El "Mecha": Un trabajador de todos los días

Federico Ramón Ampuero, “El Mecha”, es un hombre de 41 años, antepenúltimo de 7 hermanos que se gana la vida vendiendo café en los pasillos del Municipio. En esta entrevista, la vida de un niño que se convirtió muy rápido en hombre ya que el hambre apremiaba, pero que siempre “por derecha” trabajó y le dio dignidad a su familia. A través del “Mecha”, un homenaje a todos los trabajadores en su día.

Uno puede verlo todos los días recorriendo los pasillos del Municipio ofreciendo el desayuno o la media mañana a los empleados. Carisma acompañada siempre de una sonrisa y buen humor, hacen del “Mecha” un personaje que dan ganas de conocer.

¿Cómo es tu nombre?

Federico Ramón Ampuero. Me dicen mecha porque yo desde muy chico iba “así no más”, y los clientes ahí me llamaban “pelito”, “mechita”, “mecha”, y como era un pibe chico quedó así. No hay una razón específica.

¿Dónde naciste?

En Capital Federal en 1969. Somos 7 hermanos. Mis padres son bolivianos y vinieron al país cuando tenían 20 años, en los ’60. Vivían en Retiro y allí nacimos todos nosotros.

¿Por qué viniste a San Rafael?

En los ’70 mi papá tenía un hermano que se había venido a vivir acá y decidió venir a buscarlo. Mi mamá dice que habían buenas cosechas en esos años, había trabajo y el hermano les dijo que se vinieran acá, y así llegamos. Mi papá vendió todas nuestras cosas en Retiro y nos vinimos.

¿De qué has trabajado en tu vida?

Desde que nos vinimos trabajé siempre. Había que hacer cualquier cosa. En la cosecha cuando llegamos. Durazno, uva, ciruela, de todo. A los 10 años falleció mi papá y nos quedamos sólo con mi mamá y había que ayudarle a ella a terminar la casa. Al no haber un sueldo fijo, todo era poco. A los 11 años ya trabajaba en una pizzería, era copero. Me gustaba andar en el centro, trabajando. Gracias  a Dios yo siempre digo que soy un afortunado porque conocí un par de restaurantes en aquellos años y me di el lujo de haber trabajado por ejemplo en el restaurant del Nápoli en el ’80, en Day y San Martín. Ya  no existe el edificio ni nada. Trabajé en el Rey de la Pizza… a los 12 años ya estaba prácticamente en la municipalidad porque me hablaron del tema de vender café. Había un hombre muy conocido que venía de Rama Caída y nos daba café a 12 chicos, los termos y la canasta y con el correr del tiempo, los días de lluvia, de frio, de granizo me iba a buscar a mi casa y me dejaba en la puerta de la Municipalidad. Prácticamente llevo 30 años en el municipio, gracias a Dios siempre bien, y después trabajé en otros lados, como el Poder Judicial, donde trabajé 18 años.

Lo que tengo, siempre lo digo, se lo debo al empleado municipal, que es quien colaboró conmigo en lo que hago. Es lo que me gusta, lo que respeto, lo que sigo haciendo y si Dios quiere, quiero hacerlo por 30 años más.

El "Mecha", en la oficina del Concejal Héctor Navarro, a quien le sirve el café de media mañana.

¿Estudiaste?

Si, tengo la primaria completa pero no pude empezar el secundario.

¿Cómo se conforma tu familia hoy?

Estoy casado, tengo tres hijos, un chico de 20, otro 18 y una nena de 3 añitos. En abril cumplí 23 años de casado y estoy muy bien. Tengo que agradecerle mucho a mi esposa. Ella estudió peluquería, trabaja en mi casa. Hace, se entretiene y ayuda. Lo más importante es que si es la Vendimia o un festival, ella está conmigo, me ayuda, atiende, y los chicos cobran por ejemplo. Es un pilar enorme.

¿Qué es tu familia en tu vida?

Todo. Al pasar los años creo que el padre ya vive para los hijos, para que no sufran lo que sufrió uno. Quizás a mis hijos les falte un poco eso de saber que hay que sacrificarse, pero algún día lo van a saber. Pasa que cuando no te golpeás en la vida eso no lo aprendés.

