Marcelo Hernández: El arte de hacer reír de la mano de Les Luthiers

Marcelo Hernández es el creador de “Lutherieces”, pero “no hacen covers”, lo suyo es otra cosa. ¿Quiénes son?, ¿cómo es su trabajo?, ¿cómo fue el momento que vivieron con el Padre Pato?

Lutherieces es un grupo vocal masculino que nació hace 6 años de la mano de Marcelo Hernández, quien además de dirigir, es miembro activo sobre el escenario. A los 41 años y siguiendo a Les Luthiers desde los 10 (cuando vio por primera vez “Mastropiero que nunca”), Marcelo se describe a sí mismo como un amante del humor inteligente, sutil, y junto con el elenco que lidera, hace honores a esos verdaderos maestros del arte de hacer reír.

Está integrado por: Marcelo Hernández, Alejandro Álvarez, Pablo Cáceres, Juan Dolce, Alejandro Durán, Joaquín Guevara, Pablo Mestre, Ezequiel Ortiz, David Páez, Martín Serrano y Gastón Zuazo.

Marcelo, ¿cómo nace Lutherieces?

Arranca en el 2005 con la presentación de un libro que escribió Sebastián Masana, hijo del fundador de Les Luthiers, Arquitecto Gerardo Masana. Éste junto a varios de los integrantes del Les Luthiers (Marcos Mundstock, Jorge Maronna, Carlos Núñez Cortés, Daniel Rabinovich) formaba parte del coro de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires. Masana aparece en todos los programas de Les Luthiers como fundador en 1967. Con la aparición de Internet, los fans empiezan a preguntarle a su hijo Sebastián, cómo era su papá. Pero Gerardo se murió en el ’73, cuando Sebastián tenía 5 años, entonces no sabía cómo era su papá. Como es un periodista, investigador, decidió comenzar a investigar cómo era su papá, conocerlo y dar a conocer a quien tuvo la tarea de fundar un grupo que por tercera vez consecutiva aspira al premio Príncipe de Asturias.

Yo soy amigo de los integrantes de Les Luthiers desde hace 20 años, desde antes de Lutherieces. Me llamó Sebastián  para preguntarme algunas cosas y pedirme algún material que yo tenía de su papá y cuando me contó la historia del libro le dije que me gustaría ayudarlo no sólo con el material, sino además con la presentación del libro. Hicimos el lanzamiento nacional de ese libro en Mendoza y se me ocurrió pedirle a Carlos Núñez Cortés viejas partituras de Les Luthiers para hacer con el coro masculino con el que yo estaba. Ese es el inicio de Lutherieces.


¿Cómo los conociste a los integrantes de Les Luthiers?

De ir a ver sus espectáculos y de buscarlos y tratar de ser amigo de ellos. Son personas realmente muy inteligentes.

¿Cómo sigue la historia?

Con esto que ocurrió en 2005, medio como que la idea era seguir presentando el libro de Sebastián, y en 2006 me convocan de la Secretaría de Cultura de Mendoza, para contactar a algún integrante de Les Luthiers para que estuviera en la Feria del Libro, y me comuniqué con Daniel Rabinovich que acababa de terminar un libro de cuentos, entonces le dije que si le interesaba presentarlo en la feria, y además aprovechábamos para presentar el de Sebastián. Dijo que sí y nuevamente nos presentamos ahí en la Feria del Libro. Ahí un poco empezó a tomar cuerpo la idea de qué íbamos a hacer.

No haríamos covers de Les Luthiers porque lo que hacen es único, son exponentes de una época de la Argentina muy importante, entonces lo que podemos llegar a hacer es tomar ese material y modestamente refrescarlo, aggiornarlo, reversionarlo. Lo que hacemos es tomar una obra y nos alejamos lo más posible de un cover. Mientras Les Luthiers son menos, nosotros somos más. Mientras ellos utilizan instrumentos, nosotros utilizamos voces.

¿No usan instrumentos?

Usamos, pero puntualmente algunos teclados, algo de percusión y guitarra, pero muy poco. Es más voces que instrumentos. En Les Luthiers los instrumentos tienen una participación muy importante, de hecho “Les Luthiers” son “constructores de instrumentos”. En nuestro caso, el instrumento pasa ni siquiera a una función secundaria, incluso te diría en tercer lugar.

¿Qué hacen además de formar parte de Lutherieces?

Tenemos profesiones. En el grupo hay músicos y no-músicos: hay médicos, yo soy Licenciado en Marketing, hay estudiantes, empleados. No vivimos hoy de Lutherieces, todavía no. La idea es que a futuro podamos vivir de esto. Hoy es un lindo hobby.

