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Pampas XV y el exitoso presente que nadie imaginaba 

El equipo argentino se metió en la final del torneo sudafricano tras vencer ayer a los Sharks por 41 a 26. El tercer seleccionado argentino de rugby llega al partido decisivo invicto. Radiografía de un equipo increíble.

Los gritos y cantos se apagaron. Las lágrimas de emoción por alcanzar un lugar en la final de la Vodacom Cup son cosa del pasado. Ya no hay exitismo del otro lado de la línea. Nadie dice la palabra. Ninguno se atreve a mencionarla. La cercanía del máximo objetivo hizo brotar la prudencia de los rugbiers argentinos. "Todavía no ganamos nada", dice a La Nacion Agustín Creevy. Las palabras del titán platense explican el momento que atraviesa el equipo. Sólo restan 80 minutos para levantar los brazos, pero, mientras tanto, los Pampas siguen haciendo historia en Sudáfrica.

Este equipo juega con el corazón y contagia orgullo; es modelo de humildad, solidaridad, compañerismo y sacrificio. La grandeza de los Pampas, más allá de lo que ocurra el próximo viernes contra Griquas o Blue Bulls -hoy disputarán la otra semifinal- quedará para siempre grabada a fuego en el alma de los que, lejos de sus familias y afectos, empezaron esta travesía hace 78 días.

Atrás quedó el histórico triunfo frente a los Sharks por 46 a 21. Más atrás quedó aún el flojo primer tiempo. Los primeros 20 minutos del partido se vio un equipo desconocido. Tardaron en acomodarse, en despabilarse y tomar el control del partido. Los nervios por la novedad de jugar una semifinal hizo que cometieran errores que no se vieron en los otros nueve triunfos. Por qué sí, el tercer seleccionado argentino en importancia detrás de los Pumas y los Jaguares, accedió al partido decisivo invicto; ganó los 10 partidos con autoridad.

Cinco minutos tardaron los sudafricanos en anotar el primer try del partido. Eso se sumó a la efectividad de Gouws Prinsloo para acertar la conversión y un penal. Los Pampas, arrinconados por su indisciplina -fueron sancionados con tres penales en 10 minutos- no le encontraban la vuelta al partido. Pero el amor propio y la certeza que perder significaba volver a la Argentina con las manos vacías impulsaron a los dirigidos por Daniel Hourcade y Mauricio Reggiardo. A falta de juego colectivo, sobró garra. Así, a los 23 minutos, llegó la conquista de Farías y la tranquilidad.

En el segundo tiempo, como ocurrió hace ocho días con Free State, todo cambió. El equipo argentino saltó al campo con nuevos bríos, se hizo del control de la pelota y volvió a su mejor versión: juego agrupado, pases precisos y en velocidad, apoyo en todas las líneas y una gran defensa; el sistema Pampa. La ráfaga de buen juego se volcó en el resultado con cinco conquistas, todas de backs: Juan Imohff (2), Nicolás Bruzzone, Agustín Gosio, Joaquín Tuculet.

"Pensar que íbamos a estar invictos en la final antes de venir era demasiado ambicioso. Ahora se vienen Griquas o Blue Bulls y sabemos que les podemos ganar, pero no tenemos que confiarnos. Cuando el jugador argentino se confía, rinde menos", dice Reggiardo.

Queda sólo un escollo para, ahí sí, desatar la locura y festejar sin condicionamientos. No es el deseo de unos pocos, sino el de todos los que se comprometieron e ilusionaron con este exitoso proyecto.
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9 de Diciembre de 2016|05:15
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