La selección nacional, una cuestión económica

Un tejido de intereses económicos y políticos impulsa a la selección local y su ajetreado recorrido federal. Un equipo con un permanente recambio de nombres y dudosa proyección se convirtió en pieza clave de un diseño que excede largamente el campo deportivo. El plan se puso en marcha hace dos años. "Ayer comenzó el proyecto de nacionalizar al conjunto argentino con el amistoso ante Panamá, el primero de una serie que pretende realizar la AFA en el interior"

Un tejido de intereses económicos y políticos impulsa a la selección local y su ajetreado recorrido federal. Un equipo con un permanente recambio de nombres y dudosa proyección se convirtió en pieza clave de un diseño que excede largamente el campo deportivo. El plan se puso en marcha hace dos años. "Ayer comenzó el proyecto de nacionalizar al conjunto argentino con el amistoso ante Panamá, el primero de una serie que pretende realizar la AFA en el interior. Pero nada es casual en esta historia", se escribía en La Nacion Deportiva el día después de la victoria por 3 a 1 de la Argentina ante Panamá, en Santa Fe, en mayo de 2009. No se trataba de una improvisación. De repente, dos pretensiones largamente postergadas, como tener un seleccionado local y descentralizar sus actuaciones, se hacían realidad. La búsqueda de beneficios bien puntuales estaba detrás.

Desde 2009 se vive una inusitada primavera. La última vez que se reparó en el llamado de campo adentro ocurrió durante el ciclo de Daniel Passarella, cuando la selección generó un espejismo. Entre 1994 y 1998 la Argentina disputó 18 amistosos, y 13 de ellos se organizaron en plazas del interior del país. Claro que siempre se trajeron rivales baratos, que no ofrecieron atractivos deportivos sustanciosos, como Eslovenia, Sudáfrica y Bosnia, o los representativos alternativos de Polonia, Rumania, Yugoslavia y Bulgaria. Ahora ocurre lo mismo: Ghana, Costa Rica, Venezuela y hasta mañana Ecuador sólo han aportado sus versiones B. Y directamente Panamá, Jamaica y Haití presentaron elencos que rozaron el ridículo. El desembarco de España, en septiembre del año pasado, fue tan excepcional que por entonces hubo que retroceder hasta 1987 (Alemania, en Vélez) para encontrar otro visitante de brillo.

Está planificado que la selección local mantenga sus producciones por distintos escenarios del país. El mes próximo será en Chaco -se tratará de la primera visita en la historia- frente a mayoría de juveniles paraguayos, y luego de la Copa América habrá nuevas actuaciones. Eso sí, no convendrá entusiasmarse con rivales que queden en la memoria de nadie. El músculo deportivo no es el que impulsa tan inusitado y brioso interés. ¿Para qué sirve la selección local? Hay varios capítulos.

1.- Para recaudar. 

La selección argentina, aun en su versión local o C (detrás del equipo A, con Messi, y el Sub 25 europeo, o B, integrado por Salvio, Garay y Belluschi, por ejemplo), es una fuente de negocios. Es el producto más redituable de la AFA. Siempre es una vidriera para que se muestren sus sponsors, y si se multiplican los escenarios? obviamente también la exposición. Alex Ganly, gerente de Santa Mónica Sports, agente comercial de la AFA, explicó a La Nacion: "Para nosotros siempre es bueno que la selección juegue y, ante la buena predisposición del cuerpo técnico y de Bilardo, hemos podido hacer jugar a la selección en las principales plazas del interior. En la mayoría de los partidos hubo una alta demanda de público porque en el interior siempre están deseosos de ver al equipo nacional. Para Santa Mónica y los sponsors siempre es importante que haya partidos y esta selección local va a seguir después de la Copa América". Y agregó: "Nosotros en algunos partidos sólo comercializamos la estática, como en el partido de Mar del Plata [por el de mañana ante Ecuador], mientras que en otros, como en el Chaco el mes próximo, armamos todo el evento. Comercialmente es un buen producto".

Hay una estrategia. Una ingeniería para satisfacer cada una de las necesidades. También lo ilustra Guillermo Tofoni, presidente de la firma World Eleven, organizadora de los amistosos internacionales de la selección: "A nosotros nos sirve que la selección local tenga rodaje porque revaloriza el equipo europeo con sus grandes figuras. Además, permite que aquellos seleccionados que tienen intenciones pero no pueden pagar el cachet del seleccionado principal jueguen con este equipo argentino". Y amplió su mirada: "Lo mismo sucede con el conjunto de europeos Sub 25 que armará Batista para jugar las dos fechas FIFA de junio, ante Nigeria y otro rival que podría ser Argelia. La buena predisposición del cuerpo técnico nos permite que la mayoría de los futbolistas que van a jugar la Copa América descansen mientras otros que buscan su lugar en la lista se puedan mostrar en partidos internacionales".

2.- Para hacer política. 

En un año electoral, la selección es una herramienta de enorme penetración afectiva y popular. La estrecha relación entre la AFA y el gobierno nacional potencia que el equipo local se vuelva un actor central. Mientras el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, se mostró como el brazo operativo del nuevo Estadio Ciudad de La Plata -donde la Argentina debutará ante Bolivia, el 1° de julio, en la Copa América-, la selección local es la madrina en la inauguración de dos estadios provinciales. El primero, en San Juan, el mes pasado, con discurso televisado en vivo de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner antes del choque con Venezuela. Y el segundo, el próximo 25 de mayo, en Chaco, frente a Paraguay, en el bautismo del estadio del Club Atlético Sarmiento, que directamente contará con la presencia de la Presidenta y de Fernando Lugo, mandatario de Paraguay. En ambos casos, Batista viajó a estas provincias y se mostró junto con los gobernadores, José Luis Gioja y Jorge Capitanich. Ejemplo de alineamiento.

En una reunión de los tres sectores involucrados, AFA, Gobierno y TV, ya hay acuerdos para que esta modalidad de estrenar estadios en el interior con la presencia de los gobiernos se prolongue. Claro, es un plan que dependerá de las elecciones nacionales del 23 de octubre. Justamente, como ocurrió con el amistoso despedida con Canadá del año pasado, antes de partir a Sudáfrica, ahora el estadio de River servirá como plataforma política para el gobierno nacional: el 18 de junio, en la antesala de la Copa América, se disputará un choque con Guatemala.

3.- Para alinear votos. 

La selección local le permite a Julio Grondona pagar una deuda histórica con las provincias y así asegurarse la fidelidad del Consejo Federal. La misma lógica que se utilizó con las selecciones juveniles de responder a los pedidos de las distintas ciudades del interior del país se reproduce desde la era Maradona con la selección local, que se vuelve un instrumento político también puertas adentro. La Copa América tendrá 26 partidos y sólo uno se jugará en Buenos Aires.

4.- Para sacar tibias conclusiones. 

La gimnasia de armar la selección local le permite a Batista mostrarse activo y al menos lunes y martes entrenar a sus elegidos. Las conclusiones se vuelven relativas porque se trata de la tercera línea en la prioridad futbolística del Checho. Puede tener contacto con alguna pieza clave que aún permanece en el país [caso Juan Pablo Carrizo] y sembrar la impronta que él quiere en valores que posiblemente muy pronto serán transferidos.

5.- Para cotizar a los jugadores. 

Los clubes, que tantas veces reniegan por las polémicas cesiones, también se frotan las manos. Una convocatoria eleva la cotización. Los clubes utilizan el trampolín de la camiseta para envolver mejor a sus futbolistas/producto.


(fuente: www.lanacion.com.ar)
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18 de agosto de 2017 | 16:07
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