Jaque garantizó su defensa al agua de Mendoza, en el almuerzo de la Fiesta

Celso Jaque enfrentó un escenario hostil en General Alvear con reclamos de ambientalistas y de la Cámara de Comercio, que le pidieron que no apruebe el proyecto San Jorge. Un almuerzo político en el que no faltaron funcionarios aplaudidores apoyando al mandatario cuando éste fue abucheado.

Volvieron los silbidos y los abucheos contra Celso Jaque en su último almuerzo como gobernador en la máxima fiesta agropecuaria de la provincia, un terreno siempre hostil aún en un departamento gobernado por el justicialismo. Y con un fuerte condimento en los discursos, donde el mandatario provincial aseguró que defenderá el agua como recurso estratégico, ante el fuerte reclamo efectuado por ambientalistas contra los proyectos mineros.

Ni bien accedió al frente del atril, el gobernador tuvo que remontar el discurso de José Matellanes, presidente de la Cámara de Comercio que organiza anualmente la Fiesta de la Ganadería. El dirigente empresario destacó algunos avances del Ejecutivo en el departamento, aunque también pidió más presupuesto para los caminos ganaderos y mejorar la conectividad eléctrica con el campo.

Pero además de los problemas locales, el reclamo más fuerte de Matellanes estuvo centrado en la defensa del agua como recurso estratégico para una zona que ha sufrido la sequía y cuya producción principal es la ganadera. En ese sentido, le pidió al gobernador que no aprobara el proyecto minero San Jorge, por la cantidad de agua que requerirá para su funcionamiento y que podría afectar al sector agropecuario de la provincia.

Así logró el presidente de la Cámara de Comercio arrancar los primeros aplausos con fuerte fervor por parte de la platea de comensales. Pero no fue lo único que los asistentes avalaron: aunque sobrepase las posibilidades del Gobierno provincial, Matellanes también cuestionó la inflación como “el mayor enemigo de la producción”. Como contrapartida, casi desapercibido pasó el reclamo de propiciar una reforma política integral.

A un costado, Jaque tomaba nota. El momento de mayor tensión había ocurrido antes que los costillares a la llama se sirvieran en las mesas. Había sido la protesta antiminera organizada por unos 30 manifestantes que, literalmente, persiguieron al mandatario y al ministro-candidato Francisco Pérez por el predio ferial. Ahora, Jaque debía enfrentar al público que había pagado 250 pesos por sentarse para almorzar y escucharlo.

Silbidos y abucheos, por un lado, pero también aplausos y cierto coro en su apoyo por parte de los funcionarios cosechó el gobernador ni bien se plantó ante el atril.

"Ninguna sociedad se queda relegada por pensar distinto", manifestó inicialmente Jaque, como un modo de solicitar tolerancia, luego del episodio con los ambientalistas.

Desde allí, Jaque repasó –como una semana atrás en la Legislatura- sus obras en Alvear sin dejar de lado las adversidades varias que atravesó durante su gestión, algunas de las cuales tocaron especialmente al pueblo alvearense: desde el granizo al conflicto con el campo, desde las heladas tardías a la crisis financiera internacional.

Retrucó a Matellanes con lo invertido en los caminos rurales y la conectividad eléctrica; recordó los fondos en centros de salud y las obras de impermeabilización de importantes canales. Pero claro, también prometió: la inauguración de un nuevo sistema de cloacas y la apertura de la planta de tratamientos de residuos sólidos urbanos. Y señaló que hay que mejorar el seguro agrícola.

Para el final, Jaque se concentró en la polémica minera. Aseguró a Matellanes que no modificará la ley 7722 y aclaró que la defensa del agua como recurso estratégico está prevista por la Constitución.

"No me corrido un metro de lo que la Ley dice, y en Mendoza sólo será posible el desarrollo sustentable con el compromiso de todos, empezando por el de éste gobernador", respondi{o tajante el malargüino.

