Argentinos pagan hasta u$s 2.500 para desfilar en el Carnaval de Río

El de este año será el carnaval más caro de la historia, con una inversión de u$s 12,4 millones, cifra que supera en u$s 7 millones a lo gastado durante el de 2007.

Durante dos días, las diez cuadras por las cuales desfilarán las escolas do samba se moverán más que cualquier lugar sometido a un fuerte terremoto. Las tribunas, colmadas por más de 70.000 almas, latirán como si tuvieran vida propia. Y la temperatura superará lo insoportable, incluso hasta para cualquier habitante de una ciudad como Río de Janeiro acostumbrado al calor durante todo el año.

La foto descripta forma parte de los recuerdos y vivencias de miles de argentinos que alguna vez tuvieron el privilegio de participar en uno de los mayores espectáculos del mundo: el Carnaval de Río, la fiesta popular más atractiva y turística de Brasil.

A partir del domingo próximo, 12 escolas do samba recorrerán la tradicional pasarela popularmente conocida como “Sambódromo” o “Marquês de Sapucaí”.

El Carnaval de Río es una herramienta de facturación también para las agencias de viajes locales que, además del habitual paquete de siete noches, con traslado aéreo y entradas al Sambódromo, venden la ilusión de palpitarlo formando parte del desfile.

Claro que para darse este lujo hay que tener una billetera generosa: formar parte del elenco estable de una escola do samba puede salir lo mismo que los u$s 1.500 que cuesta el paquete entero en un hotel tres estrellas.

Según los valores informados por varias agencias turísticas porteñas consultadas por El Cronista, un lugar en una escola poco conocida cuesta, como mínimo, 400 dólares. En el caso de querer pertenecer a Mangueira, Portela, Beija Flor o Salgueiro se necesitarán u$s 1.000 o, como quedan pocas vacantes, más de 2.500 dólares.

Pero aun teniendo el dinero, el sueño puede no convertirse en realidad. Según las agencias, solo quedan pocos lugares disponibles debido a que turistas de otros países se han quedado con la mayoría de las reservas.

Para aquellos que pudieron encontrar una vacante, ahora comienzan los preparativos: deben informar sus medidas físicas, altura, peso, diámetro de la cintura y brazos para que se les confeccionen los trajes que, una vez finalizado el carnaval, podrán retener como recuerdo fiel de su paso por el Sambódromo.

No será poca cosa si se tiene en cuenta que será el carnaval más caro de la historia, con una inversión de u$s 12,4 millones. “Participé hace dos años y es una experiencia increíble”, cuenta Valeria Pampirella, productora de inglés y con tres hijos, quien no duda que volvería “aunque ser madre ahora limita esas posibilidades”.

Lo bueno de pertenecer a esta fiesta: probar la emoción de cantar y bailar en el Sambódromo. Lo malo: una vez finalizado el desfile, quedarse fuera del estadio, disfrazados y con pocas opciones aparte de regresar al hotel para ver el resto del Carnaval por televisión.
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22 de agosto de 2017 | 13:48
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