Cristina posterga hasta junio la definición sobre su reelección

Mantendrá el misterio de la candidatura hasta el filo del plazo legal; evita dar señales a su equipo

En el Gobierno esperan el regreso de una larga gira, que la llevará de México a Europa, para que Cristina Kirchner defina finalmente su candidatura a la reelección. Los colaboradores más cercanos a la Presidenta anticipan que sólo a la vuelta de ese viaje, a mediados de junio, se concretará el lanzamiento formal.

La Presidenta no habla del tema. Si se cumple lo que los funcionarios y ministros vaticinan, la presentación oficial se hará así casi al límite de lo que indica la ley electoral, que establece como fecha de presentación de los postulantes el 25 de junio, 50 días antes de las primarias fijadas para el 14 de agosto. Diez días antes deberán ser presentadas las alianzas que realice cada partido, con lo que en ese momento comenzará a develarse el enigma de la postulación presidencial, algo de lo que nadie duda en la Casa Rosada.

Ella, por ahora, esquiva la definición. Ni siquiera a los dirigentes políticos, legisladores, funcionarios y hasta ministros que la visitan en la quinta de Olivos o en su despacho de la Casa Rosada les anticipa algo. "De eso no voy a hablar", advierte Cristina Kirchner en sus charlas privadas y cambia de tema, una rutina dialéctica que, según recogió LA NACION, se repite de forma constante entre los hombres y mujeres que están cerca de la Presidenta. Eso sí: son pocos los que tienen la confianza para preguntarle algo. "La indefinición es todo ganancia para nosotros", sostiene un secretario de Estado, de trato diario con la Presidenta, que deja en claro, a su vez, que no hay alternativas a la postulación de Cristina. Ya se habla del Teatro Argentino de La Plata como el lugar donde se presentará la fórmula, una cábala de la jefa del Estado.

A pesar de la demora, Cristina Kirchner está pendiente de cada paso electoral. Aprueba o rechaza un acuerdo político en algún distrito determinado y no habla más. Mira encuestas y sigue atenta con su operador Juan Carlos Mazzón cada situación provincial. Lo ve más de una vez por semana, siempre en su despacho de la Casa Rosada. Ella misma monitoreó la redacción de la reglamentación de la reforma política, y pidió dejar constancia de la incorporación de las listas de adhesión para arrastrar votos propios. "Lo pidió especialmente para no tener problemas de impugnaciones posteriores", contó uno de los impulsores de los decretos.

A la hora de las respuestas concretas, la Presidenta se ríe y esquiva. Hace un mes, el ministro de Economía, Amado Boudou, comentó con otro funcionario, en un almuerzo, su incertidumbre ante la falta de un guiño presidencial para su propia candidatura porteña. Tampoco Cristina les da definiciones a quienes esperan su posición final. En los despachos oficiales, nadie duda de que Cristina Kirchner será candidata y sostienen que su reiterada ambigüedad en actos públicos es una estrategia pensada para mantener en alto la expectativa.

Uno de sus más cercanos funcionarios, santacruceño, confió a LA NACION. "No hay alternativa. Es ella." En la Casa Rosada, se mueven sin apuros y sostienen que la Presidenta no adelantará su decisión hasta antes de junio. La jefa del Estado viajará al Distrito Federal el 30 de mayo, para participar de la visita oficial que canceló la semana pasada por su cuadro de hipotensión arterial. Desde allí partirá a Roma, donde el 2 de junio participará de las celebraciones por los 150 años de la reunificación italiana, y el 3 estará en Venecia, para inaugurar el pabellón argentino de la bienal de Arte. Aún falta la confirmación, pero la Presidenta fue invitada a la reunión anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Ginebra, también la primera semana de junio. "A la vuelta del viaje, se definirá todo", insisten en la Casa Rosada.

A pesar del silencio, ella se muestra activa en las decisiones de campaña. Armó todo un equipo de trabajo pensando en octubre. Y se mezcla en las reuniones políticas. A poco de la muerte de Kirchner recibió a Martín Sabbatella en Olivos, para sumarlo a su proyecto a través de las listas de adhesión. Desde entonces, de los diálogos con los sectores no peronistas se ocupan el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y el de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina. La relación con las organizaciones sociales la sigue manteniendo Oscar Parrilli, mientras que Florencio Randazzo está metido en la estrategia en la provincia de Buenos Aires, y Mazzón, en el armado peronista en las provincias.

Las últimas encuestas que le llegaron esta semana, de Hugo Haime, muestran en el electorado joven, de menos de 40 años, su fuerte. Ese sector representa el 40% del electorado. Con esos datos en manos, volvió esta semana la idea de que el compañero de fórmula sea Abal Medina, con un perfil más vinculado a la juventud. No quiere elegir para ese lugar al sucesor de 2015. "Será un leal, que controle el Senado y la acompañe", insisten. Más allá de la decisión personal, todo el Gobierno gira en torno a la postulación de Cristina.

 

Mariana Verón 

para LA NACION

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22 de agosto de 2017 | 18:54
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