Deportes

Promesa del atletismo: Guillermo Ruggeri, de Maipú al mundo

El mendocino representará al país en el Sudamericano de Colombia y el Panamericano de EE.UU en 110 metros con vallas y decatlón. Conocé la historia de un deportista de pura cepa.

Como ocurre en nuestra provincia, el joven Guillermo Ruggeri también anda de cosecha, pero en el atletismo. Integrante del Proyecto de Desarrollo Deportivo en la Escuela Media de la Secretaría de Deporte del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación a partir de su consagración en los Juegos Nacionales Evita 2008, en lo que va del año batió con 14s54 el record juvenil en 110 c/ vallas y el pasado fin de semana en el Nacional hizo lo propio en su primer decatlón logrando el oro.

Es por eso que a raíz de su desempeño en ambas pruebas ya tiene ganado su lugar en el equipo nacional que competirá en el Panamericano juvenil de EE.UU., en agosto, y el Sudamericano de Colombia, en noviembre.
 
“Estoy viviendo un sueño que no imaginaba cuando comencé en la pista que tenemos en Maipú. Gracias al entrenamiento y a la posibilidad de estudiar en el CENARD también estoy creciendo como atleta. Ahora mi objetivo es batir todos los records argentinos, el Sub 23 e incluso el de mayores. Me quedan cuatro años para llegar a la máxima categoría y si sigo este camino estoy convencido de que puedo logarlo”, cuenta a www.deportes.gov.ar Ruggeri, de 19 años, becado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación a través de la Secretaría de Deporte, quien cursa cuarto año de la Escuela Media que funciona dentro de este Centro de Alto Rendimiento Deportivo del barrio de Núñez.


El 9 de abril, Guillermo quebró el record argentino juvenil de 110 c/vallas superando los 14s 68 del platense Agustín Carrera, y en el reciente 92º Campeonato Nacional de mayores con 7.069 puntos impuso la marca juvenil en decatlón (prueba que combina 100 metros, salto en largo, lanzamiento de bala, salto en alto, 400 metros, 100 metros c/vallas, lanzamiento de disco, salto con garrocha, lanzamiento de jabalina y 1.500 metros)
 
Asimismo, finalizó al tope del ranking argentino juvenil 2010 en 110 y 400 metros con vallas. Por eso ahora comienza a apostar, en su último año como juvenil, a superar la marca en mayores de su prueba que es de 14s18 y está en poder de dos atletas, Oscar Mario Ratto, conseguida en 1992, y Mariano Romero, que data de mayo de 2010.
 

“Pude hacer una buena pretemporada en Sogipa, Brasil, con varios chicos de la escuela y el coordinador del proyecto Javier Morillas, donde me mentalicé en hacer una buena preparación en vallas y en el decatlón especialmente porque iba a ser algo nuevo para mí y salió mejor de lo que esperaba. Mi rendimiento es gracias a eso y a la constancia en el día a día en la pista del CENARD”, advierte el mendocino que apuesta por la carrera de periodismo deportivo una vez que finalice el secundario.

De Maipú al CENARD

Los comienzos del joven Ruggeri en el atletismo, como ocurre con muchos chicos, fue más por recomendación que por convicción. “Jugaba al fútbol en cancha de once y un día me dijeron que tenía condiciones para los 100 metros. Entonces fui a probarme a la pista y empezó a irme bien en los torneos intercolegiales y así pude clasificarme a los Juegos Nacionales Evita, los gané y ahí me seleccionaron para este proyecto”, recuerda Guillermo, representante de la Asociación A.L.M.A (Asociación de la Micro Región de Atletismo Lujan-Maipú).
 
“Entrenaba cerca de casa, en una pista humilde, pequeña, pero ahí conseguí mi meta de clasificar a los Evita que eran mi gran apuesta para meterme de lleno en el atletismo. Clasifiqué terminando segundo en la etapa provincial y luego me preparé muy fuerte para terminar campeón en la final en Sub 16. Luego se dio la medalla en los Binacionales Argentina-Chile y ya me di cuenta que lo mío iba en serio”. En 2009, Ruggeri confirmaría su crecimiento con el oro en el Campeonato Nacional de menores en Córdoba.
 

De la mano de los logros también llegó el CENARD, un mundo hasta entonces sólo imaginado por comentarios cercanos. “Chicos de Mendoza que ya habían estado me comentaban lo que era, y yo sabía que existía la posibilidad de venir acá si ganaba los Evita. Me contaban del ambiente competitivo y eso me entusiasmaba porque es donde mejor me siento, en la competencia”.
 
Para Ruggeri “el hecho de poder estar acá en el CENARD y además estudiando sirvió para mi desarrollo, porque de verdad te concentrás en mejorar en la pista y además encontré una gran contención porque a cualquier joven estar lejos de su familia siempre lo afecta. Estudiar y hacer el deporte que uno ama es una oportunidad que hay que aprovechar. Y ni hablar de la posibilidad de cruzarme con los mejores atletas que tenemos como (Germán) Chiaraviglio o (Germán) Lauro, verlos en la pista o en el comedor. Es increíble y aún hay cosas que me sorprenden”. 
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