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Automovilismo: 30 años del último triunfo argentino

El 17 de mayo de 1981, Carlos Reutemann lograba, en Zolder, su décima segunda y última victoria en la Fórmula 1; luego comenzaron tres décadas de frustraciones, sin triunfos argentinos.

No se valora lo que se tiene hasta que luego se pierde. Y hasta llega el lamento del arrepentimiento de no haberlo valorado cuando era propio. ¿Cuánto disfrutaríamos hoy de un piloto en la Fórmula 1? Y más aún, ¿cuál sería la excitación por darle fuerza frente al televisor a un compatriota que pelee por el título mundial? Hoy, en la Argentina las transmisiones de Fórmula 1 se mantienen en el grupo de elite de las emisiones deportivas. Por la tradición que existe en nuestro país ante una actividad que no tiene parecidos en otras latitudes, por un pasado glorioso construido sobre la base de grandes exponentes del mundo de la velocidad, maximizado con la figura de Juan Manuel Fangio, que aún hoy deslumbra por sus actuaciones (y sus acciones) en el automovilismo de antaño.

Hace 30 años, Carlos Alberto Reutemann lograba un triunfo soñado, de esos que cuentan con la dosis necesaria de supremacía en cada instancia de un fin de semana contundente. El piloto argentino, con el Williams FW07C Cosworth, obtenía la victoria en el circuito de Zolder. Era su duodécimo éxito en la máxima categoría. En una temporada que lo tenía como el gran protagonista, seguramente nadie suponía que ése, el del Gran Premio de Bélgica, sería su último triunfo. Y el de un piloto nacional en la F.1. Un año después, Lole ya no estaría en el gran circo de la velocidad y a partir de allí se transitó por una etapa de frustraciones e intentos fallidos, pese a la llegada sin persistencia: Larrauri, Fontana, Tuero, Mazzacane y otros que se quedaron en los umbrales.

La carrera de Zolder 1981 fue el punto más alto de Reutemann. Al menos así lo denotaban los registros de su Williams y la posición en el campeonato. "En una carrera absolutamente irregular, donde merodearon los accidentes y hasta se llegó a jugar con la vida de pilotos y mecánicos, emergió la figura maciza de un Carlos Reutemann que confirmó plenamente que se encuentra en un momento inmejorable de su carrera. Pole position , récord de vuelta, pruebas con tanques llenos, la carrera y la punta en el campeonato lo confirman plenamente. Las primeras 20 vueltas fueron espectaculares, pero Pironi, Piquet y Jones, que comandaban las acciones, se fueron autoeliminando con roces y errores y el argentino se llevó 9 puntos de oro en sus aspiraciones de campeón", contaba el enviado de la revista Corsa , el recordado Germán Sopeña.

Aquella competencia fue fabulosa por lo vivido en las primeras 20 vueltas, en las que Didier Pironi (Ferrari), Nelson Piquet (Brabham), Alan Jones (Williams) y luego Jacques Laffite (Talbot-Matra), junto con el propio Reutemann, brindaron los grandes espectáculos que hoy tanto extraña la máxima categoría y que no sabe cómo hacer para recuperar.

Reutemann padeció un problema mecánico, que al principio no sabía si era de embrague. Sin embargo, el argentino ganó con supremacía notoria. Completó las 54 vueltas (se habían programado 70, pero la lluvia obligó la finalización 16 giros antes) en 1h16m31s61/1000, a un promedio de 180,445 km/h. El récord de vuelta fue el del santafecino, en la 37», a 184,192 km/h (1m23s30/1000 la vuelta), y la pole position la había obtenido con 1m22s28/100, a 186,475 km/h.

Pese a la contundencia, la victoria y la cima del campeonato mundial (el argentino acumulaba 34 puntos contra 22 de Piquet y 18 de Jones), Reutemann no esbozó sonrisa alguna. La Fórmula 1 vivió momentos álgidos horas previas, con el accidente trágico del mecánico de Osella Giovanni Amadeo, atropellado por el mismo Lole el viernes de la actividad oficial, y en la grilla del GP otro auxiliar fue embestido en plena largada, cuando asistía el Arrows de Ricardo Patrese y fue chocado por su compañero de equipo, Siegfried Stohr. Pese a las imágenes asombrosas, sólo sufrió fracturas en una pierna. El clima de hartazgo por la seguidilla de accidentes condicionó a los pilotos, que se solidarizaron con los mecánicos en la protesta esgrimida en plena recta principal.

"Pareció abandonar dolorido su máquina. Reutemann no mostraba sonrisa alguna al caminar hacia el podio, apretado por mil requerimientos fotográficos. En el podio volvió a sentarse, muy cansado y siempre serio. Después recibió sin palabras su trofeo?" Así describió el notable periodista Alfredo Parga, el enviado especial de La Nacion, aquella ceremonia sin alegrías. Y Reutemann le confiaba a Parga detalles de su gran carrera: "En cuanto largamos la primera vez, encontré un problema. Después supe que la segunda y la cuarta velocidades funcionaban mal". Y sobre el podio, destacó: "¿Vuelta de honor? ¿Cómo voy a dar una vuelta de honor después de los accidentes? No, imposible". Estaba en la cúspide. Entre Bélgica 1980 y la misma competencia de 1981, sobre 15 carreras, había entrado siempre en la zona de puntos, con tres victorias, cinco segundos puestos, igual cantidad de terceros, un cuarto lugar y una sexta posición.

No se valora lo que se tiene hasta que finalmente se pierde. Así como en aquellos días de 1981 Reutemann acaparaba la atención popular, hoy se extrañan aquellas mañanas frente a los entonces novedosos televisores a color empujando con fervor el sueño argentino. A 30 años del último triunfo nacional en la Fórmula 1, con la añoranza del éxito y la desilusión de repetidas frustraciones. Sin elementos que construyan un futuro esperanzador.

Fuente: www.canchallena.com

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