Nicolás Cambiasso, de All Boys y sus reflexiones de vida

“Acá soy el ‘;hijo de’ o ‘;el nieto de’… Hay una historia dentro de Villa del Parque que a nosotros como familia nos llena de orgullo. Mi tatarabuelo fue el que donó los terrenos donde hoy está la plaza y los juegos de esa plaza tienen su nombre. Son situaciones que por ahí no se dan con normalidad, y es una satisfacción seguir dejando bien parado el apellido”, cuenta Nicolás Cambiasso, arquero 

“Acá soy el ‘hijo de’ o ‘el nieto de’… Hay una historia dentro de Villa del Parque que a nosotros como familia nos llena de orgullo. Mi tatarabuelo fue el que donó los terrenos donde hoy está la plaza y los juegos de esa plaza tienen su nombre. Son situaciones que por ahí no se dan con normalidad, y es una satisfacción seguir dejando bien parado el apellido”, cuenta Nicolás Cambiasso, arquero de All Boys, sentado en el bar de la galería de Cuenca y Nogoyá, esa que también lleva el apellido familiar y que para él es como otro hogar. Se le acercan varias personas a saludarlo antes, durante, y después de la charla con 442. A todos  les devuelve el gesto. Mientras, habla de todo: All Boys, el barrio, el fútbol y la familia.

¿Cuándo arrancaste a jugar al fútbol?

Empecé a los cinco años en el Club Social y Deportivo Parque. Hice toda mi infancia ahí. Iba a tomar la leche a lo de mi abuela y ella me miraba de la puerta de la casa hasta que yo entraba al club. Fue y es mi segunda casa. Yo sigo yendo dos tres veces por semana. Me siento a tomar un café como acá y a charlar. Ahí me siento en casa.

¿Es cierto que Esteban arrancó gracias a vos?

Cuando yo empecé y él ya tenía edad para empezar no quería ir. Le insistían para que fuera pero quería jugar al básquet  y jugaba bien. Mi mamá no me podía venir a ver a mi porque se tenía que quedar con él, hasta que un día Esteban dijo “empiezo así no me molestan más” y se enganchó. Fue así.

Y ya de adolescentes partieron juntos a España ¿Por qué tan jóvenes?

Porque se dio la posibilidad, y cuando se dan hay que aprovecharlas. Nos fuimos los dos solos. Mis viejos iban y venían pero había momentos que pasábamos solos. En el edificio de enfrente vivía con su familia Leo Biagini, que en ese momento estaba en el Atlético de Madrid. Ellos nos ayudaron mucho, fueron nuestra familia el primer año y hacían que, si bien no es lo mismo, uno no extrañe tanto la propia.

¿Alguna vez te jugó en contra ser el hermano del Cuchu?

Mi hermano dentro de la popularidad que tiene, maneja un perfil bajo. El tiene un perfil alto futbolísticamente hablando pero fuera de lo que es el fútbol nunca tuvo un escándalo, una declaración fuera de lugar. El habla más dentro de la cancha y de fútbol que de otras cosas. Y en cuanto a perjudicarme, por ahí algunos pensaron que iba a pedir una cifra descomunal o que iba a tener aires de divismo. Cuando te conocen se dan cuenta que no, pero ante la duda por ahí eligen a un desconocido.

¿Te pesa el apellido?

A mí me pesaría si mi hermano hubiese sido un genocida y escrachan mi casa todas las semanas pidiendo que le den reclusión perpetua y cárcel común. O si fuera un político corrupto. Mi hermano tiene un talento fuera de lo normal para jugar al fútbol pero es una persona como cualquiera de nosotros.

Nicolás Cambiasso asegura que no le quedan “muchos más años de fútbol”, pero tras el retiro piensa seguir ligado a la pelota, aunque no como técnico. “Me gustaría, después de instruirme, estar en la parte dirigencial para poder tratar de cambiar un montón de cosas que, de este lado, uno dice que están mal o no está de acuerdo”, explica.

Y luego revela que hay una única posibilidad que lo tienta para ser entrenador: hacer equipo con su hermano Cuchu. “Esto no está ni hablado pero yo creo que una de las posibilidades es, si Esteban quiere ser DT y necesita o quiere que lo acompañe en el proyecto, acompañarlo. Pero tengo que creer que estoy capacitado para hacerlo y él también. No lo haría por ser “el hermano de” y ganarme un sueldo, porque tengo dos manos y dos piernas para trabajar de lo que sea y no me molesta. Si lo puedo ayudar a él y hacer algo que me gusta, espectacular”, dice Nicolás.

“Tratamos de no hacer tanta futurología porque la vida es muy cambiante y el fútbol más. Si la pelota pega en el palo y sale agarran el papel del proyecto y lo ponen en el primer asado que hacen en la casa. El proyecto, sacando excepciones, no existe. Cuando dicen ‘Lo contratamos por un proyecto’ y después dicen ‘lo echamos porque no se dan los resultados’… ¿el proyecto se cumplió? Ningún técnico pone en el proyecto salir campeón. Si pega en el palo y sale no hay más proyecto, si pega en el palo y entra es el proyecto que bancamos siempre…”, grafica el arquero del Albo, con una sinceridad poco frecuente. Hasta ahora, la pelota pega en el palo y entra.

Más de la entrevista con Nicolás Cambiasso, en el video:

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