Presión inflacionaria y tasas bajas: ¿Fin de un ciclo?

La actividad económica global evidencia atisbos de recuperación y en el mundo emergente lo que se destaca es la ambivalencia.

Por un lado, las economías de este tipo se benefician por la mayor demanda en el mercado doméstico, el dinamismo del comercio exterior y la suba de los precios de las materias primas, permitiendo alcanzar tasas de crecimiento sensiblemente superiores a las del mundo desarrollado. Sin embargo, las presiones inflacionarias obligan a tomar medidas anticíclicas para evitar el sobrecalentamiento.

El caso más paradigmático es el de China, cuya economía verificó un crecimiento de 9,7% en el primer trimestre de 2011, por encima de las estimaciones, aunque la inflación también se aceleró más de lo previsto a 5,4% anual, por lo que se espera que el gobierno chino profundice la suba de tasas de interés que comenzó hace seis meses.

En la India, el crecimiento continúa, aunque la inflación aumentó en marzo a un nivel de 8,98% interanual. En Latinoamérica, Brasil es un claro ejemplo de la aplicación de políticas de reducción del gasto público y suba de tasas de interés para desacelerar la economía y controlar el nivel de precios. La economía brasileña crecerá este año en torno a 4%, después de haber crecido 7,5% en 2010.

En tanto, para la Argentina, el escenario continúa siendo favorable por lo anteriormente señalado. En este sentido, el optimismo se trasladó a los títulos públicos que mostraron una suba consistente la semana anterior, destacándose las unidades vinculadas al PIB por las mejores proyecciones de crecimiento económico. Por su parte, las acciones no mostraron una tendencia definida, atento a lo que acontece en el frente externo y a la espera de la presentación de los balances corporativos. Para los países desarrollados, las presiones inflacionarias a nivel global se presentan como el principal obstáculo para mantener las políticas monetarias laxas por parte de los principales bancos centrales.

La suba del precio de los commodities provocada por factores externos e impredecibles, como los conflictos en Medio Oriente, es la principal causa del aumento en el costo de vida global, aunque también existen se advierten tensiones por el mayor dinamismo de la demanda, ante un escenario de recuperación económica. En la Unión Europea, la inflación subió a un ritmo interanual de 2,7% en marzo, por encima de las previsiones del Banco Central Europeo.

En este sentido, la autoridad monetaria europea subió las tasas de interés anual a 1,25% desde el mínimo histórico de 1% intentando aliviar la suba de precios. En los Estados Unidos, la inflación también sobresalió en marzo, subiendo a una tasa de 2,7% interanual, aunque si se excluyen los precios de la energía y los alimentos, que contienen un alto grado de volatilidad, la inflación se desacelera notoriamente.

De todas formas, la Reserva Federal señaló que dará prioridad a la recuperación de la economía, mostrando una diferenciación respecto de su par europeo en cuanto a un posible ajuste de las tasas de interés en ese país en el corto plazo. Allí, se espera que se verifique un punto de inflexión en la política monetaria para el segundo semestre de 2012, aunque los cambios serán más que graduales.

Ante este escenario, en el mediano plazo deberían mantenerse las fortalezas de las economías emergentes (la Argentina incluida), por lo que es probable que en la región todavía haya oportunidad de generar negocios con mucho valor en los mercados de capitales, que permita compensar la pérdida de poder adquisitivo por las presiones inflacionarias.

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20 de agosto de 2017 | 15:12
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