Se nacionaliza la elección de gobernador de Mendoza, si Cobos es candidato

La noticia surgió como un acicate del precandidato godoycruceño a la dirigencia de su propio partido para que defina candidaturas. Pero la prensa porteña elevó el rango de la disputa a términos nacionales, un riesgo posible con Cobos "jugando" para un cargo provincial.

Por lo menos hay medio centenar de artículos en “gugleables” en la prensa de todo el país en torno a la posibilidad de que el vicepresidente Julio Cobos termine siendo el candidato a gobernador de Mendoza del radicalismo.

Entre los pro que se le encuentra a tal aventura, vista desde afuera en esos artículos, se menciona que, siempre que consiga el triunfo, lo colocaría prácticamente como al único radical ganador frente a un partido que no logra constituirse en todo el país como una fuerza alternativa, sumido en lo que desde MDZ hemos llamado como “el tobogán radical” al que se subieron y desde el cual se lanzaron ya el propio Cobos y Ernesto Sanz.

De ganar Mendoza, ésta podría ser, además, el único estado radical que “todavía responda a los designios del Comité Nacional de la UCR”, señaló ayer un observador cercano del proceso interno radical en diálogo con un periodista de este diario. Sería de esa forma, debido a que el resto de los radicales con posibilidades de exhibir un triunfo, están todavía adosados al gobierno nacional y, de hecho, eso es lo que los mantiene en el poder.

Pero entre los aspectos negativos de un Cobos candidato en estas tierras está la nacionalización. Sería, para el kirchnerismo, una convocatoria a “la madre de las batallas” y la propia Cristina Fernández de Kirchner podría obligar a los mendocinos a decidir si es ella o es Cobos la opción. Ni hablar, en ese caso, del debate que surgiría en torno a la gobernabilidad de una Mendoza comandada por el actual vicepresidente frente a un país que siga dirigido por una presidenta como Cristina, reelecta y con su poder revalidado en las urnas.

Cobos necesita seguir existiendo políticamente y tiene todo el derecho a hacerlo, por eso rechaza la postulación y es muy posible que en sus planes personales esté una candidatura a diputado nacional, ya que su presencia en el Congreso permitiría sostener la llama encendida de un cobismo golpeado por su determinación de no competir por la presidencia.

Pero, una vez más, el problema de Cobos es que la política no se ajusta a sus pretensiones. Es compleja y dinámica. Los afectos no cuentan y la negociación es una herramienta sólo maleable para los más hábiles en ese campo.

Por eso, hoy, es Cobos y no Iglesias ni Cornejo, quien está en el centro de la escena. Le piden que agrupe a los radicales detrás de Cornejo o bien, que se ponga al frente de las candidaturas locales, ya que –según especulan en Godoy Cruz- esto último ya lo tiene charlado con Iglesias.

Pero nada resulta tan sencillo, a pesar del clamor por que “arreglen”, “se junten todo” o “definan rápido”. Por lo pronto, se han despertado. El zamarrón de Cornejo ha sido fuerte y hasta podría condicionar la imagen del radicalismo mendocino hacia afuera. Pero a todas luces necesario.
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19 de septiembre de 2017 | 21:55
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