Por el nombre de la agrupación “Lutherieces” se desprende que ustedes son una suerte de homenaje a Les Luthiers.

En realidad el nombre hace justamente una referencia explícita a ellos. Pero no. Les Luthiers como “sólo un grupo que hace humor musical”. Para mí ellos representan un faro cultural de una época de Argentina donde había otro criterio y otro contexto cultural, otro concepto de la cultura, casi era raro que alguien en la familia no tocara un instrumento por ejemplo. He aprendido a conocer géneros musicales gracias a Les Luthiers. Por ejemplo, me enamoré de la “Bossa Nova” después de escuchar la “Bossa Nostra”. Me puse a investigar sobre la música de Brasil luego de escuchar una obra que hizo Les Luthiers y que es una obra maestra. Los tipos son un reflejo de un momento cultural muy importante de la Argentina.

Les Luthiers en sus inicios se presentaba en café concerts sobre todo y en ellos quizás en alguna noche encontrabas que quizás estaba Les Luthiers, Mercedes Sosa y Piazzolla. Entonces había un grupo vocal en ese momento que era el “Grupo vocal argentino”, que después derivó en “Los Huanca Hua”, que es el liderado por el “Chango” Gómez, y ellos tienen en su repertorio una chacarera que es “La chacarera trunca”. Les Luthiers recreó una chacarera que es “La chacarera de Santiago” (que nosotros también hacemos), que es una chacarera trunca muy compleja de hacer a nivel vocal.

La cuestión es no quedarse en lo que hace Les Luthiers y en imitarlo “porque es gracioso”. Nosotros más que hacernos los graciosos, tratamos de cantar lo mejor posible porque tenemos resuelta una gran parte que es la letra y la música, entonces hay todo un trabajo de investigación.


Lutherieces lo integran 17 artistas.

Si. Nosotros hemos utilizado gracias al sesgo que tiene mi profesión, muchísimas herramientas de comunicación. Los mendocinos somos mucho de no mirar “para adentro”, y le damos mucho valor a lo que viene de afuera, le damos un valor diferente y Mendoza es una plaza que se agota rápidamente para un tipo de espectáculo como el nuestro que lleva mucho trabajo, porque cada obra lleva no menos de 4 meses de trabajo intenso y después trabajarla dentro del conjunto de obras. Entonces dije “¿cómo hago para que esto tenga un funcionamiento un poco más acorde a la economía del grupo?” Dios atiende en Buenos Aires y si tengo que llevar a Lutherieces a Buenos Aires tengo un costo “X”, importante, y para mí era más fácil armar un Lutherieces en Buenos Aires bajo la misma estética de Mendoza. Armé una franquicia de Lutherieces allá que dirijo yo también cuando ellos actúan. Después me llegó una invitación para presentarnos en un concurso y un festival de “coros masculino vinos”, una rareza total. Nos presentamos, contraté un arreglador y le dije lo que me gustaría hacer, algo medio raro. Me gustan mucho los grupos vocales y hay un par de ellos que son referentes mundiales, por ejemplo The King’s Singers, que son los mejores del mundo y hay un grupo. Hicimos arreglos vocales al estilo de uno de esos grupos pero con música de Mendoza. El resultado es que nos presentamos y ganamos el concurso, le ganamos a 100 coros de todo el mundo, y ganamos el derecho a participar del festival que por distintos motivos no pudimos asistir. Esto dio origen a otra franquicia que se llama “Lutherieces Malbec”, cuyo repertorio son canciones de Mendoza y el vino, no tiene nada que ver con el humor musical.

¿Sos fanático de Les Luthiers?

Soy un fanático de la cultura. Me gusta muchísimo que me pueda reír de cosas inteligentes. He visto espectáculos de otros artistas de humor y no me he sonreído siquiera. El chiste “del gay”, “del gordo”, “del pelado”, “del judío”… me parece que son para el asado con los amigos, pero no para ir y pagar y que te insulten. Por eso me gusta mucho Les Luthiers, que a su vez tiene mucha inspiración en unos festivales que se hacían en Gran Bretaña, organizados por un fanático de la música Clásica que se llamaba Gerard Hoffnung. Ese tipo agarraba una aspiradora que supongamos “tiene la nota LA”, entonces le pidió a un compositor que compusiera una obra “para aspiradora y orquesta”. Imaginate en Londres, la orquesta y un tipo de smoking con una aspiradora (risas). Te lo imaginás y te reís, imaginate verlo. Hay mucho de la primera época de Les Luthiers de Gerard Hoffnung.

