Aumenta la morosidad en los hogares pobres

En un tercio de los hogares del segmento más pobre de la sociedad existen retrasos o incumplimientos en el pago de alquileres, servicios, o cuotas de créditos hipotecarios. Como consecuencia de la inflación y de la crisis de la actividad que se dio principalmente en 2009, se trata de un problema que se agravó en los últimos años: el índice registrado en 2010 de las familias que no lograban estar al día con los pagos -del 33,2%- es el más elevado desde 2005

En un tercio de los hogares del segmento más pobre de la sociedad existen retrasos o incumplimientos en el pago de alquileres, servicios, o cuotas de créditos hipotecarios. Como consecuencia de la inflación -que en el caso de los alquileres tuvo su impacto más fuerte en las clases sociales más bajas- y de la crisis de la actividad que se dio principalmente en 2009, se trata de un problema que se agravó en los últimos años: el índice registrado en 2010 de las familias que no lograban estar al día con los pagos -del 33,2%- es el más elevado desde 2005, cuando la tasa del 28,9% mostraba un alivio significativo respecto del 47,4% de 2004.

Ese año (2004) fue el más cercano a la crisis de principios de siglo y en el que se realizó la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), que releva información en ciudades con más de 200.000 habitantes y de la que surgen los datos mencionados.

Según los datos de la muestra de 2010, si bien en los últimos años el crecimiento económico permitió mejoras en ciertos índices, como el de la cantidad de familias con acceso a agua potable, persisten sin embargo muy fuertes signos de precariedad en las viviendas en cuanto a otros aspectos: tres de cada cuatro hogares del 25% más pobre de la población no tienen cloacas, mientras que el 17,3% de esas familias sufren hacinamiento (tres o más personas por habitación), y un poco más de un cuarto de esos grupos de personas habitan viviendas afectadas por una tenencia irregular (ocupación de hecho o préstamo, por ejemplo). En estos tres índices no existió un alivio significativo en comparación con los de 2004.

El relevamiento alcanza a 2130 hogares del área metropolitana (ciudad de Buenos Aires y conurbano bonaerense), Gran Córdoba, Gran Rosario, Gran Mendoza, Gran Salta, Gran Resistencia y Neuquén-Plottier. En 2010, en rigor, la muestra abarcó 5760 viviendas (sin que los datos difieran demasiado), pero a los fines comparativos se utiliza la muestra que se viene tomando desde 2004, según aclaró el economista Agustín Salvia, coordinador del Barómetro de la Deuda Social.

Precariedad
En cuanto al cumplimiento y la puntualidad en el pago de alquileres, servicios y cuotas hipotecarias, se había detectado una mejora hasta 2008, año en que comenzó un período de crisis de la actividad y del empleo. En 2009 y 2010 los resultados reflejaron un agravamiento de la situación, que fue a la par de un alza significativa de los precios cobrados por los propietarios, principalmente en villas y asentamientos.

El resultado promedio de la encuesta arrojó que el 17,4% de los hogares manifestó tener retrasos en cuotas u obligaciones impagas, mientras que en 2008 el índice había sido del 10 por ciento. Si se observa el estrato social más bajo, el porcentaje fue del 33,2% en 2010, luego de que había bajado hasta el 21% dos años atrás. Entre el 25% de los hogares mejor posicionados, el índice llegó al 4,5%, menos de la mitad que el registrado en 2004, aunque por arriba del 3,7% de 2009.

En cuanto a la ubicación, se detectaron más hogares con estos problemas en el interior que en el área metropolitana, con índices del 24,5 y del 15,4%, respectivamente. Y las dificultades son más frecuentes en viviendas en las que habitan niños -más allá de la condición social-: allí el índice llegó al 21,7%, contra el 13,4% del mejor año (2008).

Esos mismos hogares -con menores- son los que muestran mayores índices de déficit de factores de bienestar, con el consecuente riesgo para la salud, agravado cuando se trata de personas que, por su edad, aún tienen su sistema inmunológico en formación. En 15 de cada 100 viviendas no existe acceso al agua corriente (el promedio es del 10,3%, en este caso con una mejora respecto del 18,6% de 2004) y en el 40,5% se carece de servicios cloacales, contra un índice general del 34,4%, que seis años atrás llegaba al 40,6 por ciento. En este último punto, el 74,1% de las viviendas del segmento social más bajo están afectadas: por el crecimiento de los asentamientos precarios, ese índice creció con respecto al 70,3% de 2009. Tanto en el déficit de agua como de cloacas, la brecha entre los hogares mejor y peor posicionados se amplió en relación con 2004. También el índice de hacinamiento, producto de los bajos ingresos y del déficit habitacional, mostró un alivio en el dato promedio, pero su magnitud se reduce al observar el estrato social más bajo. Mientras desde 2004 la tasa general cayó del 11 al 6,8%, en el estrato social muy bajo la baja fue del 23,5 al 17,3 por ciento.

(fuente: www.lanacion.com.ar)
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