellos inspirado en alguno de los artistas expuestos en la Royal Academy of Arts, como William Turner o John Soane. Tom Dixon traslada a todo este espacio la experiencia museística con un volumen exento en el centro del espacio, formado a base de un gran cubo de cristal que alberga en su interior una cuidada selección de obras de arte. Las piezas pertenecen a la colección permanente del museo, pero durante mucho tiempo han permanecido almacenadas y ocultas al público. Ahora, gracias a este espacio, recuperan su esplendor y pueden ser admiradas saboreando un té.


El área del bar, que transcurre a lo largo de una de las paredes del espacio, fue realizada con piedra de lava del monte Etna y cristal tallado a mano, y está llamada a ser un centro neurálgico para el encuentro. Este espacio está diseñado a modo de escultura, enfatizada por un enorme candelabro de vidrio suspendido del techo. La iluminación se resolvió a base de lámparas poliédricas suspendidas, que dan un contrapunto sin estridencias a un espacio
marcado por las líneas curvas y el clasicismo.



Royal Academy of Arts
Piccadilly, Londres, Reino Unido
www.royalacademy.org.uk
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22 de agosto de 2017 | 12:51
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