A Les Luthiers los llamo “el faro de la cultura” o “el faro del humor musical”, porque es más que un grupo que te hace reír. Nosotros hacemos en nuestro espectáculo una obra, que es una de mis preferidas, que se llama “Somos adolescentes mi pequeña”, y es de un espectáculo de Les Luthiers del año ’86 y originalmente se llamaba “Menudo problema” y es una sátira a grupos de adolescentes como “Menudos” o “Parchis” que cantan pavadas y ellos hicieron una letra que es una pavada y la música que le metieron es la de un motete del siglo XVI. Lo que a mi me gusta de ellos es esa visión satírica, irónica, inteligente.

Cambiando de tema, ¿cómo fue la situación con el Padre Pato?

Nosotros estábamos en el camarín re contentos, muy contentos, porque mido niveles de popularidad, y estar en la noche principal de la fiesta del Chivo como número principal junto al Chaqueño Palavecino, es realmente un gran logro para cualquier grupo. Contratados como número principal la noche de la 25° aniversario de la fiesta del Chivo ante 10.000 personas. Estaba fantástico, realmente estábamos muy contentos. Arrancamos la primera hora, la gente venía fenómeno (nosotros filmamos el público y vemos lo que les gusta y trabajamos sobre eso). Veo quién se ríe, quién bosteza, quién se duerme… estoy obligado a dar el mejor producto posible más allá de Les Luthiers, es una exigencia personal el hacer el mejor show posible. 


La cosa es que estábamos haciendo “Educación sexual moderna”, que es una obra que hemos presentado no menos de 100 veces porque es una obra coral, es otra genialidad de Les Luthiers estrenada por ellos en el ’96 en el espectáculo “Bromato de armonio”. En realidad es un relato de dos o tres temas tabúes: el uso del preservativo; las relaciones sexuales entre homosexuales; el tema de las relaciones sexuales en el matrimonio… incluso está el tabú puesto irónicamente en un “du bi – du bi – du bi” que dicen. Utilizan un género musical que es anterior que el Canto Gregoriano y que se llama “Organum” (fijate la inteligencia de los tipos al jugar con las palabras y decir “un organum”). Los organum son a dos voces con una diferencia de notas de quinta. Musicalmente es bellísima. Cuando le metés la letra es mucho mejor, entonces ¿cómo no la vamos a cantar con un coro?, si es una belleza. Les Luthiers la debe haber cantado no menos de 3.000 veces y la han presentado por todos los países donde han ido, está en DVD y registrada en un libro de partituras. Más exposición no puede tener.

Estaba David, uno de mis compañeros haciendo la primera parte, que es un monólogo introductorio de un sacerdote que obviamente tiene problemas para mantener su castidad y después viene la canción. En el momento que David está terminando de hacer el monólogo, yo que estaba parado a la izquierda del público, veo que aparece un tipo (que vi como un cura) y lo primero que pensé era que subía a buscar el micrófono inalámbrico que tenía David que estaba terminando. Cuando vi que el hombre le arrancó el micrófono a David, dije “esto termina mal”. Desde que el tipo empezó a hablar hasta que yo digo “vamos con una cuequita muchachos” deben haber pasado 45 segundos en los que yo debo haber pensado todo porque la responsabilidad en el escenario es mía.

¿Cómo reaccionó el público?

Es muy difícil saberlo porque eran 10.000 personas y yo no veía más que una fila por las luces. Ni siquiera las podía escuchar, aunque sí puedo decir que hay gente que se ríe, gente que aplaude, gente que silba, otros que abuchean. Lo que pensé en ese momento es que “si cantábamos la canción igual iba a haber un incidente grande” porque el tipo decía “en Malargüe somos todos católicos”. Entonces no quisimos herir la susceptibilidad de esa gente. Cambiamos de canción y chau. Había habido suficiente violencia como para que hubiera más.

¿Qué pasó después?

Cantamos una cueca, un bolero y después subió la locutora de la fiesta para despedirnos. La cosa es que nosotros terminábamos y subía el Chaqueño Palavecino, no había nadie en el medio. La cuestión es que nos despidieron y no nos dejaron terminar ni la mitad del show y subió un grupo que andaba por ahí dando vueltas. Razones, me dieron mil distintas. Lo que nos dijo oficialmente el Municipio de Malargüe era que había habido un error y se había producido esta situación. Nos pidieron discuplas…

¿Esperaban que tuviera la repercusión nacional que tuvo?