¿Te gustaría ser abuelo algún día?

Sí, por supuesto. Veo a mis hermanos que ya son abuelos y ven la vida de otra manera. De aquí a cinco u ocho años me gustaría.

 
¿Qué te gustaría dejarles a tus hijos más allá de lo económico?

Yo les digo siempre que la mejor herencia que les puedo dejar es el estudio que quizás yo no pude hacer por razones de trabajo. Lo mejor es que estudien, que tengan el secundario completo, que hagan algo, que aprendan para que el día de mañana ser alguien. Que aunque sea a cuenta gotas que estudien algo.

¿Estudian tus hijos?

El de 20 años está terminando el secundario. Quiero que siga alguna carrera, que estudie para poder defenderse bien. El de 18 también estudia. Que todo lo que logren en la vida sea por derecha, de frente, con humildad, con honestidad, que así van a llegar lejos y se les van a abrir todas las puertas. De lo contrario no van a tener nada.

¿A quién saliste “laburante”, a tu papá?

No. Yo a los 10 años lo perdí y aprendí en la calle, sólo, a los golpes de la vida ya que como ahora, antes no era fácil tampoco. Nunca sobró el trabajo pero siempre había algo para hacer. Siempre hay algo para hacer cuando hay predisposición y querés ser alguien de bien. No es muy difícil. Si querés andar por el buen camino vas a andar. Antes había cosas que quizás no se veían tanto como hoy, que está todo a la luz de todo, medio descontrolado, pero si había un camino por izquierda yo no lo vi y por derecha lo vi siempre porque quizás me relacionaba con la gente que estaba en esa vía: gente de trabajo, gente bien, gente humilde.

¿Cuándo empezaste a trabajar sólo?

Empecé trabajando con este hombre que me traía con los termos al centro y me bajaba en la puerta de la Municipalidad. Había un arquitecto llamado Jorge Chiossa, y un día me dijo “no te vamos a comprar mas café porque vos trabajás para otro y está bien pero ya aprendiste y es hora de que hagas para vos, y trabajes para vos”. Fue algo que me llegó y que me tocó. Como en ese tiempo uno si más podía ganar era mejor, yo decía “a mi mamá le faltan un par de cosas o algo bueno en esos años como un televisor color”. Así que decidí trabajar por mi cuenta y ganar mejor. Hice lo que me dijo ese arquitecto.

Me compré los termos como pude, la canasta, las cositas, yo tendría 14 años. Le dije a mi mamá que me ayudara y que lo hiciéramos, que trabajáramos para nosotros. Me acuerdo que en esa semana gané lo que ganaba en un mes trabajando para el otro hombre y ese mismo sábado en una mueblería me fui con mi mamá y le compré el televisor a color. Sería el año ’85.

Si alguien se gasta dos minutos en darte un consejo es porque realmente te aprecia o quiere verte bien.

¿Militaste en el Radicalismo?

No. Yo desde que empecé en la Municipalidad, nunca se me dio por militar, por estar. Siempre como tenía buena amistad con todos los empleados municipales, nunca atiné a hacerlo. Sentí un golpe de trabajo en el 2001 y me sentí que me venía abajo y que no podía más porque todo lo que hacía me era poco. Entonces decidí ver más seriamente el tema de la política, entonces me pregunté qué había que hacer para tener un trabajo. Pedí trabajo al Justicialismo, y no me salió, y del Radicalismo hablé con Ernesto Sanz y me dijo “mirá, hablá con tal persona” y en el momento tampoco me llegó nada, pero con el tiempo entré a participar en reuniones y ver, y acompañar al sector del Radicalismo de la parte de Cobos, donde estaba Sergio Marinelli y un par de gente más a la que le voy a agradecer toda la vida y ahí concurriendo y asistiendo, se me dio un trabajo de celador en una escuela. Estoy bien, hace 5 años que estoy trabajando ahí, titularizado, con obra social, jubilación, recibo de sueldo. En la mañana sigo haciendo el café y en la tarde trabajo en la escuela.

¿Cómo es un día tuyo hoy?

