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Fórmula 1: se cumplieron 17 años de la muerte de Ayrton Senna

El trágico accidente en donde murió el brasileño fue el 1 de mato de 1994 en San Marino. Fue uno de los mejores pilotos de todos los tiempos. Con su talento y personalidad fue tricampeón mundial. Es un ídolo indiscutido. Mirá el video que repasa su trayectoria en el automovilismo.

No hace falta que sea un aniversario con fecha redonda. Su gesta fue tan grande que siempre hay que tenerlo presente. Cómo no hacerlo si marcó una época en la Fórmula 1 y el deporte en general. Transmitió su pasión en la pista a millones de fanáticos en todo el mundo. Se fue haciendo lo que amaba. “Correr y competir lo que llevo en la sangre”, dijo alguna vez. Se trata de Ayrton Senna, quien pasó a la inmortalidad hace 17 años.



El astro brasileño consiguió tres títulos en la Máxima: 1988, 1990 y 1991; 65 poles positions (N.de.R: récord que recién fue batido por Michael Schumacher en 2006), 41 victorias, 19 récords de vueltas, 80 podios y corrió 161 Grandes Premios. Hasta peleó títulos cuando su medio mecánico no era el mejor como en 1992 y 1993. Sería redundante contar toda su campaña. Por eso analizamos algunos de sus hitos que ratifican por qué es un numero uno.

El paulista, nacido el 21 de marzo de 1960, de chico solía ir a entrenar en el kartódromo de Interlagos cuando llovía. Su esfuerzo y capacidad fueron correspondidos. Entonces si fue un notable volante con pista seca, se distinguió cada vez que corrió bajo el agua. Sino pregúntele a Alain Prost, que lideraba el GP de Mónaco en 1984 y cuando Ayrton a bordo de un Toleman-Hart estaba por darle caza, se canceló la carrera por la lluvia torrencial... Al año siguiente el brasileño logró su primera victoria en la Máxima, también bajo el agua en Estoril, conduciendo un Lotus-Renault.

Imposible olvidar sus duelos épicos con el propio Prost. Primero cuando ambos compartían el equipo McLaren (1988/89) y luego cuando el francés se pasó a Ferrari en 1990. Más allá de su tierra natal, sigue siendo venerado en todo el planeta. En Japón, donde pudo celebrar sus tres campeonatos, los nipones lo adoraban por tres cosas: su valentía en la pista que era comparada con la de los samurai, su disciplina típica de estos orientales y por conducir varios años un auto motorizado por Honda.

Senna siempre dio espectáculo en pista más allá del auto que tuviese o su condición física. Son inolvidables su victoria en el GP de Brasil en 1991, cuando terminó exhausto y con su hombro izquierdo dolido porque la caja de cambios no funcionaba; su aguante a Nigel Mansell para ganar el GP de Mónaco de 1992; la lucha con el propio inglés en el GP de España de ése año; y su remontada en la largada del GP de Europa de 1993 corrido en Donington Park (también con lluvia), cuando partió cuarto, perdió una posición, pero superó a cinco rivales en la primera vuelta y luego terminó venciendo.



También su carisma y personalidad, que lo llevaron a abandonar una reunión de pilotos en Suzuka en 1990, delante de las propias autoridades de la carrera, cuando la mayoría de sus colegas aprobaron que se podía cortar la chicana si uno se pasaba. Por ese motivo había sido excluido en 1989, tras el memorable toque con el Profesor y su posterior su victoria en pista. La sanción le significó perder el título.

Férreo admirador de Juan Manuel Fangio, en dos oportunidades estuvo en la Argentina y aprovechó para visitar al Quíntuple. Fue en 1991 y 1993. En éste año, luego de ganar el GP de Brasil, el Chueco se acercó a darle el trofeo. Allí el paulista se bajó del podio, lo abrazó y señaló al balcarceño indicándole que era el número uno.

Su éxito le generó importantes ganancias. Pero lejos de destinar todas las riquezas para sus arcas, decidió ayudar a miles de chicos en Brasil. Luego de su muerte se creó la fundación que lleva su nombre, la cual es administrada por su hermana Viviane. El objetivo fue promover la formación de las “crianças” mediante educación y deporte.

A esa altura el amor de sus compatriotas era infinito. De hecho en el año 2000 se realizó una encuesta en su país para elegir al héroe más importante del Siglo XX. En la elección ganó Ayrton, que se impuso a personalidades como Pelé y otros campeones mundiales de fútbol.

Esa conducta en la vida terrenal se trasladó en su partida. Su humildad se ve reflejada en su tumba ubicada en el cementerio del Morumbí, donde no hay un monumento ni alguna costosa obra que identifique su responso. Sólo una pequeña placa, algunas flores y recuerdos de fanáticos sirven como referencia.

Más allá de algunas versiones, Ayrton no tuvo hijos. Dicen quienes pudieron conocerlo que la mujer de su vida fue Xuxa. Pero las obligaciones de cada uno generaron distancias insalvables para la relación. La Reina de los Bajitos fue la más querida por la familia de Ayrton, quienes siempre se mostraron distante al vínculo con su última mujer, Adriane Galisteu, ex promotora de Marlboro y que tras la desaparición física del paulista posó en Playboy...

Maldito sea aquél GP de San Marino de 1994. Ese fin de semana negro donde el viernes su amigo Rubens Barrichello (Jordan-Hart) se golpeó y no pudo correr. La tragedia se hizo presente primero el sábado, cuando el austríaco Roland Ratzenberger (Simtek-Ford) falleció tras un fuerte choque. Más allá de su pole, Ayrton se mostró muy preocupado. Fue el único piloto que se acercó al lugar donde su colega perdió la vida. Luego llamó a su familia y les indicó sus dudas acerca de formar parte de la carrera...

Pero la pasión pudo más que sus miedos. Ese domingo 1 de mayo, Senna partió adelante hasta que en la quinta vuelta la barra de dirección de su Williams FW16 cedió y terminó embistiendo en la curva Tamburello. Su visera fue atravesada por una barra de suspensión. Eso le causó fracturas en el cráneo y pérdida de masa encefálica. Luego de unas horas en coma, falleció en el Hospital Maggiore de Bolonia.

El hecho consternó al mundo. Cuando se confirmó la triste noticia, en ese momento, todos los partidos de fútbol en Brasil fueron parados para que los protagonistas y el público le rindieran un minuto de silencio. El país vivió un golpe tan duro, que apenas pudo consolar el Mundial de Fútbol ganado por su selección dos meses más tarde.

¿Qué hubiese pasado si ese fatídico día no llegaba? Muchos aseguran que el brasileño hubiese superado el récord de cinco títulos de su ídolo Fangio. Que habría corrido hasta el año 2000 (como él pensaba) y que sus marcas serían muy difíciles de batir. Pero esas hipótesis claudicaron en el tiempo ante el mito potenciado por su muerte. Sólo los elegidos son más recordados tras su partida. Súper profesional, talentoso, luchador y de corazón valiente. Matices que definen al inolvidable Ayrton Senna que sigue acelerando en el corazón de todos los fanáticos.

 

Fuente: www.corsaonline.com.ar

Opiniones (1)
23 de septiembre de 2017 | 05:51
2
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23 de septiembre de 2017 | 05:51
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  1. Si hay un brasileño que admiré, fue Senna. Grande, único...Lo recuerdo corriendo y ganando bajo la lluvia en Montecarlo. GRANDE DE VERDAD
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