Asamblea Legislativa: los tres momentos de Jaque

La crítica a Julio Cobos fue su mayor obsesión en casi todos los discursos ante la Asamblea Legislativa. En 2009 acudió a un montaje artificial frente a la Legislatura para tratar de mostrar que tenía apoyo popular. En 2010, cambió de rival: Cristian Racconto. El mayor anuncio cumplido fue la reestatización de Obras Sanitarias

Un recorrido por las distintas presentaciones del gobernador Celso Jaque ante la Asamblea Legislativa, que se reúne todos los primeros de mayo, permite rescatar un caso en el que su discurso después se correspondió en la realidad.

Ocurrió el año pasado, cuando el mandatario anunció en la apertura de las sesiones ordinarias que estatizaría la empresa de agua y cloacas de la provincia. Esta propuesta trascendente se transformó luego, a lo largo del año, en una medida concreta, para la cual existió consenso político de la oposición.

La estatización de OSM es quizás el principal legado que dejará Jaque para la posteridad, después de finalizar una gestión marcada por profundos altibajos y que nunca le permitió brillar en sus exposiciones frente al conjunto de los legisladores y los principales dirigentes de la provincia.

En distintos momentos, Jaque fue en la Legislatura un gobernador a la defensiva, que apostó recurrentemente a la "herencia recibida" o incluso a los operativos artificiales de apoyo (similares a los que en una ocasión montó en el teatro griego Frank Romero Day para silenciar chiflidos) para eludir las críticas hacia s u gestión.

Hoy el contexto no es tan hostil y le muestra por lo menos dos caminos para transitar en su último discurso. Por un lado, la defensa del modelo kirchnerista nacional, al que mal o bien el peronismo mendocino se ha terminado fusionando. Por el otro, el rendimiento de la obra pública, en especial la construcción de escuelas, que ha sido un caballito de batalla del gobernador en los últimos meses.

Un pequeño ejercicio de memoria: los párrafos que siguen sintetizan qué pasó en las tres asambleas legislativas que anteceden a la “despedida” de hoy.

2008: la herencia de Cobos para salir del paso

Jaque nunca tuvo “luna de miel” con la gente y el 1 de mayo de 2008 ya sufría un anticipo de los pesares de la promesa electoral que lo torturaría en sus primeros dos años de gestión: el compromiso incumplido de reducir la inseguridad un treinta por ciento en sus primeros seis meses de gobierno.

Además, tiempo antes de la asamblea, ya había renunciado su primer ministro de Seguridad, el demócrata Juan Carlos Aguinaga. El tiempo irremediablemente jugaba en su contra.

En este contexto, lo mejor que se le ocurrió al gobernador fue patear la pelota fuera de la cancha.

"La crisis no era sólo de seguridad. También estaba en crisis la salud, estaba en crisis la educación, estaba en crisis el sistema salarial con un importante retraso, la Justicia, etcétera ”, monologó Jaque. “No estábamos improvisando durante los primeros meses, como dijeron algunos. El desorden administrativo era mayor a lo imaginado", agregó.

El ataque de Jaque, que nunca volvió a ser tan agresivo como esa vez con el radicalismo, provocó la reacción del cobismo. Alfredo Cornejo, último ministro de seguridad del ingeniero radical, se paró en medio de la lectura del discurso y se retiró del recinto de sesiones, en un gesto poco habitual de rechazo.

El ex gobernador Cobos no estaba pero se atragantó con las palabras de su sucesor y mandó “defender la gestión”.

Desde aquella palabras de Jaque, y a pesar de que entonces Cobos todavía era “kirchnerista”, la relación política nunca se compuso.

Jaque, que llevaba sólo cuatro meses en el poder, hubiese querido llegar a la asamblea legislativa 2008 al menos con una medida realizada: el acuerdo salarial con los jueces. Pero la polémica “solución” para el conflicto con los magistrados por sus sueldos, que absorbió casi toda la gestión de Cobos y demandó incluso una enmienda constitucional, no estuvo aprobada a tiempo por la propia Legislatura.

2009: el año en que Jaque tocó fondo

La Asamblea Legislativa encontró a Jaque en su peor momento político. Las críticas por su promesa sobre la seguridad se mantenían y la gestión no despegaba en ningún aspecto. El piso del gobernador, además, coincidía con el esplendor de Cobos después de su voto contra la resolución 125. Y el discurso estuvo acompañado por fuertes manifestaciones en su contra en la calle.

Esta asamblea será recordada más por lo que ocurrió fuera de la Legislatura, que lo que se produjo en el recinto de sesiones. Es que el oficialismo recurrió a un inédito operativo de respaldo que encabezó el dirigente Mariano Maure para contrarrestar las protestas.

Con permiso del Gobierno, Maure, desde entonces calificado como el nuevo “aplaudidor de Jaque”, copó la peatonal Sarmiento con su tropa y generó un ficticio "sendero de rosas" para que Jaque transitara cómodamente hasta el recinto. Al mismo tiempo, ATE y otros gremios disidentes, que habían sido cercados en la Plaza Independencia, se enfrentaban con la Policía y hubo incidentes.

El gobernador dio su discurso ante los legisladores en medio de este clima y después trató de marcar autoridad: "En Mendoza, nadie, nadie, puede venir a hacer las cosas por la fuerza", dijo  casi a los gritos y visiblemente alterado en una conferencia de prensa.

En cambio, no será particularmente recordado su discurso, el número 169 de la historia de provincia.  Una vez más criticó a Cobos, buscó destacar las obras de su gestión y lanzó un gran acuerdo provincial llamado “Visión Mendoza”, que debería plasmarse en 2010, año del Bicentenario, pero del que nunca volvieron a producirse noticias.

El gobernador no dijo una sola palabra de su relación con el Gobierno Nacional (que fue en la mayor parte de su gobierno muy difícil) y apenas se destacó una frase sobre el karma de la inseguridad: “En el combate contra el delito, estamos poniendo todo lo que hay que poner”.

2010: “Hechos” y discordias

El balance de gestión más extenso de la era Jaque tuvo como común denominador la frase “Hechos concretos”. El detalle de logros y anuncios en educación, salud (un rubro que, empero, es de los peores en la gestión de Jaque) e infraestructura dominaron un largo y por momentos tedioso discurso.

Pero esta intervención, a la vez, empezó a mostrar también un gobernador que trataba de “levantar vuelo”, a pesar del porrazo de las elecciones de 2009, donde perdió por casi 20 puntos con el Frente Cívico cobista.

Jaque pidió “no sembrar discordias y concentrarse en la gestión”. El llamado a la concordia fue un mensaje directo para su vicegobernador, Cristian Racconto, quien acababa de romper con su superior después de denunciar al Poder Ejecutivo por una supuesta maniobra de espionaje.

El peronismo en pleno se prendió en esta oportunidadal juego de prodigar todo tipo de desaires públicos al vicegobernador y demostrar que estaba junto a Jaque en la pelea.

Así la inmadura disputa política ganó protagonismo frente a los párrafos importantes del discurso de Jaque. Como por ejemplo el primer llamado a la reforma constitucional (que recién hoy ha empezado a militar el Ejecutivo) o el anuncio de la estatización de Obras Sanitarias Mendoza.

O lo que ese discurso no incluyó: la nueva omisión de la relación política de Jaque con el kirchnerismo nacional, que nunca (¿hasta hoy?) fue un elemento central en el discurso del gobernador.

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