¿Arte versus Arte?

Durante los festejos del carnaval, se realizó el IV Concurso de Intervenciones Urbanas en la Alameda, organizado por la Municipalidad de Mendoza. Más de 20 artistas desarrollaron sus propuestas a lo largo de las siete cuadras del tradicional paseo. He aquí el arte resignificando cosas cotidianas, y también disparando emociones y sensaciones de belleza y placer.

El jurado de esta edición, fue elegido especialmente para construir una mirada interdisciplinaria e intergeneracional. Estuvo integrado por Chalo Tulián, escultor de larga trayectoria y docente universitario, Andrés Labaké, artista y director del Fondo Nacional de las Artes, Juan Castillo, artista joven y ganador de la edición anterior, Alejandro Grinberg, arquitecto protagonista de la última reforma del Paseo Alameda y Graciela Marty, socióloga y directora de la empresa Visitartmendoza.

Para los que leen por primera vez, voy a volver sobre la definición de intervención urbana, es algo que realiza un artista en algún lugar de la ciudad. Genera así una presencia que abre variaciones, con imágenes que discuten su contexto y producen un impacto que rompe la organización perceptiva que el ciudadano anónimo tiene de él. Se materializa así un cambio en el lugar elegido, como resultado de la huella, el golpe, el choque, el extrañamiento, o lo que sea, que provoca el hecho artístico.

"Siestario" de Nicolla Tourette (colectivo integrado por Sebastián Barrera y Carlos
Escoriza).

En esta última edición ocurrió algo curioso. En algún momento se encontraron compitiendo dos propuestas cuyo origen, intereses, realización, finalidad, intencionalidad y por tanto imagen resultante, eran completamente diferentes, pero cuya calidad era simétrica.

Ellas son “Siestario” del colectivo de artistas Nicolla Tourette, integrado por Sebastián Barrera y Carlos Escoriza y “Ama y haz lo que quieras” de Franco Cazzola. Esta situación se constituye en una prueba fehaciente de que el arte contemporáneo puede tomar cualquier rumbo y que una idea convive con otras completamente diferentes, sin necesidad de establecer jerarquías sino sólo diferenciaciones e interpretaciones. He aquí el “todo vale” al que tantas veces he hecho referencia en estas páginas.

"Ama y haz lo que quieras" de Franco Cazzola.

“Siestario” es una operación típica de la intervención urbana. Un cartel de obra municipal, construido con extremo hiperrealismo, con una factura impecable, que anuncia una obra en el Paseo Alameda. Será la construcción de un lugar subterráneo en el que se colocarán espacios destinados a dormir la siesta.

El espectador se choca con algo cotidiano pero con un mensaje inverosímil, en este caso definido por el humor. He aquí al arte resignificando cosas cotidianas. El artista no hace la obra en el sentido manual sino que crea la idea y después se provee de todo aquello que se hace necesario para materializarla.

“Ama y haz lo que quieras” es otra operación propia de la intervención urbana, pero prácticamente opuesta. Frente, y al lado de un puesto de flores, objeto típico del Paseo Alameda, una serie de personajes hechos de flores se desprenden del puesto y se integran a él con un exquisito sentido estético y poético.

El espectador no puede más que emocionarse y deleitarse con la belleza de la situación, resuelta además, con una exquisita manufactura. Aquí sí está hecha la obra por el artista y su pretensión es disparar emociones y sensaciones de belleza y placer.
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11 de diciembre de 2017 | 17:14
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