Hubo abucheos nuevamente. Pero entonces, la barrera de contención se activó: un coro de funcionarios, que ocuparon como siempre las primeras mesas junto al escenario mayor. Se pararon. Lo aplaudieron e intentaron tapar así los silbidos.

“Salimos de una emboscada, de una nueva emboscada”, sintetizó irónicamente el ministro Félix González, tras el discurso. La lectura del Gobierno en este sentido fue positiva. Consideraron que salieron airosos de un escenario siempre volátil, como el alvearense.

Esta fue, precisamente, la primera experiencia de Francisco Pérez en una fiesta popular, ya instalado como candidato del oficialismo. El rechazo fuerte por parte de los ambientalistas fue un adelanto de lo que podría vivirse en la campaña, donde el eje de la campaña será el desarrollo minero en Mendoza.

En la foto de arriba, precisamente, se lo puede ver a Pérez junto a Jaque, cuando el ministro ya logró recuperar su color natural en el rostro, tras ofuscarse por la protesta que lo tuvo como figura en las pancartas. En ese momento, puede verse cómo lee, junto a Jaque, uno de los panfletos distribuidos por la Multisectorial de Alvear contra el proyecto San Jorge.

Presencias

Jaque llegó a media mañana a Alvear. No era una fiesta más. Era su última incursión pero, por sobre todo, era una fiesta marcada por un fuerte clima preelectoral por parte de los diversos partidos políticos.

El café La Martina, junto a la plaza departamental, fue punto de reunión con Francisco Pérez y Carlos Ciurca, la fórmula que competirá en la interna justicialista el 29 de mayo. A dos cuadras, los esperaba el intendente Carlos De Paolo, en el café Stylos.

La bienvenida en el predio fue tal como preveían en el Gobierno: los ambientalistas plantearon a Jaque y Pérez un fuerte reclamo.

Ya en el almuerzo, Pérez se mantuvo al lado de Jaque. Los dos caudillos del sur provincial, De Paolo y Omar Félix –diputado nacional- se mantuvieron junto a ellos. La diputada nacional Patricia Fadel ocupó una silla junto al intendente de San Rafael, Emir Félix.

El que no se quedó al almuerzo fue el intendente de Godoy Cruz, y precandidato a gobernador. Alfredo Cornejo. Los cornejistas ocuparon un extremo de la mesa junto al escenario. En la otra punta, sus rivales en la interna: Roberto Iglesias, Juan Carlos Jaliff y el intendente de Tunuyán, Eduardo Giner. Las tres cenas en la víspera al almuerzo que mantuvieron los radicales –dos paellas y una choripaneada- marcan cuál es la división existente en la UCR en tiempo preelectoral.

En esa mesa radical, junto a Alejandro Molero -uno de los candidatos a intendente por el radicalismo en Alvear- y Sergio Pintos -cobista y diputado nacional- encontró contención el vicegobernador Cristian Racconto, que llegó cuando el almuerzo ya había comenzado.

Pero así también se los notó a los demócratas, dado que por un lado, Omar De Marchi y un nutrido grupo de seguidores, optó por sentarse lejos del intendente de San Carlos, Jorge Difonso. Este último, por caso, aprovechó para revalidar su discurso antiminero, en una semana en la que tuvo un fuerte cruce con el gobernador por la instalación de una antena en su departamento, para integrar toda la provincia bajo el sistema de comunicaciones policiales, Tetra.

Hubo un llamativo ausente, entre los funcionarios allegados a Jaque, como los ministros Carlos Ciurca, Félix González, Raúl Mercau, Luis Böhm, Carlos Behler y las segundas líneas de los ministerios.

Hablamos de Alejandro Cazabán, el Secretario General de Gobernación. Otro llamativo ausente fue el sanrafaelino Ernesto Sanz, senador nacional y ex precandidato a presidente por la UCR.

Así vivió General Alvear el último almuerzo de un gobernador que no siempre fue bien recibido en estas tierras. Bajo un clima preelectoral predominante y enrarecido por las amenazas que recibió un dirigente ambientalista en la mañana de este sábado.

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