La Tartamudez es curable antes de los seis años

Las consultas se dispararon tras el estreno de la película El discurso del rey. En el desarrollo de esta alteración intervienen factores genéticos, neurofisiológicos, lingúísticos, cognitivos, psico-emocionales y ambientales. La consulta debe hacerse lo antes posible, ya que a partir de los tratamientos actuales, la fluidez es recuperable. La especialista Claudia María Zapata responde interrogantes y desmitifica premisas.

Tras el estreno de la película “El Discurso del Rey” (“The King’s Speech”, del realizador británico Tom Hooper y el actor Colin Firth), las consultas por tartamudez se dispararon. El film narra la lucha del rey británico Jorge VI  (1895-1952) que debió enfrentar por su alteración en el habla y así cumplir con sus obligaciones de Estado.

Esta película ha conmovido desde lo artístico y desde lo humano. Se atrevió a mostrar la realidad del universo disfluente. Se acerca a los sentimientos al hablar del sufrimiento por un síntoma que  lacera el alma y puede quebrar la vida.


Es una obra que trata el tema con mucha seriedad y respeto, que es por lo que se viene luchando desde hace años. Se logró desmitificar algunos conceptos ya que muestra a un hombre inteligente, afectuoso con su familia, valiente, con capacidad de liderazgo pero tartamudo. El mensaje que se transmite sirve para que deje de ser algo vergonzante, para evitar las burlas que históricamente ha generado esta dificultad, para que se entienda que la persona con tartamudez no es anormal sino que es una persona como cualquier otra que sufre por su trastorno.

Es hora de madurar socialmente, de aceptar que científicamente se ha avanzado y permitir el acceso a tratamientos actualizados. La sociedad pide respuestas y estas deben ser responsables.

¿Qué es la tartamudez?

Es una falta de fluidez en el habla, por lo cual actualmente se la denomina disfluencia. La fluidez es la función que permite realizar las transiciones entre los sonidos de manera ágil y coordinada témporo-espacialmente.

Aspectos generales:

• Alrededor de uno cada cien adultos y cuatro cada cien niños tartamudean. Es más frecuente en varones que en mujeres; 4 varones por 1 mujer.

• El comienzo es generalmente gradual y es entre los 2 y 5 años.

• La tartamudez se reduce o desaparece: durante el canto; al actuar o encarnar un personaje; ante muy altos niveles de ruido (cuando la persona no se escucha a sí misma); cuando la persona habla sola, con animales u objetos sin vida

• La tartamudez es altamente fluctuante. Varía en severidad de hora a hora, día a día y mes a mes. En general la persona no tiene la certeza  si tartamudeará en una palabra específica o ante una situación determinada.

• Generalmente afecta al segmento inicial de la palabra o frase.

¿Cuál es la causa?

Actualmente se sabe que la tartamudez no es provocada por problemas emocionales. Las últimas investigaciones afirman que hay implicancias genéticas y están siendo demostradas científicamente.

Se plantea un origen multi-factorial. En el desarrollo de la disfluencia intervienen factores genéticos, neurofisiológicos, lingúísticos, cognitivos, psico-emocionales y ambientales. Los factores genéticos y neurofisiológicos actuarían como predisponentes y los demás como desencadenantes y posteriormente como factores de mantenimiento.

¿Por qué  muchas personas relacionan la tartamudez con lo emocional, lo social, los nervios o el estrés?

Obviamente tiene una repercusión emocional a partir de que la persona no puede expresarse verbalmente como desearía. Tiene un impacto social, sobre todo si es severa. Una persona que está hablando y de pronto se queda bloqueada en una palabra, el que escucha no entiende que pasa, no sabe si se olvidó la palabra, no sabe si mirarlo o no. También está el tema de la burla.


Es tan impredecible como angustiante durante las actividades simples y cotidianas como hablar por teléfono, pedir algo en el quiosco, contestar una pregunta en clase o dar la respuesta en un juego. Algunos chicos cambian las palabras si les resulta difícil de decir y piensan que se pueden trabar y no dicen lo que realmente quieren decir, a veces hablan poco o no hablan para no quedar al descubierto con su tartamudez. Muchos chicos eligen no contestar aunque sepan la respuesta, prefieren perder el juego o sacar una mala nota en lección oral con tal de no tener que hablar y así evitar burlas o tener que ver caras raras si se traba.

Debemos saber que los chicos con disfluencia desarrollan una serie de emociones negativas. Se sienten terriblemente frustrados por la pérdida del control del habla, no entienden por qué les pasa y no saben qué grado de tensión van a tener de un momento a otro. Además se sienten culpables o avergonzados, por no poder hablar como todos los chicos y esto los lleva a esconder su dificultad; sintiendo miedo o vergüenza ante la posibilidad de ser descubiertos. Como resultado se aíslan y pueden negarse a hablar. Esto a largo plazo, puede  afectar negativamente su autoestima e interferir en los aspectos socio-emocional, educativo, profesional y laboral de su vida.


Hay chicos a los que se los molesta tanto con burlas de sus pares o con consejos bien intencionados pero equivocados, generalmente por falta de información de los padres o docentes que prefieren directamente no hablar. Así es como se puede poner más delicada todavía la situación porque el niño decide no comunicarse más.

