¿Los curas del Verbo Encarnado son muy severos para castigar a los chicos del Hogar San Juan Bosco?

El Hogar "San Juan Bosco" en Rama Caída es una institucón que realiza una noble tarea cuidando y  formando niños que tienen problemas familiares o fueron destinados por la DINAF a ese lugar. Fuimos a consultar por una confusa situación que nos refirieron y recibimos respuesta de parte de los curas.

Este martes por la mañana visitamos el Hogar "San Juan Bosco" que se encuentra ubicado sobre calle Cubillos frente de la Bodega Labiano y a 400 metros del Cotolengo "San Martin de Tours". Tanto el San Juan Bosco como San Martín de Tours se encuentran bajo la órbita de los sacerdotes que componen la Congregación del "Verbo Encarnado".

Allí, en el Hogar, mas de 33 chicos conviven los 365 dias del año con los sacerdotes que se autodenominan "patronos" dentro del establecimiento. Estos menores comen, duermen, estudian y trabajan dentro del Hogar bajo la supervisión y el cuidado de los religiosos que los ayudan en las tareas diarias.

El Hogar, como establecimiento de contención, se creó a los fines de "ayudar" a aquellos menores que quedan desamparados o bien, que sus familias no pueden contenerlos, por ese motivo la DINAF deriva a algunos de esos chicos para que los religiosos intenten reinsertarlos en la sociedad y para que tengan una oportunidad en la vida.

Durante nuestra visita al establecimiento tuvimos la oportunidad de conversar con los Padres Oscar y Martin, y también con algunos de los chicos que allí viven. La idea era conocer y entender cómo los menores se relacionan y buscan progresar a pesar de no tener referentes familiares presentes. Durante las charlas pudimos observar el compromiso de los sacerdotes que toman el trabajo como una misión apostólica para que los chicos aprendan a conocer y a amar a Dios.

A partir de las enseñanzas de San Juan Bosco y de Jesucristo que toman como guía, los religiosos intentan dejar su impronta en cada chico para que en el futuro tengan las mismas posibilidades que el resto de los menores en la sociedad. El padre Oscar nos dice "aquí vienen chicos que tienen familias quebradas, con falta de contención y nosotros intentamos darles lo mejor que tenemos, nuestra dedicación y el amor por el Señor".

 
Muchos de estos menores son judicializados, ya que la DINAF se hizo cargo de ellos y otros son dejados por sus padres en el Hogar porque no tienen los recursos suficientes para mantenerlos o bien sus hogares estan destruidos. Por ese motivo desde el Hogar intentan darle a los chicos "la mano" que nunca tuvieron, los llevan al colegio todas la mañanas y por las tardes los incentivan a estudiar o a trabajar. Ese trabajo consiste en ayudar al mantenimiento del establecimiento o bien en las tareas domésticas que se requieren en la Institución.

Asimismo los chicos durante la época de cosecha trabajan en la huerta que el Hogar posee y son recompensados por la propia Congregación, que se nutre de las frutas que luego venderán en el mercado. Con estos ingresos el chico adquiere según el Padre Martin "el valor del trabajo y el sustento".

Pero lo más importante según este religioso es el estudio y sobre todo poder transmitir las enseñanzas de San Juan Bosco que se basan en tres pilares: la razón, el amor y la religión. Al respecto el padre Oscar nos dice "los chicos no están obligados a ir a Misa, pero nosotros los incentivamos para que concurran y comulguen con nuestro Señor Jesucristo". Esto según el sacerdote Martin es "parte de la terapia que los chicos necesitan , que sepan  que hay un Dios que los ama".

 
Para el Padre Oscar "esta tarea es muy satisfactoria y es parte de la misión y de la penitencia que tenemos que ofrendar, el amor al prójimo por sobre todas las cosas". Por su parte Martin dice que esta labor "es muy gratificante porque podemos ejercer nuestra paternidad a pleno, aquí estamos las 24 horas con los chicos, los escuchamos, los contenemos y los aconsejamos".

En el Hogar se interrelacionan menores de 10 años con jóvenes de hasta 18 años y muchos de estos últimos, son colaboradores que trabajan para el Hogar pero sin embargo viven dentro del mismo. Los chicos asisten a la escuela primaria Isabel La Católica y el secundario lo realizan el Bachillerato Alfredo Bufano. Todas las mañanas de levantan a las 6:20 y se acuestan a las 22:30.

Durante el día concurren al colegio, luego almuerzan, duermen la siesta y por la tarde estudian. En el Hogar no pueden ver televisión ni acceder a Internet, salvo por algún trabajo especial y siempre en compañía de un sacerdote. Para los curas la televisión "es parte de un mundo contaminado y estos chicos son muy vulnerables, pereferimos que gasten su tiempo haciendo deportes o estudiando".

¿El ayuno como castigo?

