Una buena actitud vale más que mil vestidos

La actitud positiva o negativa empieza con una predisposición psicológica hacia un evento o situación determinados, y por tanto, en la confianza en sí mismo que cada uno posee o no... Sin embargo, puede estar condicionada por algunos aspectos vinculados con la imagen. Con un vestuario, peinado, etc. acordes a la ocasión, y atendiendo a tu lenguaje corporal, estarás camino a lograr el objetivo.

Estás por entrar a un cóctel y las dudas empiezan a invadirte. ¿Estaré bien vestida para la ocasión? ¿Mi calzado estará a la altura de las circunstancias? ¿Habrá alguna otra mujer con falda o seré la única? ¿Estaré desubicada? Finalmente, después de tu tan ansiado ingreso al evento, todas esas preguntas se desvanecen en el segundo en que te das cuenta de que nadie notó tu presencia. Nadie se dio vuelta para mirarte. 


De pronto, se produce un silencio y los invitados giran su cabeza hacia la puerta de entrada. Y allí está, esa compañera de trabajo cuya presencia rara vez notaste. No tiene ni tu falda de marca ni tus botas carísimas ni tu cartera de la nueva colección de Hermes, pero tiene ese algo que hace que la gente se de vuelta para mirarla. Ese algo se llama Actitud.

La actitud positiva es una herramienta íntimamente ligada a la imagen personal que unos pocos privilegiados conocen y saben usar a su beneficio. Sólo con una buena actitud pueden lograrse muchas cosas, una venta, un trabajo, un ascenso. 

La actitud positiva o negativa empieza, claro, con una predisposición psicológica hacia un evento o situación determinados, y por tanto, en la confianza en sí mismo que cada uno posee o carece. Sin embargo, puede estar condicionada y/o auxiliada por algunos aspectos vinculados con la imagen. Con una imagen externa (vestuario, peinado, etc.) acorde a la ocasión, estás a mitad de camino de lograr el objetivo. La otra mitad se transita exitosamente atendiendo a algunos aspectos de tu lenguaje corporal que enumeramos a continuación:

- La cuestión postural es una de los aspectos más importantes de la actitud, y por tanto de tu imagen general. Veamos un ejemplo: Cecilia tenía que pedirle a su jefe ausentarse dos días en su trabajo por cuestiones personales. Se acercó a su escritorio, se sentó, le transmitió su inquietud y se fue con una respuesta negativa. ¿Qué pasó en el medio? Simplemente una cuestión de actitud postural en el momento de realizar el pedido. Se desplomó en la silla, apoyó su codo en el escritorio de su jefe, y le habló sin dejar un minuto de mascar su chicle. Grave error. Más allá de la confianza que se pueda tener en un vínculo laboral, siempre hay que cuidar la forma en la que nos dirigimos a las personas, ya sean superiores o no. Y esta forma está vinculada con todo lo que constituye nuestra comunicación no verbal.

Errores, hasta en la alfombra roja... Las actrices Michelle Williams y Keri Rusell se muestran inseguras con una mala postura: cadera y hombros hacia adelante y piernas cruzadas.

- La forma en que caminás o ingresás a un lugar, también le dan la pauta al otro de lo que puede o no puede esperar de vos. No es ideal que la gente nos juzgue a partir de su primera impresión sobre nosotros, pero sucede y no lo podemos cambiar. Lo que sí podemos perfeccionar es nuestra imagen, para que esa primera impresión que los demás tienen de nosotros sea óptima.

Veamos un ejemplo: Martín tenía una primera entrevista de trabajo en una consultora de Recursos Humanos. Su Curriculum demostraba su falta de experiencia y formación. Sin embargo, consiguió que lo consideraran para una segunda entrevista. ¿Por qué? Mucho influyó la forma en la que entró al lugar, sintiéndose seguro y confiado. Esa sensación de seguridad fue acompañada además por su forma de caminar, derecho y con la cabeza alta; por la forma firme en que le dio la mano a su entrevistadora; y por un gesto que nunca falla, una amplia sonrisa.


Si tenés dudas sobre tu forma de pararte o caminar, te damos un truco: respirá hondo, sacá pecho y levantá la cabeza. Cuando estés en esta posición que puede interpretarse como de altanería, bajá un poquito el mentón, y vas a tener la postura justa para transmitir seguridad, confianza y credibilidad.

- Por último, un consejito que nunca falla: Al asistir a cualquier evento, lo recomendado es detenerse un minuto en la puerta antes de ingresar. Mirá a tu alrededor como quien estudia a su público. Ese único gesto te va a dar un aire de misterio, y también tiempo para prepararte y salir al ruedo.


Por SY Image Consulting
info@syimageconsulting.com

Opiniones (1)
24 de septiembre de 2017 | 02:16
2
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24 de septiembre de 2017 | 02:16
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  1. es increible lo que la actitud de cada uno de nosotros logra, por ejemplo cuando estoy en "esos dias", siento que no excito, que no puedo ni matar una mosca y se que asi me ven los demas, sin embargo, cuando me arreglo para alguna ocacion especial y me gusta lo que veo frente al espejo siempre alguien me ha dicho, vos nunca pasas desapercibida y eso me encanta, aunque soy super insegura de mi misma!, pero siemnpre he dicho que los demas ven lo que nosotros queremos que vean...tendriamos que aplicarlo mas seguido!!
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