Deportes

¡Despierten futboleros! Nos están robando la pasión

Los violentos del deporte de la pelota nos aplastan el amor por ir a la cancha y la política y la policía parecen mirar a otro lado. Nos acostumbramos a jugar sin visitantes y ahora sin hinchas en un espiral que no tiene fin. Conocé la triste historia del ascenso de Lamadrid.

“¿Se va a jugar con gente?” La pregunta con la que me sorprendió un compañero de trabajo tenía razón de ser. El cruce del Torneo del Interior había dado como resultado un duelo entre mendocinos que se conocen y con antecedentes violentos recientes. Pero la pregunta de sí iba a haber público en un partido de fútbol me retumbó y quedó pendiente, como en suspenso. 
 
Los acontecimientos que se suscitaron en el primer cruce entre Palmira y Huracán en la fase de grupos hacían pensar en un partido de “alto riesgo” categoría tristemente reservada a los partidos que en su prontuario exhiben incidentes graves. “Sin público visitante” la “solución” menos creativa posible salió desde la policía a la Liga Mendocina y de ahí al Consejo Federal. Nada paró la hecatombe del sábado por la tarde cuando la inconciencia de los imbéciles disfrazados de hinchas y la incapacidad de las fuerzas del orden hicieron combustión y convirtieron a Palmira en Irak.

Columnas de inadaptados que avanzaban encapuchados lanzando piedras hacían retroceder a la policía y refugiarse. Los periodistas y jugadores presos en el vestuario de una locura que invade sus trabajos y pone en riesgo su integridad física (el enviado de MDZ resultó herido en la cancha). Lo que ocurrió ayer sólo puede ser definido como una locura.

Por otro lado, el sábado en la mañana, en la cancha de Excursionistas sucedió algo insólito. General Lamadrid, un humilde equipo de Devoto, cuyo presupuesto es muy inferior al de casi todos sus rivales, con un plantel en el que varios jugadores ejercen como albañiles y carpinteros y le quitan tiempo a su familia por el fútbol, luego de un año cargado de esfuerzo llegaron al partido ante el local al borde de conseguir un ascenso histórico, épico. La diferencia de 9 puntos por sobre Argentino de Merlo y con 9 puntos por jugar entregaba una cuenta lógica. Con un empate Lamadrid ascendía. El 0 a 0 coronó al humilde equipo de Devoto que al momento de festejar lo hizo en un estadio casi vacío, por haberse jugado a puertas cerradas. No sólo no estaba su gente, tampoco la del local y tuvo que prácticamente “correr” a su barrio para encontrarse con los suyos y levantar la copa en un ambiente de rara alegría compartida entre pocos.

El fútbol está pidiendo ayuda, hinchas visitantes en las canchas, gente que no tire piedras a otros que profesan el mismo amor que ellos dicen tener por una camiseta distinta, dirigentes que no apañen y sostengan a los barras, políticos que no los usen como fuerza de choque y los liberen de los problemas, una policía preparada que trate a los hinchas verdaderos como espectadores y que trabaje por el bien del deporte, fiscales y jueces que se decidan a actuar y a procesar a los que producen desmanes y por sobre todo el fútbol quiere volverse a convertir en un deporte que se pueda disfrutar en familia.

Tratemos de escuchar los gritos...

Opiniones (1)
18 de noviembre de 2017 | 16:12
2
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18 de noviembre de 2017 | 16:12
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  1. Nunca entendí por qué si un tipo me afana y me caga a golpes en la esquina de mi casa si lo agarra la policía seguro lo procesan y va en cana. Pero si ese mismo tipo me afana y golpea adentro de una cancha lo mas que le puede pasar es estar unas horas detenido por averiguacíon de antecedentes, que encima por arte de magia nunca tiene. ¿Es raro ?
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