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River se ilusiona con un verano que lo tuvo como protagonista

No pudo ser mejor el final del verano para River, que en sólo 96 horas levantó dos copas y se tomó revancha de Boca. El Pentagonal de Grandes y el trofeo conquistado anoche en Mendoza son un buen augurio para el flamante ciclo de Simeone.

No pudo tener mejor final el fútbol veraniego para River Plate, porque en sólo cuatro días, se adjudicó el Pentagonal de Verano, se tomó venganza de la derrota frente a Boca Juniors y terminó festejando y levantando en la noche del sábado la Copa Revancha.

Cuando el equipo dirigido por Diego Simeone ingresó en un mar de dudas por su juego colectivo e individual, perdiendo el primer superclásico del año 2 a 0 en Mar del Plata, las sombras comenzaron a aparecer sobre el conjunto millonario, pero como los resultados siempre son los que mandan, terminó levantando dos trofeos en la misma semana.

Tanto River como Boca, no fueron un derroche de técnica futbolística ni mucho menos, pero dejaron bien en claro que -por lo demostrado hasta ahora- están por encima de los otros rivales del verano, como Independiente, San Lorenzo y Racing.

Quizás de estos últimos, fue Independiente el que estuvo más cerca de obtener el Pentagonal, pero hace una semana, justamente en Mendoza, tuvo todo para ganarle a Racing en el primer clásico de Avellaneda del año y no supo definir un partido que le fue favorable y terminó igualando sin tantos.

Entonces, las fichas quedaron para River, que para quedarse con el torneo tenía que ganarle a San Lorenzo y no desaprovechó la oportunidad. El conjunto millonario venció por 1 a 0 y así levantó su primer trofeo veraniego.

Sin embargo, para el conjunto de Simeone ésto no bastaba. Sólo era un envión anímico para lo que se venía porque, en realidad, para el "Cholo" y sus dirigidos, la única forma de terminar bien el verano y disipar por un tiempo las dudas, era tomarse el desquite de la derrota frente a Boca.

El sábado por la noche, River tampoco desaprovechó la oportunidad a pesar que durante los primeros veinte minutos de partido, el conjunto xeneize no sólo lo dominó en todos los sectores de la cancha si no que se puso en ventaja con un cabezazo del ex Banfield, Gabriel Paletta y desaprovechó otras oportunidades claras para aumentar el marcador.

Dudas en el fondo, fundamentalmente en los centrales Gustavo Cabral y Eduardo Tuzzio, una zona de volantes donde deambulaban sin encontrar el rumbo Oscar Ahumada y Matías Abelaidas, y para colmo, no aparecía la creación a través de Ariel Ortega y el chileno Alexis Sánchez, por lo que arriba poco es lo que podían aportar Sebastián Abreu y Falcaos García.

Por el contrario, Boca Juniors se adueñaba del control de la pelota y el juego, con el desequilibrio de Rodrigo Palacio por el sector izquierdo, el despliegue de Leandro Gracian y el protagonismo de Jesús Dátolo. En la defensa, el conjunto ‘xeneize’ no pasaba mayores sobresaltos porque su rival prácticamente no inquietaba.

Pero en un derroche de efectividad, River cada vez que llegó convirtió, primero a través del colombiano Falcao García para poner la igualdad, luego el oportunismo del uruguayo Abreu para poner a los millonarios dos a uno arriba sin merecerlo y una genialidad de Alexis Sánchez dejando rivales por el camino para que el arbitro Sergio Pesota viera un dudoso penal de Alvaro González que Ortega transformó en el tercer gol.

Demasiado premio para el equipo de Simeone que luego de estar en desventaja y ser dominado en todo el terreno del campo, terminó la etapa tres a uno arriba y ahora el desconcierto era para el equipo de Carlos Ischia, que había hecho todo el gasto pero de golpe se le venía la noche.

En el segundo tiempo, a poco de comenzar, otro dudoso penal de Paulo Ferrari a Palacio hizo que Palermo pusiera las cosas tres a dos y el partido a partir de las expulsiones se hizo de ida y vuelta. Boca atacando, pero sin poder definir y River que se replegaba y solo dejaba a Abreu muy solo arriba para luchar contra toda la defensa rival. Pero así y todo, los millonarios no supieron y les faltó audacia para definir el partido de contragolpe, mientras Boca seguía intentando por arriba buscando la cabeza salvadora de Palermo, alguna individualidad de Palacio, o algún remate de media distancia.

Lo tuvo Boca y no lo supo definir, cuando le llegó el turno a River fue efectivo. Por ambos lados hubieron desacoples defensivos, imprecisiones en la zona de volantes y un juego colectivo muy distante de lo que pueden ofrecer ambos equipos de cara al futuro.

Pero ambos conjuntos dejaron todo en la cancha como si se jugara por los puntos y de amistoso no tuvo nada, nadie se guardó nada y terminó festejando quien tenía sed de vengar la derrota de hace una semana en Mar del Plata.

Por eso, River en estos partidos de verano no fue un derroche de virtudes ni de juego colectivo, pero como los resultan mandan, terminó levantando en cuatro días dos copas y se tomó desquite frente a su eterno rival. Había razones para festejar y el "Cholo" Simeone y compañía así lo exteriorizaron. Y aunque sean amistosos del verano, no fue poca cosa.
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9 de Diciembre de 2016|16:19
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