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Ferrari no quiere resignarse... y Alonso tampoco

La escudería italiana lleva tres años sin lograr el campeonato y parece que este año difícilmente lo logre. "Es pronto para hacer valoraciones definitivas", dijo el asturiano.

"Cuando Ferrari estornuda, toda la Fórmula 1 tiene gripe", dijo una vez Bernie Ecclestone. El mandamás no anduvo entonces con vueltas, igual que cuando arriesga pronósticos, aun siendo (o debiendo ser) una parte no interesada. Quien quiera entender, que entienda: Bernie, como el mundo, sabe que el equipo de Maranello siempre debe ser protagonista. Es por el bien de la F.1 que ello debe ocurrir. Vale recordar los aciagos 21 años entre el título de Jody Scheckter (1979) y el de Michael Schumacher (2000), cuando una sucesión de estrellas rutilantes no alcanzó para cambiar dos décadas de traspiés. Vea, si no: Villeneuve, Pironi, Tambay, Arnoux, Alboreto, Johansson, Berger, Mansell, Prost, Alesi y Capelli.

Hoy, tras un título de McLaren (Hamilton, 2008), uno de Brawn GP (Button, 2009) y otro de Red Bull (Vettel, 2010), el avispero volvió a revolucionarse, máxime cuando nuevamente Vettel parece ser el hombre a batir, si es que alguien podrá hacerlo al cabo de la sumatoria general de 2011.

"Es pronto para hacer valoraciones definitivas", sostuvo ayer Fernando Alonso, a lo que agregó que ni él ni Ferrari tirarán la toalla tras apenas tres fechas. Está claro que hoy por hoy el asturiano es la cara de la esperanza roja y, en la medida en que las cosas no vayan saliendo como los tifosi esperan, será indagado una y otra vez por la prensa del mundo. Por eso, en las últimas horas, Alonso lanzó latiguillos que salían como facturas calientes de una panadería: "Sé de lo que es capaz Ferrari"; "en 2010 nos dijeron lo mismo y peleamos el título hasta el final"; "sabemos que las cosas pueden cambiar", y mil etcéteras. Por convencimiento propio o formalismo protocolar, el español responde como hacía Michael Schumacher entre 1996 y 1999, cuando un año tras otro la ilusión se desvanecía y la corona no llegaba.

Con Red Bull dominando la escena con claridad y McLaren acercándose progresivamente, Ferrari parece hoy más cerca de luchar con Mercedes y Lotus-Renault en el segundo pelotón que de achicar las diferencias con los que marcan el ritmo. Alonso no es amigo de las justificaciones y tampoco de las entrevistas, pero por estos días, además de trabajar junto con sus técnicos, deberá hablar.

"La Fórmula 1 es así. En una carrera te cuesta mucho llegar entre los cinco primeros y en otra, luchas por la victoria", dijo otra vez Alonso. Sabe que las miradas de los pasionales hinchas italianos volverán a clavarse el fin de semana venidero en su Ferrari. Ellos esperan que el auto N° 5 se encuadre en la segunda opción. En Alonso está la respuesta a esa reiterada presión. Si él estornuda, la F.1 tendrá fiebre otra vez.
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