Aquellas "Minas de Arte" de principios de los años ‘90

Desde 1993 y hasta 1997, existió en Mendoza un grupo de señoritas que hicieron de las artes plásticas una actitud y hasta un show. Eran las “Minas de Arte”. En esta nota, una de ellas, Sandra Martí, desde México, hace un recorrido biográfico de aquel colectivo visual que dejó su huella en la provincia.

A pesar de que existe en los países occidentales una vasta bibliografía sobre arte contemporáneo latinoamericano, no es suficiente cuando el interés está en tratar temas vinculados a la reconstrucción histórica de ciertos procesos de trabajo de comprometidos grupos artísticos latinoamericanos.

Observamos el poder que ejerce  la obra de los artistas estadounidenses y europeos, sobre todo en la última mitad del siglo XX, en la producción latinoamericana y viceversa , percibimos entre esta extensa gama de posibilidades, como prevalece tanto el arte de las ideas como el de la formas, y así también el eco y presencia de los movimientos contraculturales que influyen en las artes visuales, literatura, teatro y el arte de la calle;como así también una buena cantidad de mecanismos y dispositivos convocantes,emergidos de la expansión de los sistemas de comunicación globalizados.

Es así que citaremos en este texto a un grupo contracultural de artes visuales, de procedencia Argentina, denominado “Minas del Arte”  (1993 a 1997), que estuvo compuesto por nueve artistas, nacidas entre los años 1965 a 1970 cuyos nombres son: Alelí Bromberg, Cecilia Andresen, Carina Sama, Flavia Jiménez, Marcela Furlani, Lucia Coria, Sandra Martí, Sonia López y Modesta Reboredo.

En la escena internacional de esa década, se encuentra en pleno auge vivir un presente  no ficcional, idea derivada del performance. Como así también la evolución corporal, aportada por el mimo contemporáneo y por el teatro gestual, frente al recelo que motivaba la palabra. Desde estas fuentes de inspiración locales e internacionales, es que surge el grupo.

Las “Minas del Arte” fue un destacado colectivo artístico que surgió en Argentina, ciudad de Mendoza,  en la siguiente década de apertura de la democracia de 1980; que permanecieron juntas hasta casi finales de los noventa (1992 a 1996). Una amalgama de nueve mujeres artistas plásticas, ilustradoras, escenógrafas, cineastas y participantes de elencos de teatro, quienes vieron renacer una Argentina que atravesaba una fuerte eclosión en las artes visuales, teatro y música como también la proliferación espontánea de bandas de rocklocal y nacional. Esta sensación de despertar o activarse artísticamente, en una sociedad de provincia (Mendoza) fue, en cierta medida recuperar la dinámica de libertad de las actividades culturales, practicadas anteriormente al proceso militar argentino.

Este grupo artístico se encuentra legitimado en su propio ámbito de pertenencia,al respecto el autor mendocino Oscar Zalazar opina: …”desde el punto de vista del proceso histórico del país se observaba … la “mentalidad” militarista que creyó poder tapar sus crímenes y terrorismo de estado con su mundial de fútbol en el año 1978;  la vuelta a la débil … democracia alfonsinista. En este sentido, es importante tener en cuenta las experiencias de resistencia … que significó la oportunidad de apreciar nuevos sujetos productores de arte, siendo lo más significativa “Las Minas de arte”, que posibilitan los nuevos proyectos que se despliegan en nuestro mundo cultural” (2003). 

Podría decirse que ejercitaban diversas formas y maneras expresivas, hallándose entre ellas las propias prácticas convencionales del arte (pintura, escultura y grabado) y el performance, por considerar al cuerpo como el mejor espacio de realidad social y política que involucra al  pensamiento mítico, con fines artísticos. Al respecto el performance, como forma artística particular, goza de una distinción analítica distante de lo representacional porque critica la mímesis a la que estaba acostumbrado el arte tradicional, es vista como una disciplina cuyo principal interés es el de poner al cuerpo para modular un concepto. Es así que por momentos el colectivo se incorporaba a crear y realizar ejercicios de capítulos de telenovelas o videoarte, todas piezas audiovisuales que indagaban en modificar la presencia de cada artista por la adquisición de personajes conocidos o inventados.

Este grupo  planteaba proyectos heterogéneos, tomando como punto de partida a las artes visuales a través de ambientaciones, sonidos, videos, vestuarios, cantos, juguetes y usos del cuerpo como materia viva de exploración sensible. El video y la fotografía se convierten en la posibilidad de documentación, experimentación y sobre todo el lenguaje clave para la enunciación de nuevos proyectos. Podríamos decir que fue un grupo que se dedicó a brindar presentacionestanto undergroundcomo institucionales, sobre las temáticas acerca de dos grandes ejes: la mutabilidad de la presencia del artista y la igualdad o equidad de género.

Eran eventos plásticos-sonoros-gestuales, exhibidos en diversos espacios provinciales y nacionales. En general participaban las nueve artistas, aunque por momentos tenían invitados especiales en sus presentaciones (por nombrar algunos, los destacados artistas plásticos José Martí, Marcelo Santángelo y Luis Scafatti).Y en octubre del año 1994, fueron especialmente invitadas por la Escuela Nacionalde Artes Plásticas de la UNAM, para brindar pláticas y presentarsus archivos documentales.