Uno de los menores consultados nos contó "tengo 11 años, hace un tiempo que estoy aquí y la verdad es que la paso bien y me divierto mucho". Esa afirmación fue repetida por varios de los chicos que viven el internado en el Hogar, para ellos los sacerdotes son sus padres, sus hermanos mayores y sus amigos.

 
No todas son rosas para los menores porque el régimen disciplinario en ciertas ocasiones es muy severo a fin de poder establecer las normas de convivencia que se necesitan dentro del establecimientos. Una fuente allegada al Hogar indicó a Mediamza.com que había comprobado que los chicos eran sometidos a ayunos obligatorios cuando la falta era grave. "Los chicos son obligados a ayunar y los hacen sentar en la misma mesa en la que comen sus compañeros, pero los castigados no pueden comer, deben mirar como los otros comen", nos dijeron.

Consultamos concretamente a los sacerdotes entrevistados sobre esta situación y el primero en contestar fue el Padre Oscar quien señaló que "desconocia ese tipo de sanciones" y agregó que "la idea es prevenir y no reprimir ya que ese tipo de acciones no se contemplaban en el espíritu de San Juan Bosco".

Asimismo el cura reconoció que existen sanciones y que las mismas se corresponden con la gravedad de la travesura o del acto de indisciplina, en ese sentido señaló que "a los chicos se les trata de marcar los límites para que los conozcan, porque son edades difíciles por eso cuando ocurre algún hecho que altera el orden, se lo castiga como cualquier padre lo hace con su hijo, se le quitan horas de recreación y se le exige mayor estudio o en verano no le permitimos el uso de la pileta".

El Padre Martin coincidió con su colega y destacó que "estos chicos son como cualquier niño, cometen travesuras, se enojan, te desafían y tratan de ver cómo te pueden manejar por eso tratamos de ser estrictos en el tema de la disciplina, pero eso no incluye el ayuno como penitencia".

Al respecto el Padre Oscar comentó que "en muchas ocasiones los chicos al recibir una sanción se niegan a comer como un acto de rebeldía , quizas la fuente que expresó que eso era un castigo se confundió o entendió mal".

El hogar no recibe aportes del Estado

Esta obra que se lleva a cabo en el Hogar se sustenta con aportes de la Congregación y de algunos actores de la Comunidad que efectúan donaciones para brindarle a los chicos un buen pasar. Los sacerdotes reconocieron que desde la DINAF no hay aportes materiales a pesar de que ese organismo deriva niños al establecimiento. "Ellos -por los trabajadores sociales- sólo se acercan para evaluar el proceso de los chicos, se entrevistan con ellos y con nosotros para descartar cualquier tipo de inconveniente", expresaron los sacerdotes.

Desde el Obispado tampoco se ofrece ayuda porque el Hogar no forma parte de la órbita de la Curia aunque el Padre Oscar reconoció que "Monseñor Eduardo Maria Taussig visitó el establecimiento y brindó su bendición".

Durante la visita asistimos a uno de los almuerzos que comparten los sacerdotes con los niños, allí en medio del griterio propio de los chicos observamos que los religiosos acompañan a los niños y les indican como comportarse en la mesa y a agradecer por el pan recibido. Una vez terminada la comida, dos de los menores junto a uno de los sacerdotes comienzan a levantar los platos y luego los lavan como parte de un proceso común que se realiza en todas las familias.

Cuando llega el fin de semana, los chicos aprovechan el sábado por la mañana  para ordenar sus habitaciones y por las tardes se organizan salidas recreativas. Los mas grandes son acompañados por el Padre Martín que los lleva a jugar al rugby, una actividad que se realiza en el club Juventud Frazzati que forma parte de la Congregación.

 

Los domingos muchos de esos chicos reciben la visita de sus familiares que pasan la tarde con ellos y aquellos que no tienen la gracia de compartir un tiempo con sus padres son asistidos por los sacerdotes que desarrollan actividades para evitar según ellos que "el chico quede triste porque nadie lo viene a ver".

Esta obra según los religiosos "es parte de su misión en la tierra, ayudar a quienes más lo necesitan y acercarlos a Dios para que los proteja y los guíe en el camino de la vida".

El Hogar tiene deficiencias edilicias y se necesitan de muchas manos para su manutención, un esfuerzo que dia a dia realizan los chicos junto a los sacerdotes por eso llama la atención la ausencia del Estado que podría destinar recursos para mejorar aún más la calidad de vida de los chicos, porque en definitiva muchos de ellos fueron enviados por la DINAF para que los religiosos se hagan cargo de la educación y reinserción social de los mas débiles.

Opiniones (1)
17 de diciembre de 2017 | 18:59
2
ERROR
17 de diciembre de 2017 | 18:59
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. ¡¡QUÉ BUENO TODO LO QUE HACEN Y QUIEREN ESTOS CURITAS PARA ESOS JÓVENES! MUCHAS GRACIAS A MDZ POR EL ARTÍCULO.
    1
En Imágenes
Leopardo al acecho
7 de Diciembre de 2017
Leopardo al acecho