Resolver internas a partir de los medios: un truco de siempre

La mininovela que protagonizaron los tres referentes radicales que concitan la atención actual sólo se explica en la necesidad de Alfredo Cornejo de presionar a Julio Cobos a que se defina por él o por Roberto Iglesias en la pulseada que mantienen como precandidatos a gobernador.

Alfredo Cornejo está quemando las naves. Se siente acorralado o aislado según sea el caso. Acorralado porque cree que silenciosamente lo están cercando para obligarlo a dimitir de su precandidatura a gobernador y aislado porque está convencido que se están tejiendo acuerdos a sus espaldas. Es decir cualquiera de los dos estados van en contra de sus intereses.

Por eso eligió hacer precipitar los ac0ntecimientos para sacarse la presión y trasladársela a Julio Cobos su padre político putativo. Cornejo está convencido que Roberto Iglesias y Cobos están cerca uno del otro y quien articula entre ellos es Juan Carlos Jaliff, ex ministro político del primero y ex vicegobernador del segundo.

La idea de exponer en público la puja interna parece una maniobra arriesgada y como una última posibilidad de zanjar una relación cada vez más difícil.

El diagnóstico del intendente de Godoy Cruz parece acertado teniendo en cuenta que Iglesias y Cobos han mantenido reuniones y del mismo círculo político del vicepresidente se ha deslizado que Cobos ha reconocido que tiene una deuda política y personal con Iglesias. Después de todo (entiéndase "todo" como, odios mutuos, peleas y distanciamientos) fue Iglesias quien promovió a Cobos a ser lo que hoy es.

Definitivamente Cornejo ha buscado, con esta movida mediática, obligar a Cobos a que se exprese públicamente con cual de los precandidatos está.

Una vez que Cornejo hizo pública su "ofrecimiento" de bajarse de la precandidatura a favor de una candidatura única de Cobos, la noticia cayó mal en el entorno de Cobos en Buenos Aires y fue interpretada como una "apurada del petiso". Para colmo Iglesias no desaprovechó la oportunidad y dio por "muerto" a Cornejo como precandidato y se autoproclamó como candidato único del radicalismo al mejor estilo Ricardo Alfonsín a nivel nacional.

Después de varias horas Cobos se vio obligado a contestar el desafío de Cornejo y lo hizo por escrito. Prefirió mantener la supuesta neutralidad dentro del campo mendocino y reposicionó a Cornejo como precandidato en igualdad de condiciones con Iglesias. Esta interpretación resulta positiva para los propósitos de Cornejo porque ofreció bajarse y Cobos le contestó "No, gracias yo paso".

Sin embargo Cobos expresó que los tiempos aún no se han agotado y por primera vez mencionó en un comunicado la posibilidad de dirimir todo en una votación interna. Se nota en la "letra" la calentura de Cobos. Abandonó el perfil conciliador para mostrar su arista más rígida y determinante.

En tanto el mismo Cornejo eligió el silencio después de incendiar la interna radical con su declaración pública. De todos modos había logrado su objetivo: inquietó a Cobos y movilizó a Iglesias.

El problema le sobrevendrá en los próximos días si no hay acuerdo. Lo más probable es que todo termine en una elección interna donde Cornejo tiene más chances de ganar una votación partidaria pero sus posibilidades se disminuyen en una elección general porque nadie puede garantizar que Iglesias y sus aliados se encolumnen detrás de él. La prueba está en esta experiencia mediática donde Cornejo quiso incomodar a Cobos y como efecto colateral sintió el golpe del “Mula” por la nuca.
Opiniones (1)
16 de diciembre de 2017 | 22:53
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16 de diciembre de 2017 | 22:53
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  1. eso es lo que usa , politica antigua , esta acostumbrado a traicionar a decir y no hacer y se esta ahogando y nos quiere seguir engañando con artilugios de niños , realmente se debe bajar .
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