Las artistas investigaban y conceptualizaban proyectos artísticos centrados en activar  discursos de exploración y experimentación, en búsqueda de otras reglas del arte, distintas a las que prevalecían en los espacios formativos locales.  Y como recién señalamos, entre los intereses temáticos del colectivo prevalecía el enfoque de género tras una permanente interrogación a los estereotipos existentes en las relaciones entre hombres y mujeres, en función de sus roles sociales. Sintetiza sus visiones, la autora Ana María Fernández,  quien opina… “la pasividad femenina es parte de un imaginario colectivo propiode la Modernidad que instituyó una forma de ser mujer, que sesustenta en el mito demujer = madre y el mito del amor romántico, que han hecho posible la construcción histórica de una forma desubjetividad de las mujeres, entre cuyos rasgos puededestacarse un posicionamiento “ser de otro” en detrimento de un “serde sí” que vuelve posible su fragilización a través de diversas formasde tutelajes objetivos y subjetivos. Es necesario señalar una vez más que esta forma de subjetividad a la larga, constituye el sitio histórico de su lugar subordinado en la sociedad(1993). 

Lo recién comentado acercade las ideas de producción de las subjetividades femeninas, son ideas que reflejaronen la producción y planteosplásticos, expresando críticamente  los diversosroles sociales de la mujer.

En relación al campo difusivo del colectivo, podríamos decir que no fue tema nada fácil. De algún modo fueron el conejillo de indias de la prensa inexperta-de ese momento- que no tenía las herramientas culturales para comprender este tipo de manifestaciones(en cierta medida heredadas del arte conceptual). Y esta denuncia, es evidente en los textos periodísticos a-críticos realizadosal grupo “Minas del Arte” en aquellos años. Algunos medios las entrevistaban con una marcada inquietud peyorativa, poniendo inclusive énfasis en preguntar ciertos absurdos, tales como: además de ser artistas, si sabían realizar aquellas tareas domésticas asignadas históricamente a las mujeres. Artistas tratadas como mujeres-objetos llevadas, en el mejor de los casos, a la posición de muñecas en acción.Otros periodistas tantos hombres , como mujeres fueronnotoriamente respetuosos y jerarquizaban constantemente la presencia de conceptos, imágenes ypublicidades delos acontecimientos propuestos por el colectivo.

Este modo recién descrito en torno a la falta y el necesario respeto vincular entre artistas,y periodistas  de periódicos, radio y televisión, eran para el colectivo un tema de conversación recurrente. Ya que consideraban a los medios como un espacio de exploración teórica-visual y la plataforma ideal para hacer arte performático.

En numerosas oportunidades comentaron que la reincidente aparición en los medios, respondía a una fecunda ironización sobre la idea del “éxito”. La super-espectacularización, el simulacro de ser muy conocidas, el vedetismo, la publicidad constante del acontecimiento en pie, eran algunos de los mensajes conceptuales más evidentes: la visibilidad extrema por medio de la realización constante de retratos realizados en diversas materialidades, representando roles teatrales y haciendo hincapié a la mutabilidad permanente de la identidad artística.Fusionaron preformáticamenteel ámbito de las artes visuales inspiradas en la relación establecida entre el mundo de la farándula con los medios.

Durante años, las “Minas del Arte”documentaron todas sus manifestaciones plásticas y alternativas expresadas por los medios difusivos; como así también sus reuniones sociales, registros de desfiles de no-moda, videoarte, telenovelas y diversas exposiciones.

Aún queda mucha tarea por hacerse. Serán numerosos los modos en que sea necesario presentar y reinterpretar en narrativas curatoriales e instalaciones plásticas, exhibiciones deeste acontecer artístico.Porque aunque este grupo se encuentra reconocido en su propio contexto, corre peligro -como la mayoría de las experiencias artísticas de los países latinoamericanos- de ir quedando rezagado o presente únicamente en la memoria de los pocos que lo vivieron, por lo tanto aprovechamos la oportunidad para activar la palabra escrita como reconstrucción de la memoria y una breve semblanza de recorrido biográfico de este colectivo de artistas argentinas, convencidas en trabajar la recreación y versatilidad de la presencia artística,conjugada con el imaginario femenino.




Fuentes

Fernández Ana María (1993) Artículo: “La Pasividad Femenina. Una Cuestión Política”. Zona Erógena. Nº 16.
Martí, Sandra Amelia (2011) Archivos fotográficos del colectivo “Minas del Arte”.
Zalazar, Oscar (2003) Artículo: “Arte y estética: la crítica periodística de arte en Franklin Vélez desde el fin del nacionalismo estético a la apertura posmoderna”, Instituto de Investigación en Artes, Facultad de Artes y Diseño Universidad de Cuyo, Mendoza, Argentina.
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  1. Bellísimo!!!! Admiro al colectivo "Minas de Arte" y mi especial reconocimieto a la talentosísima Cecilia Andersen. Mil amores chicas!!!!!!!!!!
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