Palermo y Román explosión de cara al Súper

Palermo superó su peor racha sin convertir, hasta que se destapó frente a Huracán. Después metió un tacazo ante Independiente y ayer cantó el tercero al hilo contra Argentinos Juniors, con una definición poco ortodoxa. Boca selló el triunfo por 2 a0  con un tiro libre de Juan Román Riquelme. Que ambos marcaran en un mismo partido era una situación que no se daba desde aquella traumática jornada en La Bombonera. Y que se repitió ayer 

De repente, un gesto bastaba para echar por tierra ese momento tan esperado, el del gol que le permitía a Martín Palermo, ídolo inmaculado de Boca, alcanzar la marca de Roberto Cherro, para cruzar en un grito de gol más de setenta años de historia del club de la Ribera. Una imagen, la del desplante de Juan Román Riquelme en el saludo, que servía de excusa para conocer detalles de una relación estropeada por los egos o, si se quiere, por la incompatibilidad de caracteres.

El propio delantero se encaramaba entonces en un raíd mediático para explicar esa escena -retratada en la noche del 12 de abril de 2010 durante la goleada por 4-0 sobre Arsenal- que eliminaba la teoría de los inventos de la prensa conspirativa. "Con Riquelme no tenemos relación; la evidencia está ahí", sentenciaba el hombre récord.

Había convertido el tanto número 220 con la camiseta azul y amarilla tras un pase servido de Román, y ahora se encontraba ante los micrófonos para disertar sobre compañerismo y el preocupante panorama a futuro para el plantel. Pero el tiempo pasó, el enganche renovó su contrato y el goleador anunció su retiro con demasiada antelación. Tanta, que quizá haberse puesto fecha límite comenzó a condicionarlo frente al arco rival.

Ansioso, Palermo superó su peor racha sin convertir, hasta que se destapó frente a Huracán. Después metió un tacazo ante Independiente y ayer cantó el tercero al hilo contra Argentinos Juniors, con una definición poco ortodoxa. Boca selló el triunfo por 2 a0 con un tiro libre de Riquelme. Que ambos marcaran en un mismo partido era una situación que no se daba desde aquella traumática jornada en La Bombonera. Pasó más de un año; precisamente 391 días.

¿Cambió la relación entre los dos grandes ídolos de Boca? No, como tampoco varió la suerte del equipo, de andar más que irregular y un presente con muchas sombras y pocas luces. Suficiente con un breve repaso por los resultados. La noche del no-saludo fue también la del debut como DT de Roberto Pompei, quien había reemplazado a Abel Alves, renunciante tras el 0-3 contra Colón una semana antes. El choque siguiente fue derrota ante Gimnasia.

Esta vez, Boca venía de un amargo empate frente a Independiente, ganó ayer y la próxima parada será River, nada menos. En La Bombonera, lo cual no significa demasiado en los tiempos que corren. Y más entonado, otra verdad que se encarga de relativizar el resultado de cada Superclásico. Condimentos, en fin, que quedarán socavados si Palermo y Riquelme, dos hombres que saben dar la cara en momentos difíciles, hacen en la cancha justamente lo que saben. Sin gestos que cambien el título a la historia.
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18 de noviembre de 2017 | 00:28
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