Sí, era de esperarse. Cuando yo tomo la decisión en el escenario de decir “vamos con una cuequita” tenía pensado todo lo que íbamos a hacer. A las 3 horas teníamos el video en la Web y a las 8 horas estaba hablando con todos los periodistas, por lo menos con lo que tenía que ver con censura.

¿Sentís que fue censura?

Por supuesto. Viene un tipo y te corta la obra, después viene la gente de la Municipalidad y oficialmente te baja del escenario en la mitad del show, ¿cómo le llamás? Después se le puede llamar “equívoco”, “errores”, “nerviosismo”, buscarle cualquier nombre, pero en definitiva fue censura. El mismo cura reconoció que nos había censurado.

Nosotros después lo seguimos como algo anecdótico, pero el cura estaba sentado al lado del Intendente que tenía una plaqueta para entregarnos en el escenario, cosa que nos entregaron al otro día en el hotel. El Intendente salió a hablar 15 días después del hecho cuando ya no quedaba nadie que le “pegara” al cura.

¿Les sirvió lo que pasó a nivel marketing?

No sé. A mi me llamaron de “Intrusos” (América Televisión), de “6, 7, 8” (Canal 7, la TV Pública) y no fui. Porque en realidad la prensa, la popularidad que habíamos tenido o tenemos en estos 6 años que venimos laburando, es gracias a lo que hacemos, a lo que se ve arriba del escenario, por lo que no estoy muy de acuerdo con las prácticas de promocionar algo a través del escándalo. Si la gente lo compra, allá ellos, yo por lo menos no se lo vendo, yo no vendo escándalos.

Después del incidente con el Padre Pato, ¿no les dio miedo volver a hacer ese número?

No, de hecho ya lo hicimos. Al contrario. Lo he disfrutado como espectador y lo disfruto haciéndolo porque realmente me parece muy inteligente. ¡Me parece que tampoco da para tanto! Esa es la cuestión.

A las pocas semanas, estuvimos en Rivadavia. Y podría decir que no nos sirvió, porque tal vez con toda la “fama” podríamos haber estado en el escenario principal de “Rivadavia le canta al país” y haber pedido más dinero, o haber estado en el escenario del “Festival Nacional de la Tonada” y haber pedido más dinero y no. Simplemente estuvimos donde ya habíamos cerrado los contratos.

Resumiendo, no crees que alguien vaya a sacar una entrada por ese incidente.

Creo que no, salvo que haya alguien que crea que lo que hacemos es verdaderamente satánico o “diez mil veces peor que violar un hijo”, tal vez por una cuestión de morbo, pero realmente no me importa, no persigo esa situación.

¿Recibieron amenazas?

Miles. Las seguimos recibiendo. Hay un muchacho que nos mandó a decir por Facebook que “nos iba a mandar unos amigos a trompearnos”.

Tengo 41 años y no viví la verdadera época de censura, tengo amigos que sí la vivieron y me han contado. No creo que exista esa situación, por lo tanto yo creo que le debemos un respeto al público que paga una entrada y tratamos de ofrecerles el mejor show que podemos en ese momento y nuestra preocupación es mejorarlo permanentemente. En estos cuatro meses no nos hemos visto beneficiados para nada, obviamente que hay cierto reconocimiento para “ver quiénes son los raros” a los cuales hubo que censurar, pero de ahí a que nosotros nos auto-censuremos… no. En nuestro afiche no hay ninguna mención a un sacerdote.


Noche en el Roma

Lutherieces se presentó anoche en el teatro sanrafaelino y dio un espectáculo que llevó a que el público pidiera dos veces “bis” y a que fueran aplaudidos de pie. Luego de disfrutar “Un encanto con tributo” más de uno de los concurrentes les pidió que vinieran nuevamente a San Rafael, porque realmente fue un show de carcajadas constantes. El elenco de Lutherieces fue acompañado por cuatro artistas sanrafaelinas para interpretar “Las majas del bergantín” (Zarzuela náutica). Fueron: Lourdes Ruiz de María, Daniela Flores, Milca Ortiz y Romina Nieva.

Lejos de criticar al grupo por interpretar el acto del escándalo con el Padre Pato (Educación sexual moderna), el público los ovacionó.

Un espectáculo digno de volverlo a ver así, sin censuras.

Opiniones (2)
18 de diciembre de 2017 | 00:46
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18 de diciembre de 2017 | 00:46
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  1. La risa es salud, y vaya que me sentí saludable anoche! Un show que no tiene desperdicio, que atrae de principio a fin. Destaco el gesto de compartir el escenário con artistas locales. UN SHOW 100% RECOMENDABLE!
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  2. REALMENTE BRILLANTES, MUY BUENOS.
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