La silenciosa guerra interna que consume a Boca

En Boca, el clima ya resulta absolutamente irrespirable. Hace mucho tiempo que no se viven días calmos en la Ribera, pero el ambiente interno, que agrupa a jugadores, dirigentes y cuerpo técnico, a estas alturas ya se tornó sumamente perjudicial. Todos desconfían de todos: algunos futbolistas, de Julio César Falcioni; el entrenador, de algunos futbolistas; los dirigentes, de los futbolistas; los futbolistas, de los dirigentes. Nadie se salva del naufragio

En Boca, el clima ya resulta definitivamente irrespirable. Hace mucho tiempo que no se viven días calmos en la Ribera, pero el ambiente interno, que agrupa a jugadores, dirigentes y cuerpo técnico, a estas alturas ya se tornó sumamente perjudicial. Todos desconfían de todos: algunos futbolistas, de Julio César Falcioni; el entrenador, de algunos futbolistas; los dirigentes, de los futbolistas; los futbolistas, de los dirigentes...

Resignación, tristeza e indignación son estados de ánimo que hoy describen al club xeneize y a sus protagonistas. No hay nadie que se salve, que quede exento de las críticas, de la desconfianza. Sin embargo, en las últimas horas, los dirigentes, en un claro intento de despegarse lo máximo posible de los errores futbolísticos que se observan domingo tras domingo, hicieron públicas fuertes reprobaciones hacia los "nuevos", es decir, los refuerzos de categoría que llegaron a Boca desde junio de 2010 y por los que el club invirtió, aproximadamente, 70.800.000 pesos (teniendo en cuenta el pase o los préstamos, más los contratos). Está claro que es más fácil meterse con un jugador nuevo antes que con referentes, como Palermo, Riquelme o Battaglia, pero las autoridades se sienten defraudadas por los hombres que llegaron con grandes logros, pero no paran de fallar día tras día.

José Beraldi no sólo es el vicepresidente primero del club, sino que es uno de los dirigentes de mayor llegada al plantel. Incluso, es uno de los pocos que pueden ingresar en el vestuario. Por eso, escucharlo decir que al equipo le falta "compromiso" o que "hay jugadores que no entienden lo que es Boca" testimonia que algo se quebró definitivamente con esos futbolistas, que, en teoría, llegaron para reforzar y sumar. "Con la plata que se gasta, no podemos estar donde estamos hace tiempo. Prefiero tener menos poder económico y salir campeón (...) Estamos perdiendo la mística de lo que es la Bombonera. Eso nos duele y nos molesta mucho. Estamos cansados, incómodos y nos sentimos muy mal por lo que le pasa al club. Estoy seguro de que no es cuestión de cambiar de esquema de juego, sino de estilo de jugadores. Es evidente que no entienden lo que exige el técnico y, lamentablemente, el que siga sin entenderlo deberá irse", aseveró Beraldi, en Fox Sports.

Boca padece falencias en todas las líneas, pero la mayoría de los dardos le apunta a la defensa. "Compramos lo mejor, pero hay jugadores que todavía no se adaptaron a Boca. Necesitamos otro tipo de futbolista, pero no abundan. Con voz de mando, como Rolando Schiavi, Jorge Bermúdez. Jugadores que intimiden. Repito: el que no entienda la mística tendrá que irse", añadió Beraldi.

En su momento, Claudio Borghi, el entrenador que no obtuvo buenos resultados, no resistió la exigencia del mundillo boquense y se marchó a Chile, también puso en duda la entereza emocional de los futbolistas que habían llegado. "Los jugadores que llegan a Boca tienen pánico escénico", opinó en sus últimas horas en el club. Y por lo exhibido en el terreno, el Bichi no estaba tan lejos de la realidad. Como aliciente, los dirigentes podrán decir que contrataron a las figuras de los distintos equipos argentinos. A referentes de Argentinos Juniors (Caruzzo), Banfield (Erviti y Lucchetti), Vélez (Somoza), Newell's (Insaurralde), San Lorenzo (Rivero) y Estudiantes (Cellay). Pero, evidentemente, la camiseta de Boca es pesada . "Trajimos todos jugadores de jerarquía. Hemos invertido para salir campeones", se defendió el presidente Jorge Amor Ameal.

En medio de los distintos focos de tormenta, por ahora la figura de Falcioni parece estar firme. Incluso, ayer el DT reconoció que ya se puso a hablar de futuros refuerzos, amistosos y pretemporada con las autoridades. "Tengo un plantel corto. Tenemos que mantener la base, pero tener más alternativas", señaló el conductor en radio La Red. Pero las palabras de Falcioni no dejan de hacer ruido, ya que si Boca tiene un plantel limitado, ¿qué pueden decir los DT de All Boys, Tigre o Banfield? En una encuesta de www.canchallena.com , sobre 1133 votantes, el 70% consideró que Boca no tiene un "plantel corto".

Boca no encuentra un rumbo confiable. Pierde prestigio. Nadie se salva. Mucho menos, las caras nuevas que defraudaron. La guerra interna está declarada. El tiempo será testigo de las bajas.
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17 de agosto de 2017 | 21:36
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