Me levanto a las 7, preparo el café, mis cosas y salgo a las 8 hasta las 12 y después vuelvo a preparar todo para la tarde y para el otro día. Gracias a Dios puedo contar con mi familia, compartir una mesa. A las 15:30 entro a la escuela y salgo pasadas las 20.

¿Hay algo de lo que te arrepientas?

Quizás de no haber podido estudiar.

¿Qué te hubiera gustado ser?

Por lo menos haber sido profesor de gimnasia o algo más, no se, martillero público o alguna otra carrera.

 
¿Te gustaría hacer la Secundaria?

Si, quiero y en algún momento voy a acomodar mis horarios de trabajo y estudiar, aprender que es tan lindo.

¿Por ser “el cafetero” alguna vez te sentiste discriminado?

No. Quizás pero no me acuerdo. Como siempre lo hice con tanto amor y cariño… nunca. Quizás por ahí te ven y no saben tu nombre y te dicen “eh, cafetero”, pero no por eso me voy a sentir discriminado. Si se da vender café por 30 años más, no lo pienso dejar.

¿Volviste a Buenos Aires?

Sí, hemos vuelto muchas veces. El único año que yo dejé por meses el café fue el ’85 cuando estaba Alfonsín, porque me acuerdo que todos los días aumentaban mucho las cosas y yo no podía comprar los vasos, iba al otro día y no podía comprar el azúcar y al otro día no podía comprar el café y así. Me fui a Buenos Aires y mi hermano hacía remeras, buzos, pantalones para una fábrica y me fui a trabajar con el. Tenía 15 años. Fue muy duro para aprender.

¿Quién es Federico Ramón Ampuero?

Es un chico que viene de abajo, que viene golpeado de la vida, que podría dejarles a los chicos de hoy el mensaje de que “si ven el mundo con las cosas raras que hay, que miren el camino por derecha, por lo sano, lo bueno y que trabajen. Que hagan lo mejor para ellos y que no tengan vergüenza de trabajar, todo trabajo es digno”. Nunca me avergoncé de lo mío, he visto abogados de traje y corbata y les he vendido café y los he visto en los pasillos de Tribunales esposados con las manos atrás.

Este Federico Ramón Ampuero está orgulloso de tener dos dedos de frente y ser sincero y honesto. Mucha gente que me conoce me pone de ejemplo -y me llena de orgullo- por lo que hice, por lo que trabajé, por lo que trabajo, con lluvia o con sol, o como sea.

Como la borra del café que él mismo vende, el Mecha deja la impronta de su presencia en cada frase. Lleva consigo el sufrimiento apagado por el paso de los años en una historia en la que decidió cambiar “nostalgias” por “anhelos” y seguir adelante. Como a nuestro entrevistado de hoy, les deseamos desde Mediamza.com un “muy feliz día” a todos los trabajadores, a todos aquellos que hacen cada día un poco más grande al país.

Opiniones (5)
11 de diciembre de 2017 | 09:32
6
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11 de diciembre de 2017 | 09:32
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Estimado Federico "Mecha", leer tu nota es gratificante y en algunos momentos me emocionò, màs allà de las diferencia he vivido situaciones similares. Le haces honor al tìtulo del tema "Un trabajador de todos los dias" y y un verdadero ejemplo especialmente para los jòvenes, por ello mi mayor reconocimiento
    5
  2. Mecha...sos un grande!!!! .... y muy buena nota Mediamza, realmente el es un representante de los que día a día se ganan el pan como Dios manda
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  3. HERMOSA LA LA NOTA UNA INYECCION DE VIDA PARA NOSOTROS LOS QUE SIEMPRE NOS QUEJAMOS,PERO TAMBIEN ME PERMITO FELICITAR A MAX POR TAN ACERTADA NOTA EN ESTE DIA DEL TRABAJADOR
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  4. Feliz día Mecha. Sos un ejemplo de vida
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  5. El Mecha es un ejemplo de vida y de trabajo, con humildad y esfuerzo a lo largo de los años ha demostrado que se puede, con su respeto se ha ganado muchos amigos, te felicito Mecha en tu día. Sos todo un ejemplo.
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