Rojo Campari... ¡El color del momento!

El ciclo Look Back Campari llegó a Mendoza, y tendrá su continuidad miércoles por medio en Bar Latina. El día de su inauguración el bar explotó de amigos e invitados especiales que disfrutaron las sorpresas especialmente preparadas. En la nota, te contamos de que se trata el evento y te mostramos una galería de fotos verdaderamente imperdible.

Campari desembarcó en Mendoza con un evento espectacular en Barlatina.

La propuesta de la marca consiste en ofrecerle al público nuevas tendencias y un espacio para compartir con amigos el auténtico sabor de los cocktails de Campari.

Lu Irazusta y Rosario Díaz Araujo:
divinas con sus Ponys.

El ciclo, que se llama “Look Back Campari”, se realizará miércoles por medio –la próxima reunión será el 27 de abril- siempre a partir de las 22. 

Por supuesto, la presencia de un Dj de renombre es fundamental. En la velada inaugural fue Javier Guerra quien pinchó su set para todos los presentes y que hizo bailar a todos con hits de los años 80´s mixturados con temas actuales, ideales para salir a la pista acompañados con distintos tragos a base de Campari.

Invitados con mucha onda. Al evento asistieron Lucía Irazusta –brand manager de Campari en Argentina-, Andrés Gotelli –responsable de la marca Pony- y Diego Iglesias, notero de CQC que fue la celebrity de la noche.

“La verdad es que cuando Campari me invitó a esta fiesta no lo dudé: soy fan de la bebida y siempre la consumo con mis amigos. ¡Me parece deliciosa! Eso sí: aclará de una que el consumo es siempre responsable, no vaya a ser que me crean un borrachín”, bromeó Diego con MDZ Sociales.

Persiana renovada. Los habitués de Barlatina saben que su persiana es prácticamente un integrante más del bar. “Tiene una mística, te diría que la persiana hasta tiene sus fans”, explicó una habitué.

Lolo Linardelli dejó a todos los varones
sin respiro.

La novedad, pues, fue que en toda su extensión la persiana fue intervenida por la creatividad magistral de Federico Calandria, inspirada en el espíritu alegre que caracteriza a Campari y en su color característico: el rojo.

“¡Quedó divina! La veo, y no lo puedo creer”, dijo Rosario Díaz Araujo –una de las responsables del bar-. “Ahora, el que rompe la persiana paga arreglo y obra de arte, así que cuidadito”, advirtió Nacho Cuadra, también dueño del Barla.

Deco y look, de la mano. La consigna que se le propuso a cada invitado para asistir fue la de llevar el color rojo en su atuendo. Ya sea en gran parte, en una de sus prendas, o en un simple accesorio, el colorado debía estar presente.

En concordancia con la propuesta, el bar lució especialmente decorado y ambientado para la ocasión: globos rojos por doquier, banderines lisos, escoceses y a lunares rojos y blancos, posters de Campari e imágenes de “pin up girls” con trajes de baño retro rojos para las tarjetas y descuentos.  

Tres tragos top. Si bien la oferta de la barra era súper extensa, esta vez las sugerencias y promociones llevaban a todos a tres opciones fundamentales, que salieron a rabiar. En un primer momento, hubo invitación de la casa, y luego, se armó el happy hour de dos por uno, para que nadie se quedara sin su trago. El sabroso trío estaba compuesto por:

Antonella Morales y Agostina Marianetti:
piernas infartantes.
Campari orange (una parte de Campari, tres partes de jugo de naranja y una rodaja de naranja).

Campari tonic (una parte de Campari, tres partes de tónica y una rodaja de limón).

Campari rojito (dos ramas de menta machacadas con una cucharada de azúcar y jugo de medio limón, un tercio del vaso con Campari, y el resto con tónica).

Juegos y premios copados. Los que compraban el dos por uno tenían la posibilidad de participar de la “ruleta Campari” y llevarse varios premios: botellas del delicioso y colorado amargo, calzoncillos o culottes con dibujos de destacados artistas de Buenos Aires, remeras, tragos gratis o el premio más codiciado: un par de zapatillas Pony.

La perlita de la noche. ¡La anfitriona casi se pierde la fiesta! Rosario Díaz Araujo se encontraba en Buenos Aires pero tenía todo calculado para llegar en el vuelo de la tarde a la provincia. Sin embargo, no contó con que ese día se desataría un viento zonda fortísimo, que obligó a la demora del vuelo.

Ni lenta ni perezosa, la comunicadora y chef no se amedrentó: quienes la conocen saben que siempre saca una solución alternativa de la galera; así es que, viendo que llegaría pasadas las 23, decidió cambiarse en el aeropuerto, viajó totalmente lookeada y llegó al bar divina. 

  

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