Mensaje de Jaque en la legislatura: aburrido

El último mensaje no trazó un camino a seguir para Mendoza. Pero, según el director de MDZ, "ni las adivinables críticas de la oposición, ni las expresiones del arzobispo, ni las ausencias y presencias calculadas para ser advertidas por los periodistas, ni las frases de ocasión, aportan algo para la provincia".

Jaque no es un gran orador. Tampoco es un buen improvisador. Sin embargo, habló e improvisó, aunque el tono haya sido igual de monótono en una y otra circunstancia.

Pero más grave que esas dos cuestiones es que termine siendo juzgado como un mal gobernador.

Intentó desmontar cualquier posibilidad de ser reconocido por la historia como un gestor deficitario. Lo hizo, dejando escrito para los ratones de biblioteca una extensísima enumeración de cosas que cada área de gobierno le pasó para ser citado como evaluación de los años de gestión que lleva hasta ahora, en que ofreció su último discurso.

Pero los tiempos son diferentes a aquellos en que los historiadores y comunicadores eran quiénes nos decían qué había pasado, mediando y filtrando la realidad con métodos tradicionales como es la simple lectura de papeles escritos y la recolección de palabras textuales de repercusión.

La gente lo vio en vivo y en directo, leyó los tuits desde la Legislatura, lo escuchó por radio y, además, vive la realidad de la provincia en vivo y en directo.

De tal manera, ni los elogios extremos propios ni los ataques exagerados de sus adversarios son procesados por “la gente” como válidos, sino que lo contrastan con su propia versión de Mendoza: la que tienen bajo sus pies, ante sus ojos, en sus bolsillos.

Jaque ofreció –en este contexto- un discurso aburrido. No se diferenció de sus anteriores mensajes legislativos y, en general -aunque la prensa acartonada no acostumbre a admitirlo públicamente- tampoco fue distinto a lo que han hecho sus antecesores.

No señaló lineamientos cruciales ni postuló a su gestión como estratégica para el futuro: se limitó a citar una por una las cuestiones que sus funcionarios le dijeron que hicieron.

¿Puede un cúmulo de “cositas” amontonadas con cosas auténticamente importantes –que las hubo, hay que decirlo- configurar el balance de nada menos que una gestión gubernativa? No. Por lo tanto, el aburrimiento generado se agudiza cuando comprobamos que hemos perdido una mañana, la del Día del Trabajador, escuchándolo.

En el futuro, los gobernadores tendrán que inventar algo para que su rendición de cuentas resulte creíble pero, fundamentalmente, para que sirvan para algo central: motorizar a los mendocinos detrás de ejes, ideas, iniciativas; entusiasmarnos con nuestra Mendoza y su presente para así acompañar desde cada uno de nuestros lugares en la vida a que sea más grande e inclusiva.

A estas alturas, ni las adivinables críticas de la oposición, ni las expresiones del arzobispo, ni las ausencias y presencias calculadas para ser advertidas por los periodistas, ni las frases de ocasión, aportan algo para la provincia.
Opiniones (1)
23 de noviembre de 2017 | 09:29
2
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23 de noviembre de 2017 | 09:29
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Usted dice: "No señaló lineamientos cruciales ni postuló a su gestión como estratégica para el futuro..." Le parece que construir 50 escuelas en la provincia no es empezar a pensar en futuro? Si no me sabe contestar, preguntele al los que le pagan por poner su opinion en conocimiento de toda la sociedad.
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