Es frecuente escuchar a algunos adultos decir, como puede ser que a veces habla bien y otras no, entonces cuando quiere puede, desconociendo que la tartamudez por definición es altamente fluctuante y no depende de la voluntad de la persona. Es algo que viene sin querer, igual que el asma. Las reacciones negativas de los demás y las propias son las que agravan la tartamudez.

Viendo esta dificultad de esta manera es comprensible que existan miedos e inseguridades en torno al hecho de hablar pero claramente son las consecuencias de convivir con la tartamudez y no su causa.

¿Cómo evoluciona?

Generalmente se empieza a manifestar entre los 2 y los 5 años, mediante repeticiones de sonidos, sílabas o palabras. Progresivamente, las instancias de tartamudez ocurren acompañadas de tensión, esfuerzo e incomodidad. Con el tiempo puede comenzar la utilización de diferentes estrategias para poder comenzar a hablar o para no quedarse bloqueado (gestos faciales, sonidos agregados, movimientos corporales asociados).

Muchos padres dicen: «Antes, mi hijo era tartamudo porque repetía; ahora no, porque hace fuerza con los ojos y lo soluciona». Pero esa tensión se empieza a acumular y aparecen los bloqueos [silencio antes de empezar a hablar] y las prolongaciones ["¿Co-o-o-ómo te llamás?"]. Luego el sonido no sale y necesitan muecas o movimientos corporales, como un golpe con la mano o el pie que los ayuda a destrabarse. Tartamudear no es solamente repetir sílabas, cuando ocurren estos otros síntomas es porque se está en un paso mucho más avanzado.

¿Cuándo hay que pensar en hacer una consulta?

La consulta debe hacerse lo antes posible. El habla debe ser cómoda y sin ningún tipo de esfuerzo. Si no es así hay que consultar porque así el comportamiento no se fija.

Si su hijo tiene dificultad para hablar y tiende a repetir algunas sílabas, palabras o frases, puede tener una disfluencia normal o una tartamudez potencialmente crónica.  No dude en consultarle a un fonoaudiólogo, especializado en tartamudez, quien podrá diferenciar si es una disfluencia normal que algunos niños experimentan durante el desarrollo del lenguaje o no. Este profesional le podrá brindar toda la información y el asesoramiento necesario.


¿Qué pueden hacer los padres de un niño con disfluencia?

Hay muchísimo para hacer. Hasta hace unos pocos años, la indicación que más se escuchaba era esperar. Se temía "fijar" el síntoma, que el chico se diera cuenta de lo que pasaba y que los padres hablaran de esto podía ser peligroso. Este es un criterio erróneo, especialmente en aquellos casos donde es evidente que el niño manifiesta signos de frustración, incomodidad o tensión al hablar.

La intervención temprana puede ir desde un asesoramiento a los padres hasta un tratamiento directo con el niño realizado por un fonoaudiólogo especialista en tartamudez.

No se sienta solo, hay gente que lo puede ayudar. Busque ayuda profesional. Hay en la actualidad tratamientos individuales y grupales. Hay metodologías especiales y modernas para niños, adolescentes, jóvenes y adultos que mejoran la comunicación y la calidad de vida.


¿Se cura la tartamudez?

Antes de los 6 años, sí. La recuperación de la fluidez es posible a partir de los tratamientos actuales. Por esta razón es tan importante que el diagnóstico y el tratamiento se realicen tempranamente.

Para las personas más grandes hay que saber que siempre es posible mejorar y en muchos casos esta mejoría es realmente notoria y muy importante.

Debe quedar claro que es posible vivir mejor con la tartamudez y no sometido a una dificultad que le puede arruinar la vida a mucha gente.


La Fundación Americana de la Tartamudez revela algunos mitos y realidades.

• Mito: las personas que tartamudean no son inteligentes. Realidad: no existe ninguna relación que vincule a la tartamudez con la inteligencia.

• Mito: los nervios causan la tartamudez. Realidad: los nervios no causan la tartamudez. Tampoco deberíamos creer que las personas que tartamudean sean propensas a experimentar nervios, temor, ansiedad o vergüenza. Tienen las mismas características de personalidad que aquellas personas que no tartamudean.

• Mito: la tartamudez puede ser “incorporada” por imitación o por escuchar a otra persona tartamudear. Realidad: es imposible que la tartamudez pueda ser “incorporada”.

• Mito: ayuda decirle a la persona que “respire profundamente antes de hablar”, o que “piense lo que quiere decir antes de hacerlo”. Realidad: este consejo solo hace que la persona tome mayor conciencia, haciendo que la tartamudez sea más severa. La respuesta que más puede ayudar es escuchar pacientemente y lograr modelar un habla lenta.

• Mito: el estrés causa tartamudez. Realidad: son varios factores complejos que están involucrados. El estrés no es la causa, pero seguramente puede agravar la tartamudez.

Por: Lic. Claudia María Zapata, de CEPA -Centro de Enriquecimiento del Potencial de Aprendizaje-

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