Manu Ginobili, lesionado, hace la diferencia

Se supone que una lesión, cualquiera que sea, no puede tener nada de positivo, menos para un deportista de elite que afronta disminuido un momento crucial de la competencia. Excepto que ese atleta sea Emanuel Ginóbili, otro de los casos de nuestro deporte -vienen a la memoria Diego Maradona o Martín Palermo- que parecen transitar siempre por un camino épico, con alegrías y tristezas extremas

Se supone que una lesión, cualquiera que sea, no puede tener nada de positivo, menos para un deportista de elite que afronta disminuido un momento crucial de la competencia. Excepto que ese atleta sea Emanuel Ginóbili, otro de los casos de nuestro deporte -vienen a la memoria Diego Maradona o Martín Palermo- que parecen transitar siempre por un camino épico, con alegrías y tristezas extremas, sobre el que van narrando una leyenda que cualquier cineasta elegiría para conmover a la gente con una película de acción, suspenso y emoción.

Así es la vida de Manu, que anteanoche, en el AT&T Center, volvió a escribir otro capítulo de su fantástica carrera tras ser protagonista excluyente del triunfo sobre Memphis (93-87), que igualó 1 a 1 la serie por los cuartos de final del Oeste. Un capítulo que lo transformó desde varios días antes en una de las atracciones de la NBA. La caída de los Spurs, sin Ginóbili, por un esguince en el codo, en el 1er partido del domingo (101-98), despertó mayor atención sobre qué sucedería de poder actuar en el siguiente. Por eso, anteanoche, el haz de luz se posó sobre él desde el minuto cero y el seguimiento no lo abandonó siquiera después del partido. Hasta los rivales hablaron sobre su posible regreso, mientras el DT, Gegg Popovich, agregaba más intriga diciendo que posiblemente no jugara.

Una aparatosa codera, gruesa, acolchada, con correas especiales, mostraron de entrada al bahiense como un gladiador herido, pero dispuesto a todo. "Comenzó la noche como si su misión fuese la de un kamikaze", escribió Jeff McDonald en el San Antonio Express. Se tiró al piso, trenzado en tenaces luchas por el balón, ocho veces en el 1er tiempo y dos más en el segundo. Enfurecido y determinado a empatar la serie, no escatimó esfuerzos. "No me di cuenta, y en una ocasión lo tiré del brazo lesionado para levantarlo y él me dijo: «No importa; sólo ayudame». Fue increíble", afirmó Tim Duncan.

"Sí, corrí algunos riesgos; fui a rebotes y robos complicados, pero nunca sentí miedo de lesionarme de nuevo", respondió ayer el bahiense, goleador con 17 puntos (5

10 dobles, 0/3 triples y 7/13 libres), más 7 rebotes, 4 asistencias, 4 robos, 5 pérdidas y una tapa, en 33m43s. Un tremendo partido, con intensa participación en todo, salvo en los tiros libres (ver recuadro), quizá por ese corsé que sujetó el brazo. "Fue un poco incómodo, pero tengo que adaptarme", agregó.

Memphis, un equipo joven, físicamente muy fuerte y sin nada que perder, volvió a ser un rival peligroso, que luchó hasta el final y magnificó la tarea de Manu. "Con sólo tenerlo en la cancha, ya fue un plus", señaló Popovich. Pero más conmovedores fueron los juicios de sus rivales, como el de Shane Battier: "Manu podría tener todo el cuerpo enyesado y aún seguir produciendo para su equipo".

El capítulo podría terminar con esa tremenda declaración. Sin embargo, no hay que descartar lo que dijo el propio Ginóbili. "Quedar 0-2 hubiese sido muy complicado; pero, por ahora, sólo conseguimos equilibrar la serie."

PALPITANDO EL TERCER JUEGO DE LA SERIE
El 3er juego de la serie (1 a 1) por los cuartos de final del Oeste entre San Antonio y Memphis se jugará mañana, a las 20.30 (transmite ESPN), en cancha de los Grizzlies.
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24 de noviembre de 2017 | 05:17
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