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Bochini: "A los jugadores de hoy les falta pasión"

A dos décadas exactas de su retiro el astro de Independiente repasó su brillante carrera en el Rojo, cuya camiseta defendió con absoluta fidelidad durante 19 años. "Lo que me marcó fueron los títulos", reconoció.

Nació en Zárate, un caluroso 25 de enero de 1954 y, con el correr de los años, soñaba con ser futbolista. Hoy, 57 primaveras después, es el máximo ídolo en la historia de Independiente, fue el espejo de un tal Diego Armando Maradona, tiene una calle con su nombre y los hinchas del "Rojo", como los del fútbol en sí, lo siguen añorando. Ya no existen esos pases milimétricos, esos puñales que acribillaban a cualquier defensa cerrada. Así era Ricardo Bochini, un "diez" de los que se consiguen en cuentagotas.

"El Bocha" comenzó a jugar en Defensores de Zárate y en 1971 se fue a probar a Independiente, donde Nito Veiga no dudó en ficharlo. Su debut en Primera fue un año después, en la cancha de River y con Pedro Dellacha como entrenador. Ahí comenzó una ruta plagada de títulos, de copas, de mística y de gloria. Cuando parecía que deambulaba la cancha, aceleraba su robótico cerebro para ofrecer un pase gol, para abrir un partido o simplemente, para mandar la pelota al fondo de la red.

Fueron 19 años de carrera, siempre identificados con el mismo color: el rojo. Hoy suena a imposible, pero así fue Bochini, que cumplió ese deseo que bajaba desde las tribunas de los fanáticos, quienes pedían que el ídolo "juegue para siempre, siempre para Independiente", un pedido a Dios, y al Diablo. José Omar Pastoriza, uno de los entrenadores históricos del club, lo quiso llevar a Boca, pero la operación no pudo realizarse: hubiese sido un golpe de anestesia para tanto amor recíproco.

"Lo mejor que me dejó el fútbol fueron los títulos. Pero también guardo el cariño de la gente de Independiente, el reconocimiento fue impresionante", admitió Bochini en diálogo con Infobae.com. El ídolo del "Rojo" no dudó en afirmar que Daniel Bertoni fue su mejor ladero dentro de una cancha de fútbol. "Por todo lo que hicimos juntos, fue mi socio ideal", manifestó.

Asimismo, "El Bocha" recordó que fue una "inmensa alegría" jugar con Diego Maradona y ganar el Mundial de México 1986. Aquella vez, en reemplazo de Jorge Burruchaga, Bochini sólo jugó un par de minutos en la semifinal ante Bélgica, en lo que "El Diez" recuerda como un sueño cumplido. "Bienvenido, maestro. Lo estábamos esperando", le dijo Maradona a su ídolo de la infancia al momento del cambio.

Su retiro fue acelerado por una patada de Pablo Erbin, que con un planchazo arrastró la pierna de Bochini. Un esguince de rodilla derecha terminó con su carrera. Fue la primera vez en 19 años que "El Bocha" tuvo que abandonar un partido en camilla, con el dolor a cuestas, esa misma pena que rondó por Alsina y Cordero –por ese entonces-, cuando lo vieron salir. Ese 5 de mayo de 1991, Bochini jugó su último partido con Independiente, y fue empate 1-1 ante Estudiantes. Erbin fue expulsado y, por miedo a una represalia de los hinchas del "Rojo", abandonó el estadio casi en el acto.

Actualmente, abocado y sumergido en la vida de Independiente, el ídolo está enemistado con la actual comisión directiva del club. El estadio, hoy "Libertadores de América", iba a llevar su nombre, pero una votación poco clara dio como ganador al trofeo que más veces ganó "El Rojo" en su historia. Pero Javier Cantero, candidato a presidente por la Agrupación Independiente Místico, junto a Jorge Alonso, le hicieron honor al ídolo y hoy la calle Cordero se llama "Ricardo Enrique Bochini", entre Alsina y las vías del ferrocarril.

Para cerrar la charla, Bochini se refirió al fútbol actual y no dudó en expresar: "Hoy llega cualquiera. Antes para jugar en Independiente, Boca o River tenías que ser un crack". Además, analizando a los futbolistas de una y otra década, expresó: "Antes se jugaba por la pasión, hoy importa más el negocio".

Pasaron los años, el fútbol se devaluó e Independiente nunca más encontró un sucesor. Pero las camisetas rojas siguen luciendo un "10" en la espalda, en su honor, en su fulgor. La nueva generación de hinchas del "Rojo" nació entre los cuentos infantiles y esas innumerables charlas futboleras de los padres, de los abuelos, que sin dudar un segundo, rememoraron a ese jugador que ganó 16 títulos con la casaca roja. Por eso, hoy, Bochini es sagrado en Independiente y su recuerdo late vivo en cada pisada, en cada asistencia, en cada grito de gol.

Entrevista de playfutbol.infobae.com

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17 de diciembre de 2017 